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Presidenta, ¡ya nos cayó el nuevo ‘recibo’ de luz! (II)
Jonathan Ruiz Torre | Parteaguas
Ocurrió el martes 8 de septiembre, hace dos días. En este espacio publiqué una columna bajo el título que hoy repito. Ese texto motivó una carta aclaratoria de la CFE.
Yo expuse que la electricidad se encarece a una velocidad brutal, aunque todavía no para los consumidores mexicanos.
Las reparaciones y las inversiones en México requieren refacciones que también quieren en otras partes del mundo. Es una combinación de oferta limitada y demanda creciente.
El crecimiento de esa demanda responde a la necesidad de conectar nuevos centros de datos, en los que, tan solo en este 2026, las empresas de Estados Unidos invierten, en conjunto, casi 700 mil millones de dólares.
A propósito de ello, revisé las cuentas más recientes de la CFE y me llamaron la atención ciertos datos que ya expuse:
El flujo de efectivo. En el primer semestre, la CFE destinó 77 mil 219 millones de pesos a la adquisición de plantas, instalaciones y equipos. Es 167% más dinero que en el mismo periodo del año previo.
El inventario de refacciones y equipo saltó 25% en seis meses, hasta alcanzar 6 mil 760 millones de pesos.
Y mencioné un nuevo rubro en los reportes financieros de la empresa, llamado “Pasivos contractuales de largo plazo”, por casi 2 mil 300 millones de pesos. No existía en 2025.
Sucede que la CFE emitió, a través de bancos, cartas de crédito por 131.6 millones de dólares para asegurar insumos destinados a las centrales de ciclo combinado de Altamira, Salamanca y Mazatlán.
Incluí también la justificación: son anticipos para “asegurar el suministro de equipos principales”.
Expliqué en el texto anterior que quien no aparta lugar con financiamiento bancario garantizado simplemente se queda sin máquinas, porque los plazos de entrega de turbinas y transformadores en el mundo se han estirado a tres o cuatro años debido a la nueva demanda.
Y aclaré que es algo profundo y lejos del control nacional: un cuello de botella en la infraestructura global. El mundo no estaba listo para una demanda tan grande de productos eléctricos.
También publiqué que, tan solo en el tiempo que lleva Claudia Sheinbaum en la Presidencia, la fabricación de equipos eléctricos se encareció 14% en Estados Unidos. En los últimos cinco años, esos costos se elevaron 56%. Y el gobierno del país vecino advirtió que se prepara para un crecimiento exponencial de carga sin precedentes en sus líneas de transmisión.
Lo que aquí retomo de aquella columna motivó una respuesta de los voceros de la CFE, enviada a este medio en una carta dirigida a mí. La aclaración se reproduce aquí íntegramente:
“La columna publicada carece de contexto al omitir el alza inflacionaria mundial, de la cual la CFE no está exenta, ya que señala una supuesta elevación de costos sin considerar los efectos del retorno de las inversiones realizadas ni el beneficio para las personas usuarias.
Cabe recordar que, para alcanzar resultados concretos y positivos para México, la inyección de capital en el sector eléctrico es fundamental y, precisamente, gracias a las inversiones del Plan de Expansión se logrará:
• Incrementar la participación de CFE en la generación nacional, de 43% en 2025 a 53% en 2030.
• Aumentar la generación renovable de la CFE de 21% en 2025 a 34% en 2030, para acelerar la transición energética.
• Duplicar la eficiencia con nuevos ciclos combinados, que permiten producir la misma cantidad de energía con menos combustible y menor costo.
• Reducir el uso de combustóleo, lo que disminuirá costos e índices de contaminación.
• Aminorar costos variables y fortalecer la confiabilidad del sistema.
Aunque los datos señalados en la columna forman parte de Los Estados Consolidados Condensados de Situación Financiera No Auditados del Segundo Trimestre de 2026 de la CFE, es crucial tratar con debida sensibilidad y objetividad la creciente necesidad de infraestructura eléctrica para atender los nuevos centros de datos de inteligencia artificial (IA) a nivel mundial y nacional”.