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La última jugada de López Obrador
El presidente López Obrador está decidido a intentar una última jugada política, mandando al Congreso, el último mes de su gobierno, varias reformas constitucionales que no ha logrado que se aprueben durante su sexenio. Para lograr su aprobación, espera ganar la mayoría calificada en ambas cámaras, algo que no consiguió en 2018 en el Senado y que es prácticamente imposible que lo logre en 2024.
López Obrador es un populista fracasado en materia económica, ya que más allá de su discurso populista, se ajustó a la agenda neoliberal respetando los tratados comerciales, la autonomía del Banco de México y tuvo un manejo muy conservador de las finanzas públicas, López Obrador es también un populista fracasado en materia política.
El credo populista, para permanecer en el poder y llevar a cabo las reformas, necesita entre otras cosas, controlar el Poder Judicial, los órganos electorales y anular los organismos independientes y a la sociedad civil, estas reformas quedaron pendientes porque nunca tuvo el número de senadores necesarios para que se aprobaran, su intención ahora es lograr la mayoría calificaría para que se aprueben.
Las posibilidades, sin embargo, que tiene de lograrlo son mínimas, ya que, para lograr mayoría calificada en el Senado, tendría que ganar la elección en todos los estados y además ganar la elección con 66% de los votos.
Mientras en la Cámara de Diputados un partido puede lograr la mayoría calificada como sucedió en 2018, ya que pueden llegar a ganar los 300 diputados de mayoría (60% de los diputados), en el Senado, ganando todos los estados, a lo máximo que pueden aspirar es a 64 senadores (50% de los 128), muy lejos de los 85 senadores que se requieren para la mayoría calificada (66%).
En la elección de senadores, el partido que gana un estado se queda con los 2 senadores de mayoría y el que queda en segundo lugar se queda con un senador de primera minoría, por lo que Morena y sus aliados aún ganando todos los estados, lo cual no se ve probable, se quedarían con 64 senadores. Si consideramos, sin embargo, que Morena y sus aliados tienen 23 gubernaturas y suponiendo que ganen en esas entidades, sólo lograría 46 de primera mayoría y 9 de primera minoría o sea 54, muy lejos de los 85 senadores que requiere para la mayoría calificada en esta Cámara.
En el Senado hay 128 senadores, de los cuales 32 son de representación proporcional (plurinominales), por lo que para llegar a los 85 senadores que se requieren, suponiendo que gana los 23 estados en donde tiene la gubernatura, tendría que ganar 31 de los 32 senadores de representación proporcional o sea ganar la elección con más de 90% de los votos. Aun en el caso de que ganara todos los estados, requeriría 21 senadores de representación proporcional para lograr la mayoría calificada o sea ganar la elección con 66% de los votos.
López Obrador sabe que su última jugada política también será un fracaso, como han sido sus intentos para reformar la Constitución para militarizar la Guardia Nacional y transformar al INE, sin embargo, va a seguir adelante porque esto le permitirá intervenir en las elecciones y recorrer el país con el pretexto de impulsar sus reformas constitucionales.