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Jóvenes, los repatriados con Trump
En 2025 sumaron 148,334 mexicanos expulsados de EU; al 30% se les dio seguro.
El 70% de los paisanos expulsados con Trump el año pasado aceptó recibir ayuda bajo el programa “México te abraza”. f
Entre el 27 de enero y el 31 de diciembre de 2025, un total de 148,334 personas mexicanas fueron repatriadas desde Estados Unidos, en la administración de Donald Trump, de las cuales 101,862 —alrededor de 70%— recibieron atención bajo el programa “México te Abraza”; del total a 30% se les había otorgado seguro social y poco más de 10,000 habían conseguido empleo, reveló el informe “La situación demográfica de México 2026”, publicado por el Consejo Nacional de Población (Conapo).
El reporte detalló que hasta el año pasado un total de 43,891 personas repatriadas (29.5% del total) fueron afiliadas al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) mediante un trámite simplificado.
De ese universo, 10% fueron mujeres; 6% tenía menos de 20 años de edad y 27% se encontraba en el grupo de 20 a 40 años de edad.
Además, 49.7% contaba con un registro laboral previo en México. Los sectores de procedencia más frecuentes fueron la construcción, con 27.9%; la industria de la transformación, con 23.6%; los servicios para empresas, con 14.8%; la agricultura, con 14.1%, y el comercio, con 12.7%.
Sobre las plazas laborales que se ocuparon los repatriados al volver se indicó que “se registraron 10,134 nuevos puestos de trabajo, 91% de los cuales correspondían a trabajadores permanentes y temporales de la ciudad. De estos puestos de trabajo vigentes, 13.7% se generaron en Ciudad de México, 13.4% en Baja California, 11.1% en Nuevo León y 13.5% en Estado de México, entidades que concentraron 51.7% del total, el restante 48.3 por ciento se distribuyó entre Guanajuato, Chihuahua, Sonora, Jalisco, Coahuila y Tamaulipas.
“Los nuevos puestos de trabajo se crearon en distintos sectores económicos, la construcción, la industria de la transformación y los servicios de empresas acumularon 60%, mientras que otros rubros, como los transportes, comercio, agricultura, entre otros, aportaron 38 por ciento de los nuevos puestos”, se indicó.
Edades
La edad promedio de los retornados fue de 34 años de edad, tanto en hombres como en mujeres, mientras que los grupos de 25 a 29 y de 30 a 34 años de edad concentraron conjuntamente 33% de las personas atendidas.
Con base en los datos, la distribución por grupos quinquenales muestra que el segmento más numeroso fue el de personas de 30 a 34 años de edad, con 16.5% del total, seguido por el grupo de 25 a 29 años de edad, con 16.4%. Después se ubicaron las personas de 35 a 39 años de edad, con 14.6%, y las de 20 a 24 años de edad, con 14 por ciento.
Por su parte, las personas menores de 18 años de edad representaron 4% del total de beneficiarios.
Educación
Al hablar de escolaridad, el 76.3% de las personas repatriadas beneficiarias, según lo descrito en el texto, contaba con educación básica, es decir, hasta secundaria completa o incompleta.
Entre los hombres, 2.1% no tenía escolaridad; 36% contaba con algún grado de primaria; 40.9% con algún grado de secundaria; 17.9% con estudios de preparatoria o bachillerato, y 3% con algún grado de universidad o posgrado.
Mientras que en el caso de las mujeres, 3.1% no tenía escolaridad; 32.8% contaba con algún grado de primaria; 36.6% con secundaria; 21.9% con preparatoria o bachillerato, y 5.6% con estudios universitarios o de posgrado.
Lugares de origen
El documento elaborado por la Conapo entidades federativas de residencia u origen más frecuentes entre las personas repatriadas fue Chiapas, con 10% del total. Les siguieron Guerrero, con 8%; Michoacán, Oaxaca y Guanajuato, con 7% cada una; Veracruz y Puebla, con 6% cada uno.
En el otro extremo, Yucatán, Quintana Roo, Campeche y Baja California Sur fueron algunas de las entidades donde no se reportó ninguna persona repatriada y que haya sido atendida por el programa mencionado.
Reintegración
Según el texto, pese a los apoyos institucionales, la reintegración de las personas retornadas enfrenta desafíos relacionados con el empleo, la documentación, la vivienda, la salud y la educación.
Algunos obstáculos fueron la falta de reconocimiento de habilidades adquiridas en Estados Unidos, la ausencia de certificaciones y la discriminación por la condición migratoria, factores que pueden empujar a las personas repatriadas hacia empleos informales o precarios.
También se identificaron dificultades para reconstruir redes de apoyo.
En el caso de infancias, los problemas de documentación, revalidación de estudios y adaptación lingüística pueden complicar su incorporación al sistema educativo.