Lectura 5:00 min
Más crecimiento, rectoría estatal
Marco A. Mares | Ricos y poderosos
Es posible que se alcance el pronóstico de crecimiento a una tasa del 3%, si se dan todas las condiciones, confía el secretario de Hacienda, Edgar Amador.
Lo dice a casi tres semanas del estallido del conflicto en el Medio Oriente y en el incipiente inicio de la revisión del T-MEC.
El optimismo que mostraron los banqueros durante su cumbre en Cancún, se quedó corto frente al ánimo y la confianza del gobierno.
Más allá del tono exultante de los directivos bancarios y autoridades, vale la pena destacar un par de señales positivas, por parte del gobierno, aunque una de ellas, con cierto sesgo que genera, al menos desasosiego.
La presidenta Claudia Sheinbaum, por primera vez, reconoció en público que la economía mexicana necesita crecer más, por una parte.
Y por la otra, comenzó a abrirse la puerta a la inversión privada, aunque de manera acotada.
Hasta ahora, durante el sexenio lopezobradorista se minimizó la importancia del crecimiento económico.
Y en lo que va del actual sexenio, el discurso presidencial mantuvo la misma línea.
Por eso, sorprendió el fraseo de Sheinbaum, en el sentido de que se necesita un mayor crecimiento, aunque, acotó, un crecimiento que reduzca la pobreza y las desigualdades, lo que concuerda la “prosperidad compartida”, el concepto que predomina en su retórica política.
Esquemas mixtos, sociedades minoritarias
El sólo reconocimiento de la necesidad de una mayor tasa de crecimiento y el lanzamiento previo tanto del Plan México como del Plan de Inversiones en Infraestructura, denotan una clara aceptación de que se necesita invertir para hacer crecer la economía nacional.
Los discursos de la presidenta Claudia Sheinbaum, especialmente en el contexto del “Plan México”, el Plan de Inversión en Infraestructura para el Desarrollo con Bienestar y las reformas energéticas, enfatizan que el gobierno (Estado) recupera la rectoría y define las prioridades de inversión y desarrollo nacional.
Y no solo el discurso, ahora en la Ley de Infraestructura que envió a la Cámara de Diputados en la que define el marco legal de los esquemas mixtos, acota a la iniciativa privada, a un modelo de participación minoritaria, bajo el control estatal.
¿Fin de la noche oscura del neoliberalismo?
El discurso oficial destaca explícitamente, el contraste, con el modelo neoliberal (1982-2018), donde el mercado o el sector privado supuestamente decidía las inversiones y el rumbo económico. Lo que se califica como “la noche neoliberal”.
La presidenta de México les dijo a los banqueros que en el ámbito eléctrico habían hecho sendas convocatorias a proyectos de inversión privada y mixtos y reveló que éstos últimos habían tenido una mayor demanda.
El de Sheinbaum es un cambio de modelo, respecto del sexenio lopezobradorista en el que prácticamente se mantuvo cerrada la puerta.
La inversión privada registró montos significativos durante el sexenio de López Obrador (2018-2024), impulsada sobre todo por nearshoring y la Inversión Extranjera directa (IED) récord.
Pero fue prácticamente marginada en los grandes proyectos de infraestructura gubernamental prioritarios (Tren Maya, AIFA, Dos Bocas), donde se dio prioridad absoluta a ejecución pública y militar
Con Sheinbaum, se observa apertura, aunque bajo el marco de esquemas mixtos y bajo la dirección específica del gobierno sobre los proyectos a realizar.
Bases para alcanzar el 3% de crecimiento
El responsable de las finanzas públicas dice que el gobierno tiene el objetivo de sentar las bases para alcanzar una tasa promedio de crecimiento anualizada del 3%, lo más pronto posible.
La intención es elevar el crecimiento potencial de la economía que ha estado muy bajo durante muchas décadas.
El objetivo es alcanzar el 3% de crecimiento y lograr que el PIB per cápita crezca de manera constante
México necesita converger hacia niveles congruentes con el tamaño de la economía número 12 del mundo, en el que se clasifica al país.
Se muestra convencido de que el nuevo esquema de inversiones mixtas permitirá alcanzar los objetivos del Plan México y Plan de Inversiones en Infraestructura para el Bienestar en el que se planea invertir 5.6 billones de pesos.
Se requiere la inversión bajo el esquema de prosperidad compartida, dice.
Subraya que es muy importante recordar el valor estratégico de la inversión pública, como el eje que va a dinamizar a la inversión privada y el resto de la economía.
Con el propósito de lograr un mayor crecimiento económico y bajo el criterio de recuperar la hegemonía del Estado en la proyección del desarrollo nacional, el modelo económico nacional se transforma.
Veremos sus resultados.
Atisbos
Le pregunté al secretario de Hacienda, Edgar Amador, si México puede presumir de que en el sistema financiero nacional no hay operaciones de lavado de dinero y respondió que, el lavado de dinero en el sistema financiero mexicano no es un rasgo inherente.
Afirmó que los bancos mexicanos y el sistema financiero cumplen con las reglas.