Buscar
Opinión

Lectura 3:00 min

Gestión de crisis

main image

Mariano Espinosa Rafful | Siempre hay otros

Mariano Espinosa Rafful

El romper de una ola no puede explicar todo el mar. Vladimir Nabokov

Hay indicadores clave en ese perfil del México que se retrata con cada administración, pocas similitudes en el pasado remoto, cuando los gobiernos priistas tenían esa inercia de vanidades, donde la popularidad era sinónimo de dispendio.

La construcción de instituciones de todo, desde escuelas rurales hasta universidades, desde consultorios austeros en comunidades con pocos habitantes hasta clínicas de alta especialidad, era su obligación, no nos regalaron nada, se hicieron con el dinero de los mexicanos vía impuestos.

El trazo de caminos y carreteras, puertos y aeropuertos, también fueron parte de esa travesía para satisfacer las necesidades de un mercado de consumo que estaba a la vista, era para ganar-ganar, y vayan que los contratos eran jugosos negocios entre quienes los asignaba y sus destinatarios.

Así llegó el panismo al poder presidencial, pareciera que, puestos de acuerdo con lo más conservador del partido hasta entonces hegemónico en el país, ese que lo mismo patrocinaba revoluciones en Cuba, que asilaba extranjeros por guerras o conflictos del mundo distante, lejano en esas décadas.

El jaloneo por los recursos públicos siempre ha sido una constante, hoy observamos las cifras de los endeudamientos municipales y estatales y están rebasados para un posible pago, ya no digamos solvencia para cumplir con las obligaciones de ley.

Los congresos locales han sido en los tiempos recientes, cómplices de gobernadoras y gobernadores, que vaya los seduce el poder, el dinero, las comodidades con cargo al erario, viajes, lo suntuoso, como si tres o seis años fueran a ser eternos, y son una sombra en el camino sin sol.

Y es que la transparencia gubernamental está en entredicho, con la desaparición de esas instituciones, que bien que mal le dieron un giro positivo a la credibilidad de la población, se podía preguntar y había respuestas, hoy la opacidad cubrió con su ancho manto lo posible de visualizar de la realidad.

No hay confianza en los gobiernos, se ha extraviado el beneficio de la duda, y las deudas internas se incrementan, antes se publicitaban, se hacían públicas, la información fluía, con números maquillados, que más tarde se conocían y los servidores públicos están pagando con creces los excesos de esos gobiernos.

Veracruz como Chihuahua, Quintano Roo como Tamaulipas, y así puedo nombrarles estados con responsabilidades de daños patrimoniales, donde la ley no alcanza para resarcir los daños, parecieran intocables las fortunas de los exmandatarios estatales del pasado priista y panista.

La honestidad y la eficiencia administrativa es muy importante en estos tiempos de crisis económica, de incrementos sin medida ni contenciones reales en los productos de consumo diario, en una población que no se queja, porque los canales de comunicación están coaptados por los mismos de siempre, para sus beneficios personales y de grupo.

La opacidad presupuestaria es todo un tema, quien gasta, cuánto se gasta, en qué se gasta, para lo cual las asignaciones directas llegaron para no solventarse en la transparencia que nos daría a la población certeza de buen uso de esos recursos.

ENTRE LÍNEAS

Vacaciones a la vista, donde tendremos que estar atentos a las noticias, porque se anuncian bloqueos la próxima semana en varias partes del país, los transportistas avisan, y al menos eso puede detonar en tregua para sentarse a una mesa de negociación. 

Temas relacionados

Únete infórmate descubre

Suscríbete a nuestros
Newsletters

Ve a nuestros Newslettersregístrate aquí
tracking reference image

Últimas noticias

Noticias Recomendadas

Suscríbete