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Opinión

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Soluciones diferentes

Escuché durante el fin de semana hablar a un directivo de una organización social dedicada a apoyar a campesinos y ganaderos, quien solicitaba que no se tratara de dar las mismas soluciones a los problemas de todas las personas relacionadas con el campo mexicano, porque no enfrentaban el mismo tipo de situaciones.

A continuación hizo un planteamiento de la diversidad de problemas que él veía y de cómo no iba a ser posible terminar con ellos sino se implementaban soluciones diferentes, no existe un solo campo, decía, sino que hay muchos y diversos.

Es interesante observar que la mayoría de las situaciones insatisfactorias que enfrentamos en todos los órdenes de nuestra vida radican, precisamente, en que se trata de dar las mismas soluciones a problemas diferentes, e igual que este orador, podemos suponer que así no vamos a resolver nada.

Quienes están a cargo de atender al público, en cualquier empresa u organización que usted se imagine y en el gobierno mismo tratan de homogeneizar al cliente, al usuario o al ciudadano y entregarle una solución única que facilite la vida del empleado y de la empresa, la organización o el gobierno, no la de la persona.

Vivimos en un mundo preocupado por que la persona moral sea feliz aunque la persona física no lo sea.

Diferenciar se ha convertido en algo extraño, poco afortunado y casi sinónimo de perder el tiempo, lo de hoy es lo común, lo simplificado, es decir, igualar a todos.

Lo anterior es grave, porque si nos detenemos a pensar en las empresas, por ejemplo, algunas muy exitosas basan precisamente su éxito en la diferenciación, en darse cuenta de que sus clientes son diferentes y que deben establecer soluciones adecuadas a cada uno de ellos o cuando menos a pequeños grupos que sí, con absoluta seguridad, muestren las mismas características.

Son famosos los casos de pequeños hoteles en diversos lugares del mundo, a los que los muy exigentes acuden, porque el trato es individualizado.

Hace algunos años un pequeño súpermercado en Estados Unidos cambió ciertos paradigmas cuando su propietario decidió entrevistar a los clientes y actuar en función de lo que ellos le pedían.

Claro que es más fácil pensar en el ejemplo de las grandes empresas que venden el mismo producto igual en todo el mundo pero ¿cuántas son?, ¿de verdad venden el mismo producto o lo han adaptado a los diversos países donde operan?

Muy probablemente sería más instructivo hacer una lista, aunque sea muy larga, de las empresas que piensan que deben lograr un producto adecuado al cliente que tienen frente a sí.

Las instituciones educativas deben darse cuenta que la educación requiere soluciones diferentes, un enfoque en que los alumnos puedan elegir entre la manera de aprender de acuerdo con sus características personales, uno de los graves defectos de la escuela actual es que pretende que todos los alumnos son iguales y no es así.

Además, con la actitud anterior generamos que el alumno reproduzca durante su vida laboral lo que hemos hecho con él en la escuela, estandarizar las conductas de quienes están frente a él.

Alguna célebre universidad inglesa se caracterizaba hace años porque sus directores elaboraban cartas individuales para cada alumno, con una descripción de sus virtudes y defectos observados en las aulas y una serie de recomendaciones para tener éxito como egresado. Por cierto, que el documento era manuscrito.

En este momento en que la tecnología nos está dando una serie de ayudas adicionales para personalizarlo todo, sería un buen momento para que nos apoyara en dar soluciones diferentes a lo que estamos seguros y hemos identificado como problemas diferentes y los cuales podemos ayudar a terminar.

*Francisco Javier Calleja Bernal es profesor de planta del Tecnológico de Monterrey-Campus Ciudad de México y su correo electrónico es fcalleja@itesm.mx

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