Un estudio publicado a finales de enero en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences, da una pista muy clara sobre cómo el cerebro decide cuándo darse un descanso.

La teoría clásica de la decisión sugiere que cuando la gente pondera si va a trabajar en un cierto momento, el cerebro evalua los costos y beneficios de realizar el esfuerzo. Pero la forma como el cerebro decide si tomar o no un descanso durante el trabajo no ha sido aclarada.

Mathias Pessiglione y sus colegas, del Hospital Pitié-Salpêtrière de París, partieron de la hipótesis de que la acumulación y la disipación de alguna señal cerebral podía desencadenar la decisión de detener o retomar el trabajo, respectivamente.

Para poner a prueba la hipótesis, los investigadores hicieron un diseño experimental en el participaron 39 sujetos, a quienes se invitó a apretar una manija (handgrip, como de físico culturismo) a cambio de un pago proporcional a la duración y potencia del esfuerzo. Los científicos usaron dos técnicas de neuroimagenología para registrar la actividad cerebral de los participantes durante su desempeño.

Pessiglione y su equipo pudieron así identificar una señal en la ínsula posterior (una región cerebral de la que se sabe que participa en la percepción del dolor), que se acumulaba durante el periodo de esfuerzo y se disipa con el descanso.

Y lo que es más, aumentar la dificultad de la tarea aceleraba la acumulación de la señal durante el esuerzo, mientras que incrementar la recompensa monetaria disminuía la acumulación de la señal y aceleraba su disipación durante el descanso.

Estos resultados, sugieren los autores, apunta cuál puede ser el mecanismo por el cual el cerebro intenta maximizar el beneficio sin llegar a quedar exhausto.