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El nuevo frente común: agua, empresa y ambiente

OpiniónEl Economista

Por primera vez, la Alianza Revive el Río Colorado invitó a representantes del sector empresarial, agrícola, académico y social a integrarse al Consejo Consultivo del Río Colorado. Durante la sesión del 8 de mayo, los participantes coincidieron en que la cuenca del río Colorado atraviesa una sequía permanente y que ningún sector, por sí solo, podrá sortearla; todos deben asumir una corresponsabilidad frente a la problemática hídrica y ambiental de la región.

Durante décadas la narrativa pública nos colocó en bandos. Por un lado, la agricultura y la industria, vistas como consumidoras voraces del recurso. Por el otro, el ambientalismo, percibido como un freno al desarrollo. Esa lectura, hoy, nos limita a todos. El agua se ha convertido en el bien más preciado de la región, y sin ella ningún sector, ni el productivo, ni el urbano, ni el ecológico, puede prosperar. Lo que está en juego no es la prioridad de un uso sobre otro, sino la viabilidad compartida del noroeste mexicano como territorio habitable.

Las columnas recientes de Osvel Hinojosa y Carlos de la Parra en este diario aportaron dos piezas del rompecabezas: la evidencia científica de que la restauración del Delta funciona cuando convergen agua, ciencia y financiamiento, y la oportunidad de evolucionar el marco legal para que el agua pueda fluir hacia usos ambientales. Falta una tercera pieza igualmente decisiva: el sector privado como socio.

La Alianza Revive el Río Colorado, junto con sus aliados y, de manera fundamental, gracias a la colaboración de los gobiernos de México y Estados Unidos en las Actas 319 y 323, ha probado que trabajando en conjunto se logra lo que alguna vez se pensó imposible: devolver agua a un delta seco por décadas, recuperar humedales de importancia internacional y demostrar que la diplomacia y la ciencia pueden caminar de la mano. Ese mismo principio nos toca ahora a quienes compartimos el reto de la escasez permanente.

Lo que vimos en el Consejo confirma que existe terreno fértil. Los productores no defienden el desperdicio: defienden la certidumbre. La industria pide reglas claras para invertir en sostenibilidad, y la academia tiene capacidades y resultados listos para tender puentes. Y desde el ambientalismo hemos comprendido que la restauración del Delta no se sostiene sin los agricultores, así como la agricultura no se sostiene sin restaurar sus propios suelos. Sin agua, no se sostiene ninguno.

Hay ejemplos que ya muestran el camino. Los proyectos piloto de agricultura regenerativa que promueve Restauremos el Colorado han logrado ahorros de agua cercanos al 40 % mientras mejoran el suelo y los ingresos del productor. Los esquemas agrivoltaicos, que combinan paneles solares elevados sobre tierras de cultivo o pastoreo, permiten desacoplar el ingreso agrícola del consumo de agua y generan energía limpia sobre el mismo terreno. Estos modelos requieren capital privado, marco regulatorio y voluntad institucional: son tan solo un ejemplo del nuevo sistema que entre todos podemos construir.

Y ese "entre todos" también nos toca como ciudadanía, con responsabilidades diferenciadas, pero en colaboración entre sectores. En Mexicali, paradójicamente, nunca ha faltado agua en las llaves; pero no por que no haya escasez, si no porque son otros -agricultura y ciudades costeras- quienes absorben esos recortes. Esa certidumbre urbana está por terminar, y vamos tarde en generar una cultura del cuidado. Lo urbano tampoco se salva.

El cambio climático no distingue entre giros económicos. Afecta por igual al cultivo de trigo, al humedal restaurado, a la planta industrial y al grifo de cualquier hogar. Y ahí está, justamente, nuestra mejor oportunidad: tenemos un horizonte común. El Delta del río Colorado puede ser el laboratorio donde demostremos que campo, industria, ciudad y ambiente no son adversarios, sino aliados en el último frente compartido contra una crisis que a todos nos alcanza. Si la colaboración binacional ya hizo posible lo improbable, nos toca ahora repetir esa lección entre nosotros mismos.

* Coordinadora general de la Alianza Revive el Río Colorado.

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