Lectura 4:00 min
Antes de enseñar finanzas a tus hijos, pregúntate cuánto sabes y cómo te administras
Expertos explican cómo el ejemplo de padres y madres moldea la relación de los niños con el dinero, y qué pasos seguir para mejorar las finanzas familiares.
La educación financiera desde temprana edad puede ahorrar muchos dolores de cabeza en la adutez.
El hogar es el primer entorno donde niñas y niños comienzan a relacionarse con el dinero, y los padres, madres y tutores son sus primeros maestros financieros, aunque no lo hagan de forma intencional. Basta con que los pequeños observen cómo se paga en el súper, cómo se usa una tarjeta de crédito o si existe un presupuesto definido.
"Están viendo todo lo que tú haces: cómo estás manejando tu tarjeta, cómo compras cuando vas al súper, si agarras todo lo que estás viendo o llevas una lista, un presupuesto definido y delimitado", explicó Elizabeth Mondragón Velázquez, asesora financiera y madre de dos niños.
Te puede interesar
Daniel Urías, fundador y director de la plataforma Cooltura Financiera, lo resume así: los niños aprenden con el ejemplo. Si los padres nunca hablan de ahorro, difícilmente podrán inculcar ese hábito en casa.
¿Cuál es el primer paso para enseñar finanzas a los hijos?
El primer paso es preguntarse: ¿desde dónde voy a enseñar? Antes de planear pláticas de educación financiera, los padres deben reflexionar sobre su propia gestión económica: qué tan informados están sobre el uso de tarjetas de crédito, cuáles son sus patrones de gasto y si tienen el hábito de ahorrar.
"Es súper importante considerar qué ejemplo estoy dando, qué están viendo mis hijos en casa. A partir de ahí, qué aprendizajes por medio de la observación se pueden obtener", dijo Daniel Urías.
No es necesario ser impecables desde el inicio. Atravesar dificultades económicas y superarlas también puede convertirse en una lección para los hijos.
"Tus hijos también pueden ver cómo superaste esta situación y entonces puede ser un factor que en el futuro les ayude. Que digan: 'Yo me acuerdo cuando mi papá o mi mamá batallaron con esto y esto fue lo que hicieron', y entonces implementarlo", añadió Mondragón Velázquez.
Vale la pena también cuestionar las creencias personales sobre el dinero: por ejemplo, si se piensa que las tarjetas de crédito "son malas" por una mala experiencia pasada, sin entender realmente cómo funcionan.
¿Cómo saber en qué áreas financieras debo mejorar?
Reconocer las áreas de oportunidad ayuda a buscar información y soluciones concretas. La Condusef ofrece herramientas gratuitas para diagnosticar la salud financiera personal:
- Encuesta de Salud Financiera: ocho preguntas generales que arrojan el grado de salud financiera y enlazan a consejos según el tema.
- Termómetro de bolsillo: una prueba más larga sobre distribución del dinero, ahorro, uso de crédito y metas financieras.
"Si tú, como papá o mamá, no crees que estés en un punto en donde les puedes poner un súper buen ejemplo en relación con el dinero porque a lo mejor en este momento tienes varias deudas o tienes años usando más de tu tarjeta de crédito, pues entonces empieza a educarte", dijo Mondragón Velázquez. ¿Qué tan buena es la salud financiera en México?
Según la Encuesta Nacional de Salud Financiera (Ensafi) del Inegi:
- 31.6% de la población de 18 años o más tiene un nivel medio-bajo de bienestar financiero: cubre sus necesidades diarias, pero con poco margen de ahorro y dificultades periódicas para controlar deudas.
- 17.8% de los mexicanos tiene una salud financiera sólida: enfrenta emergencias sin desfalcarse, toma decisiones sin angustia y domina sus instrumentos financieros.
¿Por qué es importante hablar de dinero en casa?
En México persiste la idea de que hablar de dinero es de mal gusto. Sin embargo, ambos expertos coinciden en que esa falta de apertura genera más problemas a largo plazo.
Oscar Rosado, presidente de la Condusef, señaló que hablar de dinero en casa influye directamente en la salud financiera futura: más del 25% de quienes recibieron orientación financiera familiar alcanza estabilidad económica, frente a solo 8% de quienes no la tuvieron.
La educación financiera no comienza con números o términos económicos en la escuela; empieza en la infancia, con decisiones cotidianas: por qué se compra un cereal y no otro, o si conviene pagar en efectivo o con medios electrónicos.
"Los niños están aprendiendo todos los días sobre el dinero", afirmó Mondragón Velázquez.
Para la experta, construir bases sólidas de gestión financiera desde la niñez permite que, al llegar a la adultez, los hijos tomen mejores decisiones económicas.
Escribe tus comentarios a finanzas.personales@eleconomista.mx