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Me gusta Meloni ¿y Trump...?
El ataque contra Irán agravó los conflictos y el aislamiento de Trump, evidenció decisiones impulsivas, tensó relaciones con aliados y fortaleció percepciones de crisis política que alimentan dudas sobre su liderazgo.
Juan María Naveja | Al margen
El ataque de Estados Unidos e Israel contra Irán desató los demonios del presidente Donald Trump, se le abrió tal cantidad de conflictos que ahora está contra la pared, por más que su arrogancia, ¿síndrome de hubris?, trate de repeler las críticas que se le han venido dentro y fuera del país, a tal grado que hay voces que piden se invoque la Enmienda 25 de la Constitución, que establece las condiciones para un relevo en la Casa Blanca y una solicitud para examinar sus condiciones mentales.
Trump ha mantenido una guerra propagandística contra Irán; al principio aseguró que la terminaría en unos cuantos días, va para mes y medio. Con esa verborrea ha lanzado ofensas y críticas contra aliados estratégicos como Gran Bretaña, Alemania y la OTAN en su conjunto, más una descalificación contra España y el presidente del Gobierno.
En esa andanada se fue contra el papa León XIV porque el pontífice, a la luz del evangelio, se expresó a favor de la paz, aunque de paso dejó en claro que Dios no apoya la guerra ni a los malvados, lo que desató la ira del mandatario, quien reaccionó calificándolo de débil, que no sabe de política ni de diplomacia, ni del daño de una bomba nuclear; de paso se invistió de una especie de profeta ¿Jesús?, quien sana cuerpo, mente y alma. Fue todavía más lejos: afirmó que lo eligieron papa ¡para complacerlo!
Como era de esperarse, en Italia se produjo una durísima reacción con la presidenta Giorgia Meloni a la cabeza, quien afirmó que una crítica contra el Santo Padre por promover la paz era inaceptable. Trump respondió, dijo que la inaceptable era ella, que la consideraba más valiente y que ignoraba el riesgo de un ataque nuclear.
Meloni, quien hasta entonces había sido una declarada aliada del presidente de Estados Unidos, le dio cátedra de historia y diplomacia, le dijo que: “Por lo que sé, nueve naciones poseen armas nucleares, pero solo una las ha usado alguna vez. Esa nación es Estados Unidos. El señor Trump necesita bajar el tono. Nadie lanza amenazas nucleares como lo hace Washington, y debería medir sus palabras”.
Seamos claros, el régimen de los ayatolas es criminal, no tiene defensa, ha sido devastador para Irán; los excesos contra los derechos humanos han sido su forma de control durante 47 años.
El problema fue la forma, ya son muchos los que han explicado que Trump se dejó llevar por los afanes del primer ministro de Israel Benjamín Netanyahu, quien, se dice, trató de convencer de un ataque contra Irán a los expresidentes Bush, Obama y Biden, pero no lo consiguió.
Que Trump ignoró los temores que le expresaron su vicepresidente JD Vance, el secretario de Estado Rubio y hasta algunos generales; no así el secretario de Guerra Hegseth, quien creyó que sería un día de campo como en Venezuela.
Pero Irán es la gota que derramó un vaso que se ha venido llenando con los excesos en que ha incurrido Trump. Al cumplirse el primer año de su segundo mandato escribí aquí en El Economista: Trump, primer año, va a terminar mal, https://www.eleconomista.com.mx/opinion/trump-primer-ano-terminar-mal-20260122-796507.html.
La lista de problemas viene creciendo, ha perdido aliados dentro y fuera, incumplió la promesa de no meter al país en guerras, el costo de la vida no deja de subir, el alza de los combustibles, la inflación crece, los negocios de su familia, los asesinatos contra ciudadanos estadounidenses por parte de ICE, el caso Epstein que le sigue costando, tanto así que renunció a su fiscal y su esposa salió a dar un extraño mensaje para aclarar que el depredador sexual no los había presentado.
Pero sin lugar a dudas el ataque contra Irán lo exhibe descolocado, ha lanzado ofensas propias de carretonero, afirmaciones fuera de tono como que iba a terminar con una civilización. De momento no se ve la salida, no ha ganado la guerra, el régimen de los ayatolas sigue vivo y el proyecto nuclear de Irán no fue destruido como dijo en junio pasado y lo reiteró en últimas fechas.
Quince meses después de este período hacen creer que Trump va a terminar mal.