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AMLO: menos pobreza ¿sin crecimiento?
En su cuarto informe a la Nación, el presidente Andrés Manuel López Obrador volvió a desdeñar la importancia del crecimiento de la economía.
Aseguró que aún sin crecimiento económico, su gobierno está logrando aminorar la pobreza y la desigualdad.
El contexto de tales declaraciones presidenciales son: una profunda contracción económica del -8.4%, en el 2020 y otra de -0.14%, previa al estallido del Covid-19 en México, registrada en junio del 2019, con la que se rompieron 120 meses consecutivos de expansión económica.
Y el pronóstico de la mayoría de los analistas no oficiales es que éste será un sexenio de crecimiento económico perdido.
Ayer mismo, Carlos Morales, director de riesgo soberano para Latinoamérica de la agencia calificadora Fitch, previó que México tendrá un crecimiento nulo entre 2020 y 2023.
El Presidente de México dijo que su gobierno ha desechado la obsesión tecnocrática de medirlo todo en función de indicadores de crecimiento que no necesariamente reflejan las realidades sociales.
Frente a un escenario en el que la mayoría de los analistas económicos coincide en que éste será un sexenio de crecimiento económico perdido, el Jefe del Ejecutivo dijo que el fin último de un Estado es crear las condiciones para que la gente pueda vivir feliz. El crecimiento económico y los incrementos en la productividad y la competitividad no tienen sentido como objetivo en sí mismos –aseveró–, si no como medios para lograr un propósito superior; el bienestar general de la población.
Luego repitió algunos de los datos que ha venido mencionado cotidianamente en sus conferencias mañaneras con los que, desde su perspectiva demuestra que se ha logrado una mejor distribución de la riqueza.
Desde los 623 mil 330 trabajadores adicionales inscritos en el IMSS; el dato de que los ricos hoy ganan 16 y no 18 veces más que los pobres y que éstos últimos fueron los únicos que vieron crecer sus ingresos en 1.3%; los programas sociales y los aumentos que han tenido en sus ingresos los adultos mayores.
Hasta los que siempre repite: que no se ha devaluado el peso y que están llegando importantes flujos de inversiones extranjeras.
Más allá del simple crecimiento económico, dijo, lo fundamental es desterrar la corrupción y privilegios para destinar lo ahorrado en beneficio de los más pobres.
Sin embargo, hay otros datos.
Un análisis de México Cómo Vamos señala que la supuesta reducción en la riqueza de los más ricos, no es sinónimo de una disminución de la desigualdad social imperante en el país.
Por otra parte, destaca que la actual política social federal es insuficiente. En 2020 –advierte el colectivo plural de investigadores–, únicamente 37% de los hogares más pobres eran beneficiarios de programas sociales, una disminución considerable a lo observado en 2018 donde el alcance era del 56%.
Otro dato relevante es que actualmente, el PIB per cápita en México, está en niveles de 2014, lo que significa ocho años de retroceso.
Bajo el análisis de los indicadores de empleo, informalidad, pobreza laboral y el efecto de la inflación en los ingresos de los que menos tienen, todo indica que está ocurriendo justo lo contrario a lo que dice el discurso presidencial.
No hay crecimiento económico, tampoco mejor distribución de la riqueza y los gastos en las obras insignia, más los programas sociales, están colocando en dificultades crecientes a las finanzas públicas.
La parte positiva del informe presidencial, es que ratificó la importancia del T-MEC, y la señal que envía de buena relación con el presidente Joe Biden.
Pero habrá que ver que dice el Presidente de México el próximo 16 de septiembre cuando fijará la posición de su gobierno respecto de las consultas en materia energética que solicitaron los gobiernos de Estados Unidos y Canadá.
Es un tema muy espinoso y ha provocado declaraciones muy fuertes de parte del presidente López Obrador que incluso calificó de majaderas las peticiones de sus contrapartes.
Al tiempo.