Buscar
Finanzas Personales

Lectura 4:00 min

Hábitos que acaban con las finanzas

En las Finanzas Personales, como en cualquier otro aspecto de la vida, muchos de nosotros tenemos hábitos destructivos que nos impiden llevarlas en orden.

Los seres humanos somos lo que hacemos y lo que día a día construimos de nosotros mismos. Sin embargo, actuamos con base en hábitos, que no son mas que una serie de conductas que tenemos tan arraigadas que las hacemos sin darnos cuenta. El problema surge cuando estos hábitos son negativos y lo mejor es corregirlos.

El primer paso para tratar de borrarlos y sustituirlos por hábitos mucho más sanos es identificarlos y conocer el daño que nos causan, es decir, el efecto nocivo que tienen en nuestra vida financiera.

Lamentablemente, identificar una conducta que muchas veces hacemos de manera automática, no es nada fácil. Por ello he preparado una lista de los siete hábitos altamente destructivos de nuestras Finanzas Personales y cómo podemos hacer para cambiarlos:

Hábito 1: No tenemos bien definidas nuestras metas y objetivos en la vida tanto a corto,como a largo plazo. Por lo tanto, no tenemos un plan financiero personal, no tenemos un motivo para ahorrar y para satisfacer nuestras necesidades tenemos que endeudarnos con frecuencia.

Debemos entonces recordar que un plan financiero personal es lo único que nos puede ayudar a alcanzarlas. Éste debe ser una parte esencial de nuestro plan de vida.

¿Qué podemos hacer para empezar a cambiar esto? Primero, revisar nuestros valores (personales y familiares), ya que nos ayuda a definir qué es lo más importante para nosotros. Luego, hacer una lista de nuestros sueños y objetivos , y asociarlos con nuestros valores. Recordemos que debemos visualizarlos constantemente, imaginarlos realizados, lo cual nos motivará para seguir adelante. Si no tenemos claros esos objetivos, ninguna planeación tiene sentido.

Lo anterior es el punto de partida para establecer un plan financiero personal que nos permita lograr esas metas.

Hábito 2: No llevamos un registro detallado de nuestros ingresos y de nuestros gastos, no sabemos dónde va nuestro dinero, sólo sabemos que nunca nos alcanza para terminar la quincena o mes. No sabemos cuánto, cómo ni en qué gastamos. No tenemos ahorros, vivimos al día (o peor).

Tampoco sabemos si podremos pagar las deudas que tenemos.

El punto de partida para poder hacer un presupuesto y cambiar nuestros hábitos de consumo es entenderlos. Para ello es importante llevar diariamente un registro detallado de todos nuestros ingresos y gastos.

También debemos asignar a cada transacción una categoría, ya que esto es lo que nos permitirá saber cuánto es lo que gastamos en cada rubro. Esto es invaluable, ya que nos da la posibilidad de tener un mapa que permita comprendernos a nosotros mismos, en el cual podremos visualizar nuestras preferencias, patrones de consumo, etcétera. Y a partir de esto podremos hacer algo mejor con nuestro dinero.

Hábito 3: Compramos de manera compulsiva. Nos causa un gran gozo comprar y gastar; sin embargo, muchas veces nos damos cuenta que el producto que compramos no era bueno, era caro o inservible, y esto nos causa frustración. Nos es muy difícil ajustarnos a un presupuesto y nunca podemos llegar a nuestra meta de ahorro, si es que tenemos una.

El primer paso para revertir esto es hacer lo descrito en el hábito 2, debido a que es el punto de partida para elaborar un presupuesto. Para que éste funcione debemos hacer dos cosas:

1. Definir e incluir en nuestro presupuesto como el rubro de gasto más importante, objetivos de ahorro mensual que correspondan con las metas de las que hablamos en el hábito 1. Hagamos de este rubro el primer pago del mes tan pronto como recibamos nuestro ingreso.

2. Tratar de ajustar nuestros demás gastos de forma razonable y tener un rubro de colchón con el cual podamos cubrir eventuales excesos de gasto en determinadas categorías. Ningún presupuesto es perfecto, seguramente gastaremos de más en algunos casos y este colchón nos ayudará a que eso no nos desvíe de nuestras metas de ahorro.

Si somos de las personas que gastamos de manera impulsiva, es muy fácil:

no carguemos con nuestras tarjetas de crédito o débito, llevemos sólo un poco de efectivo para nuestros gastos del día. Las tarjetas las podremos sacar el día que las necesitemos para sufragar algún gasto planeado.

En nuestra siguiente colaboración complementaremos esta lista de hábitos.

Te invito a que me envíes tus preguntas, dudas y comentarios a través de mi página en Internet: www.planeatusfinanzas.com

Temas relacionados

Únete infórmate descubre

Suscríbete a nuestros
Newsletters

Ve a nuestros Newslettersregístrate aquí

Últimas noticias

Noticias Recomendadas