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Casino Royale
A las primeras versiones que los vinculaban con el Casino Royale de Monterrey, Grupo Codere -líder en el segmento de las apuestas electrónicas- atajó con contundencia: ni ellos ni Grupo Caliente (de la familia Hank Rhon) ni CIE tienen nexos con el comercio atacado el pasado jueves 25.
Este tipo de actos no están dirigidos a una industria en particular, sino a toda la población , dijo la representación de la multinacional española en el DF, que pidió que la violencia no despoje a los mexicanos del derecho al entretenimiento .
Dada la confusión inicial, un deslinde era obligado. También, por las responsabilidades civiles y penales que podrían desprenderse de los trágicos sucesos. Al respecto, el secretario de Gobernación, José Francisco Blake Mora, refirió que el permiso inicial fue expedido a Atracciones y Emociones Vallarta e identificó a la corporación CYMSA entre sus propietarios.
En efecto, el permiso 4117 del 1 de junio de 1992 ampara la operación de un hipódromo y hasta cuatro centros de apuestas remotas, lleva la rúbrica de Jorge Moreno Collado, entonces Director General de Gobierno de la Segob y una notificación al entonces Subsecretario Arturo Núñez, ahora senador por el PRD. El beneficiario era Ramón Aguirre Vizzuett, el primogénito y homónimo del exregente del DF.
Salvo las ampliaciones solicitadas para la construcción y apertura de un hipódromo-galgódromo -que nunca concretaron-, los permisionarios usufructuaron la licencia, sin cambios sustanciales, durante 15 años. Fue hasta finales del sexenio foxista cuando una serie de convenios y traspasos la pusieron en manos del Grupo Madero, asentado en Monclova, Coahuila.
Al principio fue una sociedad consentida, pero Aguirre Vizzuett -de acuerdo con lo relevado por el columnista Francisco Garfias en Elarsenal.net- paulatinamente fue marginado, hasta que el corporativo con sede en Monterrey se quedó con la totalidad de las acciones de Atracciones y Emociones Vallarta. A mediados del 2005, acudieron a la Secretaría de Gobernación -encabezada entonces por Santiago Creel- para tramitar una ampliación.
El oficio que autorizaba a los hermanos Rodrigo y José Luis Madero Covarrubias para instalar, operar y explotar otros cinco
books en Nuevo León, Tamaulipas y Coahuila -de donde son originarios- fue expedido el 20 de febrero del 2006 y lleva la firma de Ezequiel González Matus, un abogado cercano al exgobernador de Aguascalientes, Felipe González, cuyo desempeño en esa dependencia después sería investigado por la Secretaría de la Función Pública y, no obstante, se integró al equipo del secretario ejecutivo del IFE, Edmundo Jacobo Molina.
Vinieron tres años de proceso jurídico-administrativo para los empresarios. Algunos oficios firmados por Roberto Correa Méndez -sustituto de González Matus- aun reconocían los derechos de Aguirre Vizzuett en la empresa, pero una controversia tramitada en el Juzgado IV con sede en Torreón, a cargo del juez Luis Armando Jerezano, otorgó la razón a los Madero. No sólo eso: también la ampliación del permiso, con lo que podrían operar y explotar otros 41 centros de apuestas remotas y salas de sorteo de números tradicionales y electrónicos en todo el territorio nacional.
El cumplimiento de esa sentencia permitió que naciera Royale, una cadena de casinos que ganó fama en México por ser de las primeras importadoras de una máquina para jugar póquer (en la modalidad Texas Holdem) y por sus instalaciones en Mazatlán, Los Cabos y Monterrey, donde además abrieron un book denominado Fantastic.
Sin embargo, Héctor Arturo Curzio -reconocido por la Segob y las autoridades judiciales como representante legal de Atracciones y Emociones Vallarta, en octubre del 2007 notificó un cambio de domicilio que fue más allá: instaló -aparentemente con la misma licencia- otra cadena de casas de apuestas: Alegre Race & Sports Books, cuya controladora es Promotora Latinoamericana de Entretenimiento, con locales en Colima, Manzanillo, Guasave, Hermosillo, Guadalajara, Puerto Vallarta y La Paz.
Pero PLE tiene un paraguas en México: Operación de Apuestas de América Latina, que además de Alegre concentra a otras salas de apuestas remotas como Big Bola, Casinos Palace y Winners Palace.
Mimetizadas (¿o disfrazadas?) estas compañías reclutan en todo el país a auxiliares contables, bartenders y equipos de seguridad. En el caso del local siniestrado en Monterrey, la razón social de los patrones es Entertainment Enterprise of Mexico y presumían tener más de cuatro años de experiencia en el ramo de los servicios recreativos y el entretenimiento electrónico para mayores de edad. El ciudadano chileno Gustavo Adolfo Pérez Olivera fungía como su gerente. Antes, había trabajado en los casinos de los cruceros Carnival.
Por lo pronto, Juan Gómez Jaime -de los abogados con más clientes en el ramo de las apuestas en México- ha salido a defender a los propietarios de Entertainment Enterprise... que resultaron ser los empresarios Raúl y José Alberto Rocha Cantú.
En el deslinde de responsabilidades deberá aclararse que estos empresarios regiomontanos y los de PEL no son los permisionarios, sino los Madero Covarrubias... quienes necesariamente debieron contar con el visto bueno de la Secretaría de Gobernación para fraccionar esa concesión. Ya sea en la modalidad de asociación en participación o en la de prestación de servicios debieron haber registrado los contratos.