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Menos startups y más concentración: el mercado cripto entra en una nueva etapa
La corrección está transformando la estructura de la industria. El capital se concentra en compañías reguladas, mientras disminuyen la liquidez y el financiamiento para proyectos emergentes. Al mismo tiempo, el uso de activos digitales por organizaciones criminales aumenta los riesgos de cumplimiento.

Bitcoin
La transformación del mercado de criptomonedas ya no se limita a una caída de precios. Aunque las cotizaciones se recuperaron parcialmente durante julio, los cambios más relevantes están ocurriendo en la estructura de la industria: las empresas más débiles desaparecen, el financiamiento se vuelve más selectivo y los grandes grupos financieros aumentan su presencia mediante adquisiciones.
El resultado es un mercado más concentrado. La ventaja comienza a desplazarse hacia las compañías que cuentan con licencias, infraestructura de custodia, liquidez suficiente y acceso a clientes institucionales.
Las adquisiciones ganan terreno
Uno de los principales indicadores de esta transformación es el crecimiento de las fusiones y adquisiciones. Durante el segundo trimestre de 2026, el valor de las operaciones anunciadas en la industria cripto alcanzó los 12,900 millones de dólares.
De acuerdo con Architect Partners, fue el segundo mayor resultado trimestral registrado en la historia del sector. El número de transacciones disminuyó, pero las operaciones realizadas tuvieron un valor promedio más elevado.
Los compradores también están cambiando. Bancos, procesadores de pagos y otras instituciones financieras reguladas participan cada vez con mayor frecuencia en este mercado. En lugar de desarrollar internamente una infraestructura cripto, estos grupos pueden adquirir una compañía que ya disponga de tecnología, licencias, clientes y capacidad de custodia.
Esta tendencia marca una diferencia importante frente al ciclo anterior. Durante los años de expansión, el capital se distribuía entre un gran número de startups que prometían crecimiento acelerado. Ahora se concentra en menos empresas, generalmente de mayor tamaño y con modelos de negocio más definidos.
El capital de riesgo se vuelve más selectivo
Mientras aumenta el valor de las adquisiciones, disminuye el dinero disponible para nuevos proyectos. Según Galaxy Research, las compañías de criptomonedas y blockchain captaron cerca de 4,000 millones de dólares durante el primer trimestre de 2026.
La cifra representa aproximadamente la mitad del volumen registrado en el trimestre anterior. El financiamiento no ha desaparecido, pero los inversionistas evalúan con más atención la capacidad de las empresas para generar ingresos, cumplir con las regulaciones y mantener sus operaciones sin depender constantemente de nuevas rondas.
Las consecuencias ya son visibles. A finales de julio, alrededor de 100 proyectos figuraban como cerrados, en quiebra o inactivos durante un periodo prolongado en el registro de RootData.
La lista incluye protocolos DeFi, mercados de NFT, billeteras, exchanges de menor tamaño, servicios de videojuegos y soluciones de capa 2. Entre los nombres más conocidos se encuentran Nifty Gateway, Foundation, Loopring, Leap Wallet y ZeroLend.
Muchos de estos proyectos surgieron en una etapa en la que la disponibilidad de capital permitía financiar productos sin ingresos estables ni una estrategia clara de rentabilidad. La contracción del mercado ha reducido ese margen. Una propuesta tecnológica atractiva ya no es suficiente si no está acompañada por liquidez, clientes y una estructura financiera sostenible.
La recuperación de julio no resuelve el problema de liquidez
El fortalecimiento de los grandes participantes coincide con un mercado considerablemente más pequeño que el observado durante el máximo de 2025.
A comienzos de agosto de 2026, la capitalización total de las criptomonedas se situaba entre 2.2 y 2.3 billones de dólares. En octubre de 2025 había alcanzado aproximadamente 4.4 billones. En menos de un año, el sector perdió cerca de la mitad de su valor y acumuló tres trimestres consecutivos de contracción.
El segundo trimestre fue especialmente negativo. La capitalización disminuyó 12.6%, equivalente a unos 305,000 millones de dólares, y cerró cerca de los 2.1 billones. Fue el nivel más bajo desde septiembre de 2024.
En julio, el mercado recuperó al menos 130,000 millones de dólares y volvió a situarse alrededor de los 2.26 billones. Sin embargo, el repunte de los precios no estuvo acompañado por una recuperación comparable de la actividad comercial.
El volumen diario promedio de negociación cayó 20.9% durante el segundo trimestre, según el informe de CoinGecko. La combinación de precios más bajos y menores volúmenes indica que una parte de los inversionistas sigue reduciendo su exposición.
La contracción de las stablecoins ofrece una señal adicional. Al cierre de junio, su capitalización total disminuyó 1.6%, hasta 305,100 millones de dólares. Fue la primera caída trimestral desde 2023.
Las stablecoins suelen funcionar como una reserva de liquidez dentro de la economía cripto. Los recursos que permanecen en estos activos pueden regresar con rapidez a bitcoin, ether u otros tokens. Por eso, su reducción sugiere que parte del capital no solo se trasladó hacia posiciones más conservadoras, sino que salió del ecosistema.
Bitcoin mantiene su peso, pero cambian las señales del mercado
Durante buena parte de la corrección, bitcoin representó entre 57% y 61% de la capitalización total. A comienzos de agosto, su dominio disminuyó a cerca de 56%, aunque continuó siendo lo suficientemente elevado como para limitar una transferencia generalizada de recursos hacia las altcoins.
Los fondos cotizados de bitcoin al contado en Estados Unidos también registraron un deterioro. Durante el segundo trimestre acumularon salidas netas cercanas a 4,900 millones de dólares, casi diez veces más que en los tres meses anteriores.
Al mismo tiempo, los tenedores de largo plazo continuaron acumulando bitcoin. La cantidad de monedas almacenadas en direcciones asociadas con exchanges cayó a mínimos de varios años.
En el pasado, esta reducción se interpretaba como una señal favorable: menos monedas disponibles en las plataformas podían intensificar un aumento de precios cuando regresaba la demanda. Sin embargo, la expansión de la custodia institucional y de las operaciones extrabursátiles ha modificado el significado de este indicador.
Como señala CoinDesk, una parte creciente de los activos se encuentra en manos de custodios o circula mediante operaciones que no aparecen en las estadísticas tradicionales de los exchanges.
Por lo tanto, la caída de las reservas visibles no implica necesariamente que esos bitcoins hayan dejado de estar disponibles para el mercado.
Los flujos criminales elevan el costo del cumplimiento
El crecimiento de las instituciones reguladas obliga a prestar mayor atención al origen de los fondos. Para bancos, exchanges, custodios y compañías de pagos, el control de operaciones deja de ser únicamente una obligación formal y se convierte en una condición para conservar licencias y relaciones con el sistema financiero tradicional.
El uso de criptomonedas por parte de organizaciones criminales mexicanas muestra la dimensión del problema.
La Administración para el Control de Drogas de Estados Unidos señala que el Cártel Jalisco Nueva Generación, o CJNG, utiliza exchanges de criptomonedas junto con redes financieras clandestinas y otros canales para lavar recursos de origen ilícito.
TRM Labs también ha identificado el uso de bitcoin y USDT por parte de cárteles mexicanos en operaciones transfronterizas relacionadas con la compra de precursores químicos para drogas sintéticas.
Los activos digitales permiten transferir recursos entre países con mayor rapidez y combinar diferentes mecanismos de pago. Estas redes pueden utilizar intermediarios extrabursátiles, plataformas P2P y servicios con controles insuficientes sobre el origen del dinero.
El paso de los fondos por distintas plataformas dificulta la identificación de sus beneficiarios finales. También aumenta la posibilidad de que empresas legítimas reciban activos relacionados con actividades criminales sin detectarlo de manera inmediata.
En mayo de 2026, Chainalysis describió una operación descubierta por las autoridades estadounidenses. Una red vinculada con el Cártel de Sinaloa convertía en criptomonedas los ingresos obtenidos por la venta de fentanilo en Estados Unidos y posteriormente enviaba los recursos a México.
Para mover y retirar el dinero, la red utilizaba stablecoins, servicios descentralizados y exchanges centralizados. La combinación de distintas plataformas permitía fragmentar el recorrido de los fondos, dificultar su rastreo y finalmente convertirlos nuevamente en moneda tradicional.
Fuentes internas mencionan posibles tokens vinculados con cárteles
En círculos privados de la industria también circula información de fuentes internas sobre el supuesto interés de algunas estructuras relacionadas con cárteles en emitir sus propios tokens.
Entre las versiones conocidas se mencionan proyectos que utilizarían simbología mexicana y estarían dirigidos a usuarios de Europa del Este. Un activo de este tipo podría emplearse para atraer capital, facilitar transferencias o aprovechar campañas de promoción aparentemente desvinculadas de la organización que se encuentra detrás.
Incluso sin una confirmación pública, estas versiones refuerzan la necesidad de vigilar proyectos con estructuras opacas, beneficiarios desconocidos y campañas dirigidas a mercados alejados del país de origen.
El mercado que emerge de la corrección será más regulado
La recuperación de julio confirmó que el interés por las criptomonedas no ha desaparecido. Sin embargo, todavía no resolvió la falta de liquidez ni detuvo la transformación de la industria.
Los proyectos que dependían del financiamiento externo enfrentan mayores dificultades, mientras que bancos, plataformas consolidadas y proveedores regulados aumentan su presencia. Las fusiones y adquisiciones sustituyen progresivamente la expansión desordenada de startups que caracterizó al ciclo anterior.
En esta nueva etapa, la tecnología por sí sola no garantiza la supervivencia. Las compañías también necesitan liquidez, licencias, infraestructura de custodia, ingresos sostenibles y mecanismos eficaces para detectar recursos procedentes de actividades ilícitas.
La evolución del sector dependerá del contexto macroeconómico, las decisiones de los reguladores y la recuperación de la demanda institucional. También estará determinada por la capacidad de la industria para separar los servicios financieros legítimos de los flujos relacionados con organizaciones criminales.
El mercado cripto puede volver a crecer, pero probablemente lo hará con menos participantes, una mayor concentración de capital y controles mucho más estrictos.

