Buscar
Opinión

Lectura 3:00 min

El Paquete Económico frente al juicio del mercado

Enrique Campos Suárez | La gran depresión

La mejor manera que tiene la Secretaría de Hacienda para responder a los analistas que advierten un agravamiento de las finanzas públicas es presentando hoy un Paquete Económico creíble, posible y que realmente tome el camino de la corrección fiscal.

Más allá de la narrativa oficial expresada en los informes de gobierno o el discurso cotidiano de las mañaneras, la realidad debería tener menos espacio para “los otros datos” en los Criterios Generales de Política Económica, la Iniciativa de Ley de Ingresos y el Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación.

Los mercados no evalúan las buenas intenciones y es más sencillo que le den credibilidad a los medios de comunicación que les resultan habituales y confiables, como The Economist, que a un boletín de prensa; por eso el Paquete Económico de hoy importa tanto, porque debe tener menos margen para los eufemismos y debe apostar a conducirse con estricta verdad matemática.

La inquietud en torno a la salud financiera de México se ha acelerado debido a un déficit fiscal abultado, el constante crecimiento de la deuda pública, el pobre crecimiento de la economía y el frustrado intento de lograr una consolidación fiscal estructural. Efectivamente, México conserva en el papel el grado de inversión otorgado por las principales calificadoras, pero la realidad operativa en las mesas de dinero da cuenta de una historia diferente.

Claramente el entorno global no ayuda, pero los inversionistas exigen hoy un rendimiento de los bonos soberanos mexicanos como si el país hubiera perdido el grado de inversión. Hay una pelea muy fuerte por el dinero en los mercados globales, lo que da margen para que a México le pidan ese sobreprecio de riesgo por el estrecho margen fiscal y por la pesada carga que implica Pemex para las finanzas públicas.

Si este régimen viera menos enemigos y más utilidad en análisis como el de The Economist, encontraría una buena orientación de lo que inquieta a los que arriesgan su dinero en los papeles mexicanos: el bajo crecimiento económico, el rescate fiscal de las empresas públicas que no despegan y la inflexibilidad de un gasto corriente dominado por pensiones y programas asistencialistas de bajo retorno productivo.

Por eso es importante que el documento de hoy, que delinea las finanzas públicas para el ejercicio del 2027, trascienda la defensa mediática y ofrezca certezas técnicas.

Desde hace por lo menos tres años se veía que el 2027 sería un año decisivo para las finanzas públicas si ocurrían dos cosas: un gasto público electorero e irresponsable en el 2024 y una pobre y tímida corrección fiscal en los dos años posteriores, que eran los que daban margen para ello. Ambas cosas sucedieron, por lo que el 2027 puede ser un año límite para conocer el futuro de las finanzas públicas por al menos una generación.

Si el Paquete Económico presentado hoy vuelve a apoyarse en estimaciones irreales sobre el Producto Interno Bruto, las proyecciones de ingresos fiscales o la plataforma petrolera para maquillar las proyecciones, el mercado no esperará hasta el 2027 para hacer saber su opinión y castigar la deuda mexicana con mayores tasas de interés.

Responsabilidad o degradación crediticia; esto es parte de lo que hoy se empieza a definir en el futuro inmediato de las finanzas públicas.

Su trayectoria profesional ha estado dedicada a diferentes medios. Actualmente es columnista del diario El Economista y conductor de noticieros en Televisa. Es titular del espacio noticioso de las 14 horas en Foro TV.

Noticias Recomendadas