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SPEI enfrenta una adopción temprana, pese a ser pionero de los pagos en tiempo real
Cerca de 45% de los pagos digitales minoristas en AL ya se liquidaba de manera instantánea.
Una parte importante de la economía mexicana permanece fuera del sistema financiero formal, lo que reduce el universo de usuarios que pueden aprovechar las transferencias instantáneas como medio cotidiano de pago.
México fue uno de los primeros países de América Latina en contar con un sistema de pagos en tiempo real, pero, a más de dos décadas de su lanzamiento, el Sistema de Pagos Electrónicos Interbancarios (SPEI) todavía enfrenta el reto de ampliar su adopción.
El ritmo de los pagos en tiempo real en el país se mantiene por debajo del observado en otros mercados latinoamericanos, de acuerdo con el estudio “Latin American Instant Payments: Transforming the Banking Frontier”, elaborado por Americas Market Intelligence (AMI) para la tecnológica Temenos.
Aunque recientemente el Banco de México ha realizado ajustes para facilitar la experiencia de los usuarios de SPEI mediante dispositivos móviles, el reporte destaca el contraste entre la infraestructura disponible en México y la evolución de los pagos inmediatos en otros mercados de la región.
En ese contexto, el estudio destaca que las operaciones de pagos inmediatos en América Latina se multiplicaron 130 veces entre el 2017 y el 2024, al pasar de 620 millones a 79,800 millones de transacciones anuales. En ese periodo, cerca de 45% de los pagos digitales minoristas de la región ya se liquidaba de manera instantánea, proporción que podría alcanzar 60% en el 2030.
Brasil, con Pix, representa el caso más avanzado. El sistema registra 373 transacciones por persona al año y alcanzó una penetración de 75% de la población en cinco años. Argentina cuenta con transferencias instantáneas desde el 2011, mientras que Colombia, con el lanzamiento de Bre-B en el 2025, ha mostrado una velocidad de adopción incluso mayor durante sus primeros meses de operación.
En contraste, en México, durante el 2025, el SPEI, que opera desde el 2004, procesó más de 7,300 millones de transferencias por un monto cercano a 600 billones de pesos. Sin embargo, el reporte destaca una paradoja: el país cuenta con uno de los rieles de pagos instantáneos más antiguos de la región, pero su utilización todavía está condicionada por factores que van más allá de la infraestructura.
“En México ya no se trata tanto de los rieles, sino de vuelta de la sub-bancarización y de generar esas condiciones para que el efectivo no sea tan atractivo”, explicó Lautaro Musiani, consultor y analista de AMI.
Musiani destacó que una parte importante de la economía mexicana permanece fuera del sistema financiero formal, lo que reduce el universo de usuarios que pueden aprovechar las transferencias instantáneas como medio cotidiano de pago.
El propio análisis advierte que contar con una cuenta no necesariamente significa estar plenamente integrado al sistema financiero ni utilizar de manera habitual sus servicios digitales.
“Hay que tener cuidado, tener una cuenta no significa estar bancarizado. Es como tener una raqueta de tenis, no implica que seamos jugadores. Todavía falta mucho trabajo para desarrollar los servicios financieros y la transferencia instantánea es como el primer pasito para dar en ese sentido”, señaló.
Avance del SPEI
Esta diferencia ayuda a explicar por qué el avance del SPEI no necesariamente se refleja en una sustitución equivalente del efectivo, según el directivo. El reto persiste en generar suficientes casos de uso y una experiencia sencilla para incorporar estas operaciones a la vida cotidiana de una mayor parte de la población.
México ha avanzado en una dirección similar con DiMo y CoDi, pero el informe plantea que la existencia de los rieles no es suficiente para garantizar su adopción. La demanda de los usuarios, la aceptación de los comercios y la facilidad de uso son factores determinantes para que una infraestructura de pagos se convierta en un medio de uso generalizado.
A esto se suma el reto tecnológico de las instituciones financieras. El estudio señala que conectar un banco a un riel de pagos instantáneos no significa que toda su operación esté preparada para funcionar en tiempo real. Los sistemas de prevención de fraude, liquidez, contabilidad y conocimiento del cliente también deben operar de manera continua.