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En defensa de los políticos
En estos últimos 3 años la política en nuestro país ha estado de cabeza, no sólo porque el presidente ha ignorado a las otras fuerzas políticas, sino porque los políticos han estado ausentes del debate nacional y este ha sido ocupado casi exclusivamente por periodistas y analistas. En parte por el desprestigio de la clase política y en parte porque lo medios les han cerrado los espacios, la voz de los políticos no se oye.
Existe un rechazo por parte de la ciudadanía a los políticos y a los partidos, sin darse cuenta, que sólo a través de ellos se pueden canalizar los reclamos de la gente para cambiar el rumbo de las cosas. Sin los partidos y los políticos es imposible la lucha electoral, la democracia, la estabilidad política y la gobernabilidad del país.
Hace varios años en un informe del PNUD sobre la democracia en América Latina, Dante Caputto director del estudio, comentaba en defensa de los políticos:
“La construcción democrática se plasma a través de la política. Este informe no es benévolo a la hora mostrar la gravedad de la crisis política y los políticos. Pero estos políticos son los que han dado las luchas, los que han optado entre costos, los que han pagado con su prestigio u honor sus defectos o faltas. No tienen la pureza de quienes solo asumen el riesgo de opinar”.
“Muchos tienen la sencilla valentía en un escenario donde, las más de las veces, lo que se confronta no son grandes ideas, sino pasiones y miseria. Algunos temen y abandonan, otros cometen errores y, de una u otra manera pagan por ellos, pero una mayoría hace algo más que opinar de cómo deberían ser hechas las cosas”.
Mientras que un periodista comenta la noticia, un analista las consecuencias y un académico busca soluciones, el político tiene que arriesgarse y dar un paso más, tiene que analizar, discutir, buscar soluciones y llegar a acuerdos, recibir críticas y ofensas y sentarse a negociar con gente con la que tiene grandes diferencias.
En los últimos meses los medios de comunicación y periodistas, ante los ataques constantes de López Obrador, han reaccionado en consecuencia y su discurso se ha vuelto tan agresivo y parcial como el del presidente.
En el Congreso ha pasado lo mismo, durante los últimos 20 años fue el espacio para analizar la vida nacional y llegar a acuerdos, durante estos tres últimos años, la mayoría morenista y sus aliados, se ha negado a dialogar y las sesiones en las cámaras son un auténtico palenque.
No hay un espacio en estos momentos en el país para distender la vida política nacional y avanzar en acuerdos. Tenemos que regresar a la política y a los políticos, ignorar la estrategia de choque de López Obrador y pasar de la crítica al dialogo, para construir una propuesta de reconstrucción nacional.
No puede seguir el debate nacional en el fango en que se encuentra, si seguimos por este camino, López obrador tiene todas las de ganar, ya quedó demostrado que ante la crítica esta blindado.