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Cuidar la luz de las reglas para iluminar el camino hacia la prosperidad

—Con motivo de la 14ª Conferencia Ministerial de la Organización Mundial del Comercio.

OpiniónEl Economista

Hace más de tres décadas, los países del mundo, impulsados por una aspiración común de desarrollo, establecieron la Organización Mundial del Comercio (OMC). Desde entonces, este “faro económico”, fundamentado en reglas, ha guiado a la economía global hacia la prosperidad y ha brindado una sólida garantía institucional para que los países en desarrollo, incluidos China y México, se integren a la globalización y avancen en su industrialización. La historia ha demostrado sobradamente que el multilateralismo es la base de la prosperidad, no una opción prescindible.

Sin embargo, en la actualidad, las nubes del unilateralismo y el proteccionismo amenazan con ensombrecer la luz del comercio multilateral. Cuando el concepto de “seguridad nacional” se amplía en exceso, las medidas comerciales se instrumentalizan como monedas de cambio y “bloques cerrados y excluyentes” surgen en la cooperación regional, parece revivir nuevamente la lógica de la “ley de la selva”. Esto no solo erosiona la confianza de los inversionistas globales, sino que también somete a países profundamente integrados en las cadenas globales de valor, como México, a crecientes incertidumbres externas y presiones para el desarrollo.

Cuanto más turbulentas sean las olas, más firme debe mantenerse el timón; cuanto más espesa sea la niebla, más necesario es encender el faro. La próxima 14ª Conferencia Ministerial de la OMC representa una oportunidad crucial para que la comunidad internacional despeje las incertidumbres y reajuste el rumbo. China confía en que esta reunión sabrá forjar consensos, traducirlos en resultados sustantivos y estar a la altura del llamamiento de nuestra era a favor de una mayor certidumbre y equidad.

En primer lugar, proteger la “certidumbre” con el escudo de las reglas. La vitalidad de la OMC reside en la fuerza vinculante universal de sus normas y en el funcionamiento eficaz de su mecanismo de solución de diferencias. Ante el riesgo de politización de las reglas comerciales, resulta urgente restablecer cuanto antes el funcionamiento normal de dicho mecanismo. Reencauzar las controversias comerciales hacia la negociación multilateral, en lugar de convertirlas en peones de rivalidad entre grandes potencias, es condición indispensable para que las empresas globales cuenten con expectativas estables y para que la cooperación económica y comercial internacional retome la senda del Estado de derecho.

En segundo lugar, romper los “cuellos de botella” con la punta de lanza de la reforma. Se espera que la MC14 aborde de frente los temas más urgentes: impulsar la optimización del mecanismo de toma de decisiones y explorar modalidades de negociación más flexibles y pragmáticas, de modo que las negociaciones multilaterales superen gradualmente la limitación de que “el más lento marque el paso”. Solo una OMC revitalizada estará en condiciones de responder con agilidad a desafíos emergentes, como la transformación digital y el comercio de servicios, y de dotar de nuevos impulsos al crecimiento de la economía mundial.

En tercer lugar, nutrir el “derecho al desarrollo” con un espíritu de inclusión. La esencia del comercio es la universalidad de sus beneficios. China apoya firmemente que, mediante la reforma de la OMC, se atiendan de manera efectiva las legítimas preocupaciones de los países en desarrollo en ámbitos como la seguridad alimentaria, para que los países del Sur Global cuenten con oportunidades más justas en su camino hacia la modernización.

China ha sido siempre un firme defensor y un activo contribuyente del sistema multilateral de comercio. En los 25 años transcurridos desde su adhesión a la OMC, China ha dado pleno cumplimiento a sus compromisos y ha seguido impulsando su apertura proactiva, compartiendo constantemente los frutos de su desarrollo con el mundo. “Caminando juntos, llegamos más lejos”. China está dispuesta a trabajar de la mano con México y con todos los miembros para hacer de la MC14 una oportunidad decisiva, salvaguardar con firmeza el sistema multilateral de comercio centrado en la OMC y propiciar que la luz de sus reglas ilumine el camino hacia la recuperación de la economía mundial y una prosperidad compartida.

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