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Nacionalismo rascuache
“Masiosare, un extraño enemigo” en el sueño del inquilino del Palacio Nacional.
Mientras duerme, López se ve a sí mismo como Cuauhtémoc, el último emperador azteca que enfrentó a los invasores encabezados por Hernán Cortés, negándose a revelar donde está el tesoro de Moctezuma mientras le queman los pies. La noche avanza y ahora, vestido con el uniforme de cadete del Colegio Militar se enfrenta en el Castillo de Chapultepec a los invasores estadounidenses, muriendo heroicamente mientras cae por la ladera del cerro envuelto en la bandera.
Con sudores de una agitada noche, a continuación se viste con una levita y con gesto adusto, a la Benito Juárez, enfrenta a los invasores franceses que osaron imponer a Maximiliano de Habsburgo como emperador; goza de la victoria mexicana mientras recrea en su sueño el fusilamiento de Max en el Cerro de las Campanas. Más adelante, se percibe a sí mismo como el místico de la democracia, Francisco I. Madero, quien cayó como héroe ante la conspiración de Huerta y Wilson.
La noche transcurre y ahora en su sueño se ve en dos ocasiones en el balcón central del Palacio Nacional. Primero en 1938 cuando con gesto serio, a la Cárdenas, anuncia que ante la intransigencia de las compañías petroleras extranjeras que se negaron a cumplir con el laudo laboral, ha tomado la decisión de expropiar sus activos (que no el petróleo que desde 1917 es propiedad de la nación) creando Pemex, empresa que se encargará de explotar tan preciado recurso para beneficio del pueblo mexicano. La segunda, ahora en 1960 y con una sonrisa hollywoodense, muy al estilo de López Mateos, anuncia la nacionalización de la industria eléctrica, habiéndole adquirido los activos a diferentes empresas nacionales y extranjeras fortaleciendo así a la CFE.
Tenemos como presidente a un individuo sacado del libro de texto gratuito de los cursos de historia de primaria en el papel de defensor de la Nación, particularmente cuando hay alguien extranjero participando. Viéndolo así permite ver su nacionalismo rascuache en diferentes decisiones de política pública, no importa que por estas el perdedor sea el pueblo de México, destacando las concernientes al sector energético en tres áreas: petróleo, litio y electricidad, mismas en donde su mundo ideal sería uno en donde ningún extranjero tuviese participación, por mínima que ésta fuese.
En exploración y explotación del petróleo López decidió cancelar el esquema de rondas de asignación de campos petroleros a pesar de que bajo éste la empresa privada que obtuviera la concesión de explotación asumía todo el riesgo además de que en caso de que sí encontrara y explotara el petróleo en el campo concesionado, Mexico recibiría una renta petrolera mayor a que sí Pemex fuese el productor. También en hidrocarburos, en este caso gasolina, el presidente decidió violar el T-MEC.
El caso del litio López, decretó la “nacionalización” de un recurso que por mandato constitucional es propiedad de la Nación desde el 5 de febrero de 1917 y además lo vende como un acto de patriotismo. Surrealista y notoriamente ridículo más aún cuando decreta la creación de un organismo público para su explotación monopólica que carece de la tecnología para explotarlo por lo que quizás nunca será producido.
Finalmente electricidad. López odia que una fracción de la generación la hagan empresas privadas, nacionales y extranjeras. Realmente quisiera que toda fuese generada por la CFE y de ahí sus intentos de limitar la participación privada ordenándole a la CRE que los discriminara y promulgando una reforma a la Ley de la Industria Eléctrica que está siendo impugnada ante los tribunales, además de que también violenta el T-MEC.
El último evento en este sector es el de Iberdrola que, ante los continuos ataques por parte de López y la discriminación ilegal por parte de la CRE decidió vender, con una ganancia, 13 plantas de generación de electricidad, 12 ellas de ciclo combinado que utiliza gas natural como insumo y un parque eólico incluyendo en la transacción los contratos de productor independiente de energía. López lo presentó como una nueva nacionalización de la industria eléctrica lo cual es falso: las plantas y los contratos se le venden a un fondo privado (Mexico Infraestructure Partners) quien le pagará a la CFE por operarlas (asumiendo ésta todo el riesgo respecto del precio del gas), mientras que por otro lado MIP le cobrará a esta empresa por la energía que genere. La neta, se chamaquearon a López.
Una operación de 6,000 millones de dólares que no le agregan un solo voltio a la capacidad de generación, pero que dejó al presidente feliz porque pudo, en su mente, vengarse de Iberdrola que osó contratar a Felipe Calderon como consejero; no importa que el gran perdedor de esta operación sea México.
Twitter: @econoclasta