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Habilidades para la vida, la clave para enfrentar los retos del futuro
Los grados académicos no lo son todo para triunfar y demostrar las capacidades de una persona para el mundo laboral. En 2017, Elon Musk, cofundador y director general de Tesla y SpaceX, durante una entrevista en la World Goverment Summit de Dubái, relató que, más allá de las acreditaciones académicas con las que cuentan las personas a quienes entrevista para trabajar en su compañía, le interesa saber si los candidatos tienen la capacidad de tomar la iniciativa de un proyecto y encontrar las soluciones necesarias para llevarlo al éxito.
Para ello, el multimillonario confesó que hace una pregunta clave a sus entrevistados: “¿Cuáles fueron los problemas más difíciles a los que te enfrentaste y cómo los solucionaste?”, una pregunta cuya respuesta revelará el verdadero rol que ha cumplido el aspirante en su carrera profesional. De esta forma, Musk, quien es un gran estratega y este 2023 volvió a posicionarse como el hombre más rico del mundo, según Bloomberg Billionaires, asegura que es posible conocer, sin mentiras ni los eufemismos propios de una entrevista laboral, cuáles son habilidades de los candidatos, pues “la gente que solucionó el problema sabe exactamente cómo lo hizo. Sabe hasta el último detalle”.
La capacidad para ser creativo, tomar decisiones estratégicas, resolver problemas, negociar, liderar y relacionarse de forma positiva con un equipo de trabajo son algunas de las principales cualidades de un líder. Estas competencias psicosociales se conocen como “habilidades para la vida”, definidas en el año 1999 por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como aquellas que posee un individuo para “enfrentarse exitosamente a las exigencias y desafíos de la vida diaria”.
Por ejemplo, de acuerdo con investigaciones realizadas por el Foro Económico Mundial, se ha demostrado que, con tan solo invertir en una de estas habilidades, la “resolución colaborativa de problemas”, se podrían sumar 2.54 billones de dólares al PIB global. No obstante, lamentablemente, según datos de Unicef, menos de la mitad de los jóvenes en todo el mundo han adquirido estas habilidades, que son necesarias para tener éxito tanto en el ámbito laboral como en su vida personal.
Las habilidades blandas y el liderazgo de los estudiantes van más allá de los títulos académicos, y hoy en día juegan un papel fundamental en el futuro del mercado laboral. En la actualidad, es cada vez más importante que el capital humano posea cualidades como el autoconocimiento, el autocontrol, la empatía, la comunicación asertiva, la innovación y el pensamiento crítico y creativo, junto con una visión de ciudadanía global. Estas habilidades blandas deben ser cultivadas en las aulas y, para lograrlo, es necesario capacitar a los maestros para que puedan fomentarlas en todas las asignaturas. Además, es igualmente fundamental brindar formación a los padres de familia, ya que, si las habilidades blandas no se refuerzan en los hogares, no se llegará muy lejos.
Hoy, tenemos en nuestras manos la posibilidad de preparar a las nuevas generaciones y convertir su futuro en uno mucho más humano y con mejores oportunidades para todos.
El futuro de la educación radica en capacitar a los jóvenes para que abracen y desarrollen sus cualidades humanas únicas, aquellas que difícilmente serán reemplazadas por la tecnología o por la inteligencia artificial. Si queremos lograrlo pronto, fortalecer las habilidades para la vida es el paso más urgente y necesario que debemos dar para cambiar para siempre el rumbo de la educación. Hoy es el momento para actuar como agentes de cambio, no podemos seguir postergando una gran reforma educativa.
*El autor es director general de Fundación Azteca de Grupo Salinas.