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Opinión

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La Cultura de la Paz, Austeridad Confusa

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Pascual Hernández Mergoldd | La cultura de la paz

Pascual Hernández Mergoldd

El propósito esencial de todo Gobierno es garantizar el bien común, la convivencia pacífica y el orden social, mediante la aplicación del marco jurídico y el ejercicio legítimo del poder. Para ello resulta indispensable propiciar el acceso general a oportunidades de crecimiento personal y profesional, además de una convivencia no polarizada que aliente la cultura de la paz.

Para alcanzar ese objetivo se cuenta con el presupuesto público, instrumento que permite planificar, cuantificar y autorizar de manera sistemática los ingresos y egresos del Estado durante un ejercicio fiscal. Su finalidad es asignar los recursos financieros a las necesidades colectivas como seguridad, salud, educación e infraestructura, principalmente, de forma equitativa, eficaz y eficiente, asegurando que cada decisión presupuestaria contribuya al fortalecimiento de la cohesión social y al bienestar general.

En los último ocho años, el ejercicio presupuestal en México se ha caracterizado por su rigidez estructural del gasto, el endeudamiento creciente, subejercicios masivos y la falta de inversión productiva.

El gasto público en salud y educación ha sufrido recortes reales y una reorientación que lo coloca por debajo de la demanda creciente y de los estándares internacionales. Principalmente porque los recursos fiscales se han dirigido hacia los “programas del bienestar” consistentes en la distribución directa de dinero, para 2027 se destinarán un 1 billón 25 mil 388.5 millones de pesos. Erogación que no contribuye al crecimiento de la economía nacional; reduce la inversión de largo plazo en infraestructura hospitalaria, insumos médicos y calidad educativa.

El gasto público en salud de nuestro país alcanza apenas el 2.6 % del PIB, muy por debajo del 6 % recomendado por la OMS. En 2018, 20.1 millones de personas carecían de acceso a servicios de salud, el 16.2% de la población; para 2024, de acuerdo con la última Medición de Pobreza Multidimensional elaborada por el INEGI, la cifra aumentó a 44.5 millones de personas, es decir el 34.2 %.

La partida presupuestal en educación para 2027 será de 1.28 billones de pesos, nominalmente un 3% superior respecto al año previo, pero un 7% menor en términos reales, en comparación con 2015. Según la OCDE, el gasto público cayó del 4.4 % al 2.9 % del PIB entre 2015 y 2023,

La Educación Superior enfrenta recortes reales importantes en instituciones como la UNAM, el IPN, la UAM y la red de Institutos Tecnológicos, alcanzando el nivel de financiamiento más bajo del siglo.

Otro caso de absurdos “ahorros” es el de la Agencia Federal de Aviación Civil (AFAC), órgano responsable de la indispensable seguridad aérea y de regular, coordinar, vigilar y controlar el transporte aéreo nacional e internacional, los aeródromos civiles y la seguridad en el espacio aéreo del país. Recientemente consiguió que México recuperara la Categoría 1 en seguridad aérea tras la auditoría de la Administración Federal de Aviación (FAA) de Estados Unidos, que permite a las aerolíneas nacionales mantener operaciones y ampliar rutas y frecuencias hacia Estados Unidos. Sin embargo, a pesar de que la AFAC genera cada año alrededor de 4,267 millones de pesos, su presupuesto se reduce drásticamente. Para este año se le asignaron 657.5 millones de pesos, y para 2027 recibirá 175.5 millones de pesos, cantidades claramente insuficientes, pues sólo la nómina requiere montos muy superiores, situación que arriesga la seguridad aérea y la mencionada calificación.

Por otra parte, los escasos recursos de capital se concentran en despilfarros al transferir para subsidiar la ineficiente operación de obras como aeropuertos de baja actividad o proyectos ferroviarios y de Mexicana de Aviación, que administran militares. Sólo a la aerolínea se le destinaron 3,940 en 2025 y el primer semestre de 2026. También se aplican los pocos recursos para cubrir las pérdidas de Pemex.

Ante este panorama, es indispensable reaccionar: unirnos para superar el desastre nacional que provoca el oficialismo, concentrado en atender intereses ajenos a la República.

Recuperemos la cultura de la paz y propiciemos un contagio positivo, amplio y duradero.

*El autor es abogado y mediador profesional.

Contacto: [email protected]

X: @Phmergoldd

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