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Energía limpia 2026 ¿cuál es la tendencia para el sector eléctrico?

Generación distribuida y el autoconsumo se presentan como las soluciones más viables ante el acelerado crecimiento de la demanda industrial

En 2026 la energía más relevante será la que se genera cerca, se consume localmente y reduce la presión sobre la red.Shutterstock

El inicio de 2026 presenta un escenario más estable para la energía limpia en México, con nuevas oportunidades para proyectos alineados a la nueva visión del sistema eléctrico.

Especialistas destacan que, aunque el entorno es más exigente en términos técnicos y regulatorios, también hay reglas más definidas que favorecen a las inversiones bien estructuradas.

De acuerdo con Emiliano Sánchez, director de Suministro Calificado de Energía Real, se prevé que en 2026 se consolidará la adopción de tecnologías de gestión energética avanzada, como BESS (sistemas de almacenamiento de energía en baterías), control de demanda, microrredes y digitalización de la red interna.

“La combinación de estas tecnologías resultará en soluciones más robustas, estándares más altos de eficiencia y una optimización sistemática del consumo, permitiendo no solo un generador más energía limpia, sino también utilizarla de manera más eficiente”.

Tendencias 2026

En entrevista para El Economista, Fernando Ramos, Head of Energy Infrastructure de Energía Real, indicó que la entrada en vigor de la nueva Ley del Sector Eléctrico (LSE) ha establecido un marco regulatorio más claro y ordenado.

“La formalización del autoconsumo y la generación distribuida ha brindado mayor certidumbre a los proyectos de generación en sitio, permitiendo a la industria integrar soluciones renovables, almacenamiento y esquemas híbridos para optimizar su consumo y costos”.

Ante lo anterior, el especialista ha delineado las principales tendencias y retos que enfrentará el sector eléctrico mexicano en 2026, destacando un panorama de crecimiento de la demanda y la necesidad de soluciones energéticas más localizadas y eficientes:

1. Crecimiento de la demanda eléctrica: Se espera un rápido aumento de la demanda, impulsado por la expansión industrial y la llegada de cargas intensivas como los centros de datos, que requieren un refuerzo de los sistemas eléctricos.

2. Acercamiento de la generación a los puntos de consumo: Ante el crecimiento de la demanda que supera la modernización de la infraestructura de transmisión y distribución, y la lentitud en el desarrollo de grandes proyectos de generación, la tendencia más clara será acercar la generación a los puntos de consumo. Esto se manifestará a través de:

  • Generación Distribuida (hasta 0.7 MW): Fortalecida por el nuevo marco regulatorio

  • Autoconsumo de mayor escala (hasta 20 MW): También impulsado por el nuevo marco regulatorio.
  • Energía local: La energía más importante será aquella que se genera cerca y se consume localmente, lo que contribuirá a reducir la presión sobre la red.

3. Estrategia para parques industriales y centros de datos: La estrategia para 2026 incluye autoconsumo, sistemas de almacenamiento de energía en baterías (BESS) y redes privadas. Estos diseños serán "cumplibles" (con trazabilidad, contratos internos y ruta de migración regulatoria) y ofrecerán la opción de demanda controlable una vez que los mecanismos estén habilitados.

Retos para el sector eléctrico

Fernando Ramos señaló que el gran reto será alinear simultáneamente tres elementos clave:

1. Expansión y modernización de la red eléctrica: Es fundamental contar con una infraestructura de transmisión y distribución capaz de soportar el crecimiento industrial, las nuevas cargas intensivas y una mayor penetración de energías renovables.

2. Consolidación de cambios regulatorios: Se busca dar certeza y rapidez en los trámites y permisos para recuperar la confianza del mercado. La nueva Ley del Sector Eléctrico (LSE) y su Reglamento ya proporcionan dirección y reglas, como la planeación vinculante (PLADESE), el reconocimiento de la Generación Distribuida (≤0.7 MW), el autoconsumo y el almacenamiento, lo que canaliza la inversión hacia proyectos sólidos y necesarios para el sistema.

3. Asegurar el valor de las soluciones energéticas instaladas: Esto implica mejorar los costos y la disponibilidad de los BESS, y profesionalizar la Operación y Mantenimiento (O&M). Ramos señala que gran parte del rezago actual se encuentra en los gastos operativos (OPEX), debido a la falta de planes de mantenimiento adecuados para muchos activos, lo que impide que entreguen su rendimiento, vida útil y confiabilidad óptimas.

Obstáculos 

Finalmente, el especialista recordó que los frenos para la adopción de energías limpias incluían la potencia disponible limitada, la confiabilidad desigual por región, la tramitología incierta y los largos tiempos de obtención de permisos, lo que minó la confianza para invertir.

Sin embargo, en 2026, el marco regulatorio ya está reduciendo estas "zonas grises" y priorizando soluciones locales y flexibles como el autoconsumo, el almacenamiento y las redes privadas/microrredes.

Esto se traduce en opciones viables para las empresas para mejorar el precio y la calidad de la energía sin depender de grandes obras de red.

Coeditora de Suplementos Financieros y Especiales. Periodista especializada en temas relacionados con mercados financieros, fondos de inversión, uniones de crédito, seguros, pensiones y finanzas personales. Coeditora de los reportes especiales de El Economista, como Universidades, Salud, Coworking y Turismo.

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