Lectura 4:00 min
El futuro del trabajo tiene género
Fernanda García | Columna Invitada
En 2016, el Foro Económico Mundial publicó por primera vez su reporte El futuro del trabajo. En ese momento, el debate estaba marcado por la llamada Cuarta Revolución Industrial que prometía transformar el empleo, pero no estaba claro si generaría más oportunidades o profundizaría la desigualdad. Nueve años después, la quinta edición publicada en 2025 confirma que el cambio ya no es una promesa, es una realidad acelerada por la inteligencia artificial y la digitalización.
Comparar ambos reportes permite entender la evolución de los trabajos del futuro, además de evidenciar una constante, el riesgo que las mujeres queden rezagadas en los sectores con mayor crecimiento. El mensaje era claro desde entonces, sin una mayor participación de mujeres en STEM (ciencia, tecnología, ingeniería, y matemáticas, por sus siglas en inglés) la transformación tecnológica ampliaría las brechas en el mundo del trabajo.
En 2016, la principal preocupación era el desplazamiento laboral. Se proyectaba la desaparición de cinco millones de empleos hacia 2020, con efectos similares en términos absolutos para hombres y mujeres, pero no en oportunidades futuras. Mientras los hombres perderían puestos en manufactura, ganarían terreno en áreas emergentes como la tecnología. Las mujeres, en cambio, estaban concentradas en ocupaciones administrativas con mayor exposición a la automatización, y tenían una presencia limitada en los nuevos empleos STEM. En ese entonces, la organización estimó que por cada nuevo empleo en STEM, las mujeres perderían hasta 20 en otros sectores, frente a una relación de tres a uno entre los hombres.
El último reporte de El futuro del trabajo confirma que dicha conversación se mantiene vigente. No es novedad que, actualmente, los empleos que más crecen a nivel global son precisamente los relacionados con la inteligencia artificial, big data, ciberseguridad y desarrollo de software. Al mismo tiempo, los trabajos que más disminuyen siguen siendo los administrativos y de apoyo operativo. En este contexto, el mercado laboral sigue avanzando en una dirección que no necesariamente incorpora a las mujeres en los sectores de alto crecimiento.
La diferencia es que ahora el cambio es más acelerado. Para 2030, el Foro Económico Mundial estima que a nivel global, 39% de las habilidades actuales dejarán de ser relevantes y que 60% de los trabajadores requerirán capacitación. Sin embargo, el acceso a estas oportunidades no es igual. Las mujeres enfrentan mayores tasas de desempleo y, cuando acceden a empleos más calificados reciben menores retornos. El premio salarial por habilidades de mayor especialización es de 30%, frente a 44% para los hombres.
México refleja con claridad esta dinámica. Aunque las mujeres representan 54% de la matrícula universitaria, 33% de los estudiantes en carreras STEM son mujeres. Esta brecha importa porque restringe el acceso a empleos de mayor calidad. Según el último estudio del IMCO, una egresada STEM tiene una tasa de participación laboral de 74% (4 puntos porcentuales por encima de otras áreas), gana 7% más que otras profesionistas y tiene mayor probabilidad de trabajar en la formalidad. Aun así, persiste una brecha salarial de género de 15%.
El problema no comienza en el mercado laboral, sino mucho antes. Desde la educación básica, las niñas enfrentan barreras que reducen su probabilidad de elegir estas trayectorias. En México, 69% de las jóvenes no alcanza competencias matemáticas básicas, frente a 62% de los jóvenes, de acuerdo con la prueba PISA de la OCDE. En los niveles más avanzados, la diferencia es más marcada.
Esto conecta directamente con lo que anticipaba el Foro Económico Mundial en 2016, el futuro del trabajo no se define únicamente por la tecnología, sino por la capacidad de los sistemas educativos y laborales de adaptarse a ella. El futuro del trabajo ya llegó, el reto es a quiénes incluirá esa transformación. Porque, hasta ahora, ese futuro sigue teniendo género. Sin intervenciones deliberadas, las desigualdades en el mercado laboral se seguirán reproduciendo.