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El despliegue de las imágenes
Mariano Espinosa Rafful | Siempre hay otros
"La guerra es un asunto grave; causa aprensión ver embarcarse en ella a los hombres, sin la debida reflexión". — Sun Tzu
Se mencionan una y otras vez los nombres de quienes, dicen aspirar a un encargo por la vía electoral el año próximo, de uno y otro lado observamos nombres y apellidos en ese aparador que transparenta casi todo; para que la ciudadanía se pronuncie, ahora con el aderezo de la inteligencia artificial.
Los pronósticos inclinan la balanza hacia el partido gobernante en la mayor parte del país, donde el enemigo como en el pasado de los ahora perdedores, son ellas y ellos mismos, disputándose espacios lejos de la realidad de las carencias y en un exceso de protagonismo algunos.
Hay que dar sentido a los consensos, las encuestas no siempre son determinantes, sobre todo con tanto tiempo de anticipación, donde la tómbola seguramente rescatará del distractor a los no favorecidos con las primeras.
Nunca se repiten los mismos resultados al final de las cuentas, a pesar de la arrebatinga donde no acusó de recibido, el morenismo duro por esa mayoría al margen de una ley electoral a modo en 2024, tanto en la Cámara de diputados como en el Senado.
Inevitable sí, lastimoso pasado que dio paso a reformas importantes que están en proceso de la notoriedad para bien de un pueblo nada exigente, donde la lucha se centra en grupos e individuos que no tienen conciencia de los daños al no privilegiar la atención a lo fundamental, la pobreza de este México que sigue latente.
No aprendemos la lección del todo, porque la mayoría son los mismos, los determinantes, en ese ajedrez de movimientos de piezas discursivas, no efectivas parea bajar los porcentajes negativos de todo.
Crear expectativas para posibilitar un futuro más próspero, no debe estigmatizarnos de ser aspiracionistas, sino, no tendríamos la riqueza del lenguaje, las inteligencias de las y los científicos mexicanos, en el exilio muchos de ellos, porque las oportunidades son coartadas de tajo en una desigual lucha de clases en pleno siglo XXI.
Se ha extraviado la esperanza, pero sí hay conciencia a plenitud de la realidad que nos atrapó, el sentido común se privilegia, sin las consabidas explicaciones que lejos de anidarse en lo positivo, cansa y hasta burre la rutina de seguir escuchando el discurso de referencias de un pasado en las sombras.
Bodas por llegar, renuncias en vacaciones escolares y burocráticas, cambios en los reacomodos de la política esencialmente de cajas chinas, mientras el sol se asoma en palacio nacional, ni una ventana más para el disfrute del que alumbra la opacidad de una tarde de primavera.
No nos vemos inmersos en la soledad y sí en la reflexión de estos días, donde políticos, críticos y escritores bajan el ritmo, se lee menos, pero quedan las horas de enseñanzas latentes, en torno a mesas donde lo cotidiano perdió la memoria, como las manzanas verdes, ejemplo de la crisis de aquel 2009 lejos de la querencia.
Entre líneas
Ahora la queja es de los empresarios norteamericanos, PEMEX les paga a cuentagotas, el adeudo ya ronda los dos mil 500 millones de dólares a proveedores de una empresa que no se quiere reconocer está a nada de un colapso total, imagínense a los de Ciudad del Carmen, huérfanos y a la deriva.