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La Cultura de la Paz, Traición a la Patria
Pascual Hernández Mergoldd | La cultura de la paz
“No permitiremos la mexicanización de Francia con la presencia de cárteles.” Marine Le Pen
La Presidenta, el anterior inquilino de Palacio Nacional y sus correligionarios han intentado confundir a los mexicanos respecto del significado de los conceptos: pueblo, soberanía y traición a la patria.
1. Pueblo es el conjunto de personas que habitan un país -su patria-, en el que se sienten unidas por vínculos históricos, culturales, afectivos o jurídicos, implica un sentimiento de pertenencia.
Según Voltaire, patria es en la que se vive protegido por la Ley, en la que se reconoce a todos como miembros de la comunidad y participan de la soberanía. Es “un Estado libre del que somos miembros y cuyas leyes garantizan nuestras libertades y nuestra felicidad”. Por ello, sostuvo que no puede existir patria bajo “el yugo del despotismo”.
A lo largo de la historia han existido demagogos y demagogas que se han erigido a sí mismos como la voz, la encarnación o la conciencia del pueblo. Cuando un gobernante se asume como la personificación del pueblo estamos ante una manifestación de demagogia y autoritarismo políticos. En México los hemos padecido en los últimos ocho años.
2. Soberanía es el poder supremo, independiente e inalienable que posee un Estado para gobernarse a sí mismo. Conforme al artículo 39 de la Constitución mexicana, la soberanía nacional reside esencial y originariamente en el pueblo.
La Mandataria emplea el concepto de soberanía como una suerte de comodín discursivo, particularmente frente a los señalamientos formulados por el gobierno de Estados Unidos contra algunos de sus correligionarios señalados como narcopolíticos vinculados con actividades criminales para defenderlos y encubrirlos. Misma impunidad que otorga a sus allegados y a personajes cercanos a su antecesor.
3. Traición a la patria consiste en realizar actos de extrema deslealtad en contra de la soberanía, la independencia, la integridad territorial o la seguridad de un Estado.
La Mandataria y su antecesor han construido una narrativa basada en la confrontación, la descalificación de sus adversarios, la persecución política y la explotación del resentimiento social. A través de declaraciones, discursos y mensajes públicos han promovido la idea de que quien no respalda sus proyectos políticos es un opositor, un enemigo e incluso un traidor a la patria.
Cualquier discrepancia con el proyecto oficialista constituye una forma de deslealtad nacional. Nada más equívoco.
El exfiscal de Chihuahua, recluido en el penal del Altiplano por desmantelar un narcolaboratorio, es acusado de traición a la patria, que supone un atentado grave contra la seguridad del Estado. Sin embargo, las conductas que se le atribuyen no encuadran con el supuesto mencionado ni con las hipótesis previstas por el Código Penal Federal para ese delito.
Se trata de otro caso de arbitrariedad, ligereza o impericia con la que el oficialismo aplica selectivamente la ley. Invariablemente contra personajes de la oposición.
4. Traiciones a México del oficialismo: Provocar un exceso de mortalidad superior a 800,000 personas durante la pandemia de COVID-19; militarizar actividades civiles; construir obras inservibles; sometimiento de los poderes Legislativo y Judicial; subordinación de las autoridades electorales para imponer su espuria sobrerrepresentación parlamentaria y operar a su favor, además de fomentar la corrupción en el INE, y el debilitamiento o demolición de contrapesos democráticos. Asimismo, polarizar a la sociedad y minar la certeza jurídica y, por tanto, la confianza de los inversionistas.
La entrega de amplias regiones de México a grupos de narcoterroristas que ejercen la soberanía y control territorial sobre comunidades enteras para saquear, desplazar, extorsionar y asesinar. Ello a cambio del financiamiento de campañas políticas de sus partidos, de intervenir en los procesos electorales para neutralizar violentamente a candidatos de oposición, para inducir las votaciones y robarse las elecciones.
5. Estado de Derecho. La ruptura del orden constitucional e institucional, impulsada por el oficialismo, ha colocado a México en cada vez peores sitios en el “Índice de Estado de Derecho” de “World Justice Project”, actualmente ocupamos el sitio 125 de una lista de 143 países.
*El autor es abogado y mediador profesional.
Contacto: mediador.negociador@gmail.com
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