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Naucalpan, ejemplo de corrupción
Naucalpan es un municipio muy importante. Es el más industrializado de los 125 que conforman el Estado de México y ahí se han construido varios de los más modernos centros comerciales del país.
Por el alto nivel socioeconómico de una buena parte de sus habitantes es uno de los municipios de mayor afluencia de México. Sin embargo, pese a la riqueza que ahí existe y se genera, 32% de sus casi 900,000 habitantes es pobre, 35,000 de ellos viven en pobreza extrema y casi 460,000 no son derechohabientes del IMSS, ISSSTE o ISSEMyM.
Naucalpan también fue un botín para casi todos los que ocuparon su presidencia municipal, quienes no hicieron gran cosa por los naucalpenses, pero que sí se esforzaron para enriquecerse en sólo tres años.
Desde 1976 a la fecha, he entrevistado a la mayoría de los 17 gobernantes que ha tenido Naucalpan, 11 priistas y cuatro panistas y la morenista que ahora ocupa el cargo. Al conversar con un buen número de naucalpenses percibo que sólo José Luis Durán es recordado con afecto. Él fue el primer presidente municipal panista (1997-2000) y luego fue reelecto para el periodo 2006-2009.
Después de él siguieron los también panistas Eduardo Contreras (2000-2003) y Angélica Moya Marín (2003-2006), individuos mediocres que nunca tuvieron la menor idea de lo que hacían.
En el 2009, el PRI regresó al poder con Azucena Olivares Villagómez. Al término de su trienio la Procuraduría General de Justicia del Estado de México la acusó de desviar 46 millones 180,023 pesos, en perjuicio de cientos de trabajadores sindicalizados, pero la acusación no prosperó.
Su sucesor, el también priista David Sánchez Guevara, heredó un gobierno quebrado pero aparentemente también se las ingenió para hacer negocios aprovechándose del cargo. En enero del 2015 pidió licencia para postularse como candidato a una diputación federal y resultó electo en las elecciones. Para su infortunio, antes de asumir su cargo legislativo fue arrestado, acusado de peculado y desvío de recursos por varios millones de pesos. Hace un año, después de pasar 29 meses en la cárcel, fue liberado luego de pagar casi 6 millones de pesos para resarcir el daño que le ocasionó al municipio.
Se dice que Azucena no fue a la cárcel porque la llevaba bien con el entonces gobernador Eruviel Ávila, mientras que Sánchez Guevara cometió el error de enemistarse con éste.
En el 2016 regresó de nuevo el PAN al poder en la persona de Edgar Olvera Higuera, quien pidió licencia al cargo en abril del 2018 para ser candidato a una diputación local en las elecciones de julio pasado, resultando electo. Su gestión también fue cuestionada por la oposición y grupos ciudadanos que lo acusaron de desviar recursos y de otorgar permisos de construcción de edificios comerciales en zonas residenciales, entre otras cosas. Su sucesora, Patricia Durán Reveles, denunció hace unos días que no aparecen 30 millones de pesos que debían haber ingresado a las arcas municipales por vía de los parquímetros que Olvera autorizó. Mis fuentes me aseguran que Olvera podría ser el primer diputado local mexiquense en ser desaforado para que pueda ser sujeto a juicio por supuestos delitos.
Naucalpan es un buen ejemplo de la corrupción que existe en casi todos los municipios del país.
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