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It’s Never Over, Jeff Buckley: en busca del elusivo Jeff Buckley
Jeff Buckley. Foto: Cortesía Magnolia Pictures
Jeff Buckley se ha convertido en un mito musical eterno. El cantautor estadounidense se consolidó como uno de los artistas claves de los años noventa y que en un álbum dejó plasmado un legado musical que hoy seguimos explorando y venerando constantemente.
Este mito es un relato que ha crecido con el tiempo desde su prematura muerte en mayo de 1997, cuando Jeff Buckley murió ahogado accidentalmente en el Río Misisipi.
El documental It’s Never Over, Jeff Buckley, dirigido por Amy Berg, reconstruye las múltiples facetas de Jeff Buckley, como hijo, fanático musical, pareja sentimental, músico, más allá del cliché en que se ha convertido su figura musical.
Es un acercamiento para conocer a Buckley de forma más íntima al cantautor estadounidense, a través de sus colaboradores, amigos y familia, incluyendo Joan Wasser (Joan As Policewoman), Aimee Mann, Matt Johnson, Michael Tighe, Andy Wallace y Mary Guibert.
Amy Berg ha hecho documentales sobre abuso sexual en la iglesia católica estadounidense; West of Memphis sobre el polémico caso de los West Memphis Three y el documental Janis: Little Girl Blue sobre Janis Joplin.
El documental fue producido por Ryan Heller, Bill Simmons y Brad Pitt.
En vida, Jeff Buckley solamente publicó un álbum: Grace (1994). Grace es un disco que resonaba fuera de los confines del rock alternativo, el grunge y todas las etiquetas populares de la época. Era un trabajo que demostraba la madurez musical de un joven de 27 años y su profunda fascinación por la música de distintas épocas y géneros. El álbum incluye cóvers a Leonard Cohen, Benjamin Britten y James Shelton. Buckley era un músico cuya música estaba informada por Nusrat Fateh Ali Khan, Edith Piaf, Bob Dylan, Elvis Presley, Sly Stone, Big Star, Led Zeppelin, Genesis, The Smiths y el MC5.
Su versión de “Hallelujah” informada por la interpretación deconstruida de John Cale y es la que ayudó a convertir la canción en un estándar y un cliché.
Grace fue elogiado por la prensa musical desde su lanzamiento y es un básico en las listas de los mejores álbumes de los años 90. Buckley recibió en 1995 el Gran Prix Du Disque de la Academia Charles Cros en Francia y pasó los siguientes dos años en extensas giras lo que lo mantuvieron fuera del estudio de grabación.
Jeff Buckley siempre cargó con el fantasma de su padre Tim Buckley, el músico quien falleció a los 28 años y dejó un legado de folk fantasmagórico que siempre siguió al joven Jeff.
It’s Never Over, Jeff Buckley trata de evitar caer en la narrativa convencional sobre la vida de Jeff Buckley. No busca encontrar conspiraciones o hacer suposiciones sobre los últimos días de Buckley. Berg trata de ofrecernos un retrato más personal y vulnerable sobre un artista que buscaba ir contra la corriente y las convenciones de la industria.
La obra musical de Jeff Buckley ha sido explorada extensamente de forma póstuma. Sketches from My Sweetheart the Drunk compila las grabaciones y maquetas producidas con Tom Verlaine y que Buckley dejó a su muerte. Además se han lanzado una serie de discos en vivo con diversas presentaciones en vivo que han sido fundamentales para llenar los huecos musicales.
It’s Never Over, Jeff Buckley busca romper con aquella figura mitológica de Jeff Buckley, del artista elusivo, inalcanzable y siempre en un aparente estado de genialidad.
Invita a conocer al humano detrás de aquellas canciones, lleno de preguntas e inseguridades. A aquel fanático irrédento de Led Zeppelin, cuya voz ha influenciado a varias generaciones de artistas posteriores.
It’s Never Over, Jeff Buckley nos recuerda que hay muchas cosas más allá de del intérprete de “Hallelujah” y el eterno cliché del cantautor triste y melancólico.
antonio.becerril@eleconomista.mx