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Finanzas Personales

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Regreso a clases: los fraudes digitales que pueden vaciar el bolsillo de las familias

La compra de útiles, uniformes y equipos tecnológicos, así como los trámites escolares y las becas, se convierten en oportunidades para los ciberdelincuentes; conoce los principales fraudes digitales y las señales de alerta para evitar que el regreso a clases termine en pérdidas económicas.

La “generación pandemia”, los niños y niñas nacidos durante el confinamiento por el Covid-19. Foto: Shutterstock.

Las compras relacionadas con el regreso a clases son una mina de oro para los fraudes digitales. Con la ayuda de la inteligencia artificial (IA), ciberdelincuentes aprovechan esta temporada del año para lanzar diferentes anzuelos a sus víctimas, en busca de obtener un beneficio económico a costa del ahorro y trabajo de padres y tutores de familia.

David González, investigador de seguridad informática de ESET, empresa global de ciberseguridad, comenta que el inicio de un ciclo escolar genera un flujo de dinero valuado en millones de pesos, en efectivo y de forma digital, el cual representa un botín jugoso para los amantes de lo ajeno.

Tan sólo para este año, el ciclo escolar 2026-2027 impulsará una derrama económica de 144,450 millones de pesos, 7% más que en 2025, favorecida por la compra de útiles, uniformes, calzado, mochilas, libros y equipos tecnológicos, estima la Confederación de Cámaras Nacionales de Comercio, Servicios y Turismo (Concanaco-Servytur).

Por estudiante, el regreso a clases representa un gasto básico de hasta 12,422 pesos en útiles escolares, uniformes y calzado, cuota escolar y artículos de limpieza, 13.80% más que en 2025, según la Alianza Nacional de Pequeños Comerciantes.

Fraudes más comunes en este regreso a clases

Entre los fraudes más populares está la creación de perfiles falsos en redes sociales que venden útiles y uniformes escolares con descuentos que parecen imperdibles, de hasta 90%, lo cual motiva a la gente a comprar sin detenerse a analizar si son reales. Una vez que pagan total o parcialmente, se dan cuenta que fue una estafa y perdieron su dinero.

Otro de los fraudes que se ven de forma constante es la suplantación de identidad de instituciones educativas. Los estafadores crean páginas online prácticamente iguales a las de algunos colegios y, paralelamente, envían mensajes a alumnos, padres o tutores, por WhatsApp, SMS o correo electrónico, en los cuales piden actualizar información, ponerse al corriente con las colegiaturas o descargar la lista de útiles.

Al ver que la cuenta de origen es de la supuesta institución, la persona da clic sin detenerse a revisar; inmediatamente es dirigida a la página apócrifa que se generó, ahí da los datos que solicitan o descarga archivos con virus y los criminales terminan por sustraer información personal o financiera.

Otra forma de estafa está relacionada con las becas del gobierno. Los estafadores aseguran que pueden ayudar a tramitar este beneficio, piden datos y, tiempo después, la gente se da cuenta que fue un fraude, comenta González.

Existe un fraude que se da a través de niños y jóvenes. Jugar videojuegos en línea abre una ventana de oportunidad para la delincuencia. En ocasiones, los menores creen que están jugando con un compañero del colegio e intercambian información sensible. En este caso, comenta el experto, es importante que los padres y tutores supervisen las actividades que llevan a cabo los adolescentes, con herramientas como el control parental, para evitar este tipo de estafas.

Al respecto, la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) de la Ciudad de México, a través de la Unidad de Policía Cibernética, alerta a madres, padres, docentes y cuidadores de los riesgos que enfrentan niños y adolescentes en entornos digitales. “Estas herramientas son esenciales para facilitar la educación, pero también representan un riesgo cuando no existe una supervisión adecuada, ya que pueden ser utilizadas por ciberdelincuentes para contactar, manipular o agredir a menores de edad”.

El fraude en el que cae más la gente es aquel que llega a través de WhatssApp, SMS o correo, porque es una forma más directa de recibir el anzuelo. Al ver que el remitente es la “escuela”, no revisan y terminan por hacer o dar lo que están solicitando, señala el vocero de ESET.

Medidas para prevenir fraudes

ESET y la Policía Cibernética recomiendan una serie de medidas para evitar ser víctima de un fraude digital.

  • Cambiar las contraseñas de redes y aplicaciones bancarias de forma constante y fijar claves difíciles de acceder.
  • Implementar el sistema de doble autenticación  en redes sociales y las apps del banco. Esto puede ser con la ayuda de un correo, un número de celular alterno y datos biométricos. Esta medida pone una capa adicional de seguridad que es más difícil de vulnerar.
  • Actualizar de forma constante los dispositivos móviles. El no hacerlo abre la puerta a los ciberdelincuentes, ya que quedan espacios para que puedan ingresar a la información personal.
  • Instalar un antivirus, incluso en equipos con sistema operativo IOS, el cual se piensa que es difícil de vulnerar.
  • Recurrir a páginas oficiales. En los últimos años es más común que los criminales digitales monten páginas falsas similares o iguales a las originales y, además, paguen por estar en los primeros lugares de búsqueda.
  • No abrir links de dudosa procedencia y correos que son potencialmente falsos, ni tampoco dar información sensible en una llamada telefónica de una supuesta institución educativa, porque pueden ser vías de acceso a las cuentas bancarias.
  • En el caso de las supuestas ofertas, verificar antes de comprar. Incluso en los comentarios muchas de las víctimas narran su historia, en busca de evitar nuevas estafas. 

Si tienes dudas puedes escribir a finanzas.personales@eleconomista.mx

Periodista económico

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