Buscar
Opinión

Lectura 4:00 min

Tus finanzas personales y tu estilo de vida (Parte 1 de 2)

Pocas personas hacen una planeación financiera de su vida y quienes la realizan, se enfocan principalmente en ahorro e inversión, olvidando muchos otros aspectos importantes, como la protección.

En este espacio he tratado de enfatizar, muchas veces, que la planeación financiera personal es un proceso completo, que tiene que hacerse de adentro hacia afuera. Empieza desde el conocimiento propio: saber quiénes somos y qué queremos, cuáles son nuestros valores, nuestra visión y misión en la vida.

Mucha gente se pone metas de corto y mediano plazos: comprarse un coche o un departamento, cambiar el celular o adquirir una nueva pantalla. Todo esto está muy bien, las cosas nos pueden ayudar a tener mejor calidad de vida. Pero olvidan lo que es realmente importante: la construcción de su propia libertad financiera. Tarde o temprano todos vamos a llegar a una edad en la que no podamos –o no queramos– generar ingresos. Tenemos que prepararnos para ello y la única manera es construir un patrimonio que nos permita –eventualmente– vivir sin tener que trabajar y enfocarnos en hacer las cosas que más disfrutamos.

Por eso –repito– es tan importante tener claras nuestras prioridades. Saber qué es lo más importante para nosotros: qué queremos construir, a dónde queremos llegar. Hay personas que prefieren vivir una vida frugal y sencilla, ahorrar buena parte de lo que ganan y alcanzar una libertad financiera a una edad temprana. Otros prefieren tener ciertas comodidades aunque esto signifique trabajar hasta sus 65 años o más. Ambos casos son válidos.

El problema es que millones de personas nunca piensan en esto, no construyen nada y esto les obliga a tener que trabajar toda su vida, o bien depender de alguien más para sobrevivir. Eso es muy triste.

Como siempre digo, un plan financiero personal es simplemente una parte de nuestro plan de vida. Tenemos que saber dónde estamos hoy y a dónde queremos llegar. Sólo entonces podemos trazar diferentes rutas posibles y elegir la que es mejor para nosotros (no necesariamente la más eficiente, sino la que más se adapta al estilo de vida que queremos tener).

Pero siempre hay que tener un plan, porque de lo contrario, estaremos navegando sin rumbo a donde nos lleve la marea. Puede que tengamos suerte y lleguemos a buen puerto, pero no es lo más probable.

Tenemos que entender, también, que los seres humanos evolucionamos. Nuestras necesidades, lo que valoramos, nuestros objetivos de vida también van cambiando. Así, el plan financiero es un documento vivo, que se va transformando con nosotros.

La gente piensa que las finanzas personales son sólo un compendio de principios económicos para generar un “manual de buenas costumbres financieras”, pero no podrían estar más equivocadas.

El dinero genera muchas emociones y cada persona las maneja de forma distinta. Todos tenemos objetivos diferentes. Además, la tecnología ha cambiado radicalmente la forma de administrar nuestros recursos: nos da muchas oportunidades pero también genera retos importantes. Por eso, las soluciones y técnicas que funcionan para uno, no le sirven a otros. Así, las finanzas personales utilizan principios de psicología y sociología para generar soluciones individuales.

Las técnicas de planeación financiera de acuerdo con nuestro estilo de vida no buscan necesariamente maximizar el patrimonio. Se enfocan en maximizar nuestra felicidad: en que podamos lograr lo que verdaderamente es importante para nosotros. Tener más cosas no nos hace más felices. Se enfatiza la frugalidad por encima de la codicia y ayuda a las personas a enfocarse en metas realistas de largo plazo, basadas en sus necesidades y deseos, pero también en su nivel de ingresos: ¿Cómo visualizas tu vida futura y feliz? ¿Qué estarías haciendo?

Pero también nos ayuda a manejar los cambios, porque la vida tiene sus crestas y sus valles, épocas buenas y malas. ¿Qué tal si nuestra relación de pareja no funciona? ¿Cómo afectaría una separación? ¿Cómo me preparo financieramente para ese cambio?

Además, nos puede ayudar a reevaluar nuestras opciones y tomar decisiones que puedan hacer nuestra vida más llena, más feliz y productiva.

En la segunda parte hablaremos de las distintas etapas de la planeación financiera basada en el estilo de vida.

Tarde o temprano todos vamos a llegar a una edad en la que no podamos –o no queramos– generar ingresos. Tenemos que prepararnos para ello y la única manera es construir un patrimonio que nos permita –eventualmente– vivir sin tener que trabajar y enfocarnos en hacer las cosas que más disfrutamos.

contacto@planeatusfinanzas.mx

Ejecutivo de alto nivel en seguros y reaseguro con visión estratégica de negocio, alta capacidad de liderazgo, negociación y gerencia. Además es columnista de Finanzas Personales en El Economista, Coach en Finanzas Personales y creador de la página planeatusfinanzas.com

Únete infórmate descubre

Suscríbete a nuestros
Newsletters

Ve a nuestros Newslettersregístrate aquí

Noticias Recomendadas