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Cuestionan en la Ibero baja de 44% en homicidios
Un reciente estudio del Programa de Seguridad Ciudadana de la Universidad Iberoamericana plantea diversas hipótesis sobre la reducción atípica de los homicidios en México, ello al cuestionar si se trata de un éxito real o de un fenómeno que exige mayor explicación.
Un reciente estudio del Programa de Seguridad Ciudadana (PSC) de la Universidad Iberoamericana plantea diversas hipótesis sobre la reducción atípica de los homicidios en México, ello al cuestionar si se trata de un éxito real o de un fenómeno que exige mayor explicación.
A través del informe “Menos homicidios, más preguntas”, Carolina Jasso, experta en seguridad y consultora de la Universidad Iberoamericana, destaca que entre septiembre de 2024 y febrero de 2026, el gobierno federal reportó una reducción del 44% en el promedio diario de homicidios dolosos, al pasar de 86.9 a 48.8 víctimas.
Siendo febrero de 2026 el mes con menos homicidios desde 2015, equivalentes a 38 asesinatos diarios menos; una reducción anual de más de 13,000 víctimas.
Dado que México ha sostenido durante casi dos décadas tasas que cuadruplican el promedio global, el estudio advierte que “esta caída constituye, por sí misma, un resultado positivo. No obstante, la magnitud y la velocidad del descenso plantean interrogantes relevantes, en particular sobre los factores que lo explican, ya que no existe un antecedente reciente de una disminución de esta escala en un periodo tan corto en el contexto nacional”.
En este contexto, el estudio destaca que el debate público sobre el tema se ha polarizado con rapidez, ya que por un lado, el gobierno federal presenta la reducción como evidencia de que la estrategia de seguridad va en la dirección correcta. Y del otro, se señalan anomalías en los registros y se advierte sobre una posible reclasificación de los delitos.
“Tanto quienes interpretan el dato del menos 44% como prueba de que “la estrategia funciona”, como quienes lo interpretan como prueba de “manipulación”, están tratando un indicador como si fuera una representación transparente de la realidad, cuando la relación entre el dato y el fenómeno que pretende medir está mediada por múltiples procesos y factores”, destaca la autora.
En este sentido, el estudio plantea siete hipótesis que podrían explicar una reducción de esta magnitud como son las “condiciones de largo plazo y desarrollo estructural”; tales como la expansión educativa, que puede tener efectos significativos sobre la violencia en determinados periodos. No obstante, se observa que estos factores difícilmente pueden explicar por sí solos una caída del 44% en apenas 18 meses.
También se habla de “la lógica estratégica de la violencia y el control territorial”, es decir, que la violencia homicida puede disminuir cuando un grupo armado consolida el control territorial, no porque desaparezca la violencia, sino porque cambia su forma. En estos casos, pueden aumentar otras prácticas coercitivas como extorsión, desapariciones o control social.
Así como la aplicación de “equilibrios criminales y la experiencia comparada”, donde la reducción de homicidios podría estar relacionada con los acuerdos entre organizaciones criminales, que permite estabilizar sus relaciones, y así los homicidios pueden disminuir de manera abrupta.
De igual forma se plantea una hipótesis relacionada con la “acción estatal y política pública”, asociada con la acción del Estado y la implementación de la estrategia de seguridad, con el el gobierno federal atribuyendo la caída de las cifras a los operativos, detenciones, decomisos y coordinación entre instituciones.
Por otro lado también se habla de la “sustitución entre modalidades de violencia”, que se dan cuando los homicidios cambian por otras formas de violencia, particularmente la desaparición de personas. “En este escenario, la violencia no disminuiría, sino que cambiaría de forma”, lo que podría provocar una disminución en las cifras de homicidios sin que necesariamente disminuya la violencia.
Asimismo, se plantean posibles “cambios en el registro y clasificación de homicidios”, y “factores coyunturales o temporales”, como lo son cambios políticos locales, dinámicas regionales, procesos electorales o eventos específicos pueden modificar temporalmente los niveles de violencia.
Finalmente, el informe subraya que durante años, “México discutió la violencia cuando las cifras subían. Ahora que bajan, la conversación oscila entre el triunfalismo y el escepticismo automático”, por lo que la reducción tan abrupta merece un análisis detallado.