Lectura 4:00 min
En ocho años, ingresos por transferencias crecieron más que los ingresos por trabajo
Los ingresos por trabajo aumentaron 13.2% del 2016 al 2024, mientras que los ingresos por transferencias duplicaron esta expansión, al ubicarse en 26.5%.
Los ingresos por transferencias, que representaron 17.7% en el 2024, en el 2016 se ubicaban en 15.5 por ciento. Los recuersos se dispersan principalmente a través del Banco del Bienestar.
Los ingresos que las familias obtienen a través de transferencias, como son las jubilaciones, pensiones, becas, donativos, remesas, programas sociales, entre otros, incrementaron más que los ingresos por trabajo en ocho años, destacó un estudio de la organización Ethos Innovación en Políticas Públicas.
En el informe titulado “Del Ingreso al Bienestar”, que toma datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), la organización subrayó que los ingresos por trabajo aumentaron 13.2% del 2016 al 2024, mientras que los ingresos por transferencias duplicaron esta expansión, ya que en el mismo periodo crecieron 26.5 por ciento.
De acuerdo con la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH) 2024, una familia tuvo un ingreso trimestral de 77,864 pesos hace dos años, un aumento de 10.8% en comparación con el 2016.
De este monto, 51,099 pesos correspondieron a los ingresos por trabajo, contra los 45,133 pesos que se reportaron en el 2016. En tanto, las transferencias pasaron de 10,908 pesos a 13,799 pesos.
La organización recordó que, en el 2020, los ingresos –salvo las transferencias– sufrieron una disminución ante la crisis económica y sanitaria que se vivió a nivel mundial por el Covid-19; sin embargo, se han logrado recuperar, superando los niveles pre pandemia.
“Algunos hogares y grupos poblacionales han mejorado más que otros. (Sin embargo) persisten brechas importantes, tanto entre deciles de ingreso como entre hombres y mujeres”, aseveró el think tank.
No sustituyen servicios públicos
Si bien las transferencias han mostrado una tendencia al alza, y han ayudado a que la gente pueda mejorar sus ingresos, la organización aseveró que éstas no deben sustituir a los servicios públicos, los cuales deben estar orientados a garantizar los derechos de la población.
El fortalecimiento de las transferencias monetarias del gobierno, añadió, no logró compensar el deterioro observado en las carencias sociales, ya que cuando se aceleró el crecimiento de los apoyos gubernamentales también se elevó la población con al menos una carencia social.
De esta manera, el aumento del ingreso logró reducir las carencias asociadas al gasto directo de los hogares, como alimentación nutritiva y vivienda de calidad; sin embargo, las vinculadas con salud y educación empeoraron.
“En un contexto de mayores presiones sobre las finanzas públicas, mantener un crecimiento sostenido de las transferencias enfrentará restricciones presupuestarias cada vez más importantes", aseveró Ethos.
De acuerdo con los datos de la Medición de la Pobreza Multidimensional, elaborada por primera vez por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), del 2016 al 2024 la pobreza en México pasó de representar 43.2 a 29% de la población.
Sin embargo, en el mismo periodo, los y las mexicanas sin acceso a servicios de salud pasaron de 15.6 a 34.2% de la población, mientras que con rezago educativo pasaron de 18.5 a 18.6 por ciento.
Como porcentaje del gasto total, Ethos destacó que el gasto en educación pasó de 12.7 a 10.9% entre el 2016 y el 2024. Para este año, aumentará a 11.1 por ciento.
En el caso de salud, pasó de 9.6% del gasto total en el 2016 a 10.2% en el 2024; sin embargo, para este año cayó a 9.5 por ciento.
Así, ambos indicadores han estado por debajo de las recomendaciones internacionales, que es que representen al menos 15% del gasto total del gobierno.
“La menor prioridad presupuestaria coincide con el deterioro de las carencias en salud y educación”, aseveró Ethos.
¿Cómo se compone el ingreso en los hogares?
Si bien los ingresos por transferencias han aumentado de manera considerable en los últimos años, los hogares continúan teniendo mayores ingresos gracias al trabajo remunerado.
Así, en el 2024 los ingresos por trabajo representaron 65.6 de cada 100 pesos que obtuvieron las familias, mientras que en el 2016 representaron 64.2 pesos.
Le siguieron los ingresos por transferencias, que representaron 17.7% en el 2024 contra 15.5% de hace ocho años.
De los ingresos por transferencias, 45 de cada 100 pesos son pensiones contributivas, mientras que 18.1% son los beneficios de programas sociales gubernamentales, y 13.1% de transferencias en especie de otros hogares.
“Los programas de gobierno aumentaron su participación, de 11.3% a 18.1 por ciento. Pasaron de ser el cuarto componente más importante a ser el segundo”.
Otro ingreso que aumentó su proporción, aunque de menor magnitud, fueron los de la estimación del alquiler de vivienda, que pasó de 11.3 a 11.6%, mientras que los ingresos por la renta de propiedad fueron los únicos que disminuyeron, al pasar de 8.9 a 4.9 por ciento.