Nuestros hábitos de consumo y utilización de los recursos naturales han mermado la capacidad del ecosistema para autorregular sus procesos de utilización de la energía.

Como ciudadanos, podemos incidir de manera importante en la forma en la que se consumen y desechan los recursos y servicios que usamos en la vida cotidiana.

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Asimismo, mientras más conscientes seamos acerca de la forma en la que utilizamos nuestros recursos naturales, así como aquellos que hayan pasado por un proceso de transformación, mayores oportunidades tendremos para aprovechar los beneficios económicos que nos brinda el cuidado del medio ambiente.

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¿Cómo aprovechar los recursos naturales para ahorrar?

1. Utiliza aparatos y sistemas de alta eficiencia energética

La eficiencia energética es la capacidad de cualquier sistema o aparato para reducir la cantidad de energía necesaria para realizar sus funciones. Por ejemplo, una lámpara con alta eficiencia energética producirá la misma cantidad de luz que una incandescente común con un menor gasto de energía.

En tu hogar, el calentador, la estufa, los sistemas de iluminación y de calefacción, así como los aparatos electrodomésticos son los responsables de una buena parte del consumo de energía, por lo que debes asegurarte de que todos cuenten con certificaciones de eficiencia energética, como el Sello Fide, para que tanto tu bolsillo como el medio ambiente se vean beneficiados.

Te invitamos a leer un especial sobre Energía de la Revista del Consumidor, que realizó la Procuraduría de la Defensa del Consumidor (Profeco) en colaboración con el Comisión Nacional para el Consumo Eficiente de la Energía (Conuee) para que conozcas más sobre la eficiencia energética:

2. Desconecta todo

La energía en espera o standby es el consumo que realizan los aparatos eléctricos mientras no están en uso pero permanecen conectados a la red de electricidad de tu casa. De acuerdo con el más reciente estudio de la Fundación Idea, el gasto de energía en standby representa 5% del consumo total de los hogares, por lo que dejar conectados tu laptop, el cargador para el celular o tu pantalla implica el consumo de 231 kWh al año, lo que se reflejará sin dudas en tu recibo de electricidad.

3. Utiliza el transporte público, la bicicleta o camina

De acuerdo con el Instituto de Políticas para el Transporte y el Desarrollo México (ITDP), el transporte contribuye con 20% de las emisiones de dióxido de carbono (CO2) en nuestro país, lo que afecta directamente a la salud de sus habitantes; asimismo, de dicho porcentaje la mayoría corresponde al transporte de pasajeros.

Además, el uso de vehículos particulares provoca distintos problemas que afectan a nuestra comunidad, entre los que destacan la contaminación acústica, la reducción del espacio urbano, y sobre todo, el impacto negativo que ocasiona a la economía tanto nacional como de cada uno de nosotros, debido principalmente a la afectación en la balanza comercial por la importación de gasolinas.

Utiliza el transporte público, como el metro, metrobús o los camiones; además, el uso de la bicicleta y caminar fomentan un estilo de vida saludable que no sólo beneficia a tu economía, sino a tu cuerpo.

4. Antes de comprar un producto, analiza si de verdad lo necesitas

Para el sociólogo Zygmunt Bauman, la sociedad contemporánea estructura todas sus relaciones humanas en torno al consumo . De acuerdo con el documento elaborado por la Semarnat y la Profeco Consumo sustentable: un enfoque integral , el ser humano ya no consume sólo para satisfacer sus necesidades más básicas, sino para identificarnos y ser aceptados por un grupo social, para suplir carencias emocionales o para tener cierto estatus ante los demás .

El consumo responsable o consumo sustentable implica el conocimiento de las consecuencias ambientales y sociales que tienen nuestras decisiones de consumo. Saber cuáles son nuestras necesidades básicas y consumir de acuerdo a ellas nos ayudará a ahorrar en nuestros gastos diarios, además de que contribuirá a reducir el consumo de energías no renovables, así como la generación de basura.

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5. Cultiva tus alimentos

De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), la agricultura urbana se define como el cultivo de plantas y la cría de animales dentro de las ciudades o alrededor de éstas. Este tipo de agricultura puede contribuir de manera importante a la seguridad alimentaria de una comunidad, sobre todo en tiempos de crisis y escasez de alimentos ; además, la producción obtenida de esta práctica es consumida por los mismos productores, por lo que la calidad de los alimentos será mayor.

En la Ciudad de México, la Secretaría de Desarrollo Social y Equidad para las Comunidades (Sederec) promueve, desde el 2007, el programa Agricultura Urbana, junto con la Universidad Autónoma Chapingo, el cual tiene como objetivo ofrecer capacitación y asistencia a la ciudadanía que desee llevar a cabo proyectos de agricultura en sus colonias, escuelas, lotes baldíos, camellones y azoteas. Reúnete con tus vecinos, amigos y familiares para instalar un huerto urbano y que puedas consumir así vegetales más frescos y económicos.

6. No desperdicies la comida, mejor regálala

De acuerdo con el Índice de Desperdicio de Alimentos en México, elaborado por el Grupo Técnico Pérdidas y Mermas de Alimentos de la Cruzada Nacional contra el Hambre, en nuestro país más de 7.4 millones de personas viven en situación de pobreza extrema y tienen carencia de acceso a la alimentación , mientras que de la producción agrícola en México 37% se desperdicia en las etapas que siguen a la cosecha.

Existen muchas formas para reducir en tu hogar el desperdicio de alimentos, entre las que se pueden destacar: comprar sólo los alimentos que estés seguro que vas a consumir; conservar en el refrigerador los alimentos que no se hayan terminado en un día y consumirlos al día siguiente; así como regalar los alimentos que ya no quieras consumir a quien sepas que lo necesita.

7. El agua, la historia sin fin

De acuerdo con el boletín Brújula de compra de Profeco, el Banco Mundial estima que para el año 2035, más de 3,000 millones de personas vivirán con una grave falta de agua. En el caso de México, el consumo directo de agua por parte de la población representa 14.5% del consumo total; sin embargo, los alimentos que consumimos, además de los servicios que utilizamos, como la energía eléctrica o el uso del automóvil, también representan un consumo importante de este líquido vital.

Además de cuidar que no haya fugas en las tuberías de nuestro hogar; así como de cerrar las llaves cuando no estemos utilizando el agua, también podemos contribuir con nuestra economía al instalar dispositivos, como reductores de caudal, tazas ahorradoras de agua y aspersores, con lo que no solamente estaremos contribuyendo a la conservación de nuestro medio ambiente sino a la reducción de la cuota que pagaremos por el servicio.

8. Reutiliza, recicla y repara

El adecuado manejo de la basura y la cultura del reciclaje, además de contribuir a la conservación del medio ambiente, ayuda a la recuperación de la materia prima, a la producción de nuevos artículos, así como a la generación de empleos. De acuerdo con la Asociación Nacional de Industrias del Plástico AC, cada familia mexicana genera, en promedio, 1 metro cúbico de basura por mes, por lo que si separa y recicla dichos desechos podría obtener recursos económicos adicionales.

Separa la basura para que te sea más fácil acudir a los centros de reciclaje, que te la comprarán de acuerdo con los precios de las materias primas. Además, algunos electrodomésticos son muy fáciles de reparar, por lo que cuando dejen de funcionar e mejor que acudas con un técnico que los deje como nuevos para que no tengas que comprar otro.

Infografia Animada Reciclaje from Animascopio Estudio Audiovisual on Vimeo.

rodrigo.riquelme@eleconomista.mx