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Sun Chips ¿hundidas por una bolsa?
Alterar lo conocido conlleva riesgos, más si se subestima la disposición de los consumidores, como comprobó Pepsico, cuya iniciativa ecológica con materiales biodegradables no le ha redituado las mejores ventas.
El sonido crujiente de unas papas fritas es siempre deseable, al menos Frito-Lay, la división de PepsiCo ha promocionado que sus snacks, en particular las ecológicas papas fritas Sun Chips, así lo son. Sin embargo, los consumidores se quejan del fuerte ruido que genera las bolsas que utilizan para empacarlas, lo que ha resultado ser contraproducente.
Las papas, cocinadas con vapor generado por energía solar, utilizan en su envoltura un material en lugar de plástico, pero al abrirla algunos consumidores afirman que ésta hace un ruido tan fuerte como el de "una motocicleta acelerando" o el de un "vidrio al romperse", cita un artículo de Suzanne Vranica, publicado por Wall Street Journal.
Más aún un piloto de la Fuerza Aérea de Estados Unidos, J. Scot Heathman, midió el ruido de la bolsa y registró 95 decibeles. Una bolsa de Tostitos Scoops, otras papas fritas de Frito-Lay, alcanzó 77 decibeles.
Frito-Lay abandonó la bolsa de plástico a principios de año luego de casi cuatro años de investigación. La moderna bolsa hecha de material vegetal resultante es parte de una tendencia entre empresas que buscan elevar su reputación ecológica para atraer a clientes que critican el desperdicio y los empaques que dañan el medioambiente.
Sin embargo, alterar lo conocido conlleva riesgos si las empresas subestiman la disposición de los clientes al cambio.
Sun Chips, malos resultados
Las Sun Chip en su nueva bolsa salieron al mercado en Estados Unidos en enero, y para abril ya se vendían en todo el país.
Pero las ventas han ido en declive, marcando caídas interanuales cada mes desde febrero, según SymphonyIRI, una firma de investigación de mercado.
Un portavoz de Frito-Lay declaró: "Hay muchos posibles factores y estamos analizándolos todos". El ejecutivo agregó que la bolsa podría ser uno de ellos. Además, aceptó que la empresa ha recibido algunas quejas sobre el envoltorio, pero aseguró que la reacción ha sido mayormente positiva.
Las bolsas originales, hechas de polímeros como polipropileno y polietileno no eran reciclables. "No están diseñadas para degradarse", señala Brad Rodgers, gerente de empaques sostenibles para Frito-Lay en Norteamérica. "Podrían tardar más de 100 años".
Elaborar una bolsa más ecológica no fue fácil, dice la compañía. El material debía permitir una impresión y al mismo tiempo lograr lo que Frito-Lay llama "desempeño aislante", que significa evitar que las papas se humedezcan.
La empresa optó por un material vegetal, ácido poliláctico, que se descompone por completo en unas 14 semanas al colocarse en una pila de abono orgánico activa y caliente.
Para promover su mensaje, Frito-Lay elaboró una campaña de marketing que incluye un comercial de televisión que usa fotografía en diferentes tiempos para mostrar una bolsa de Sun Chips en plena descomposición.
¿Pero a qué se debe el ruido? Los nuevos polímeros tienen un grado más alto de "temperatura de transición de vidrio", que es cuando un polímero pasa de un estado sólido como un vidrio y adopta el estado elástico de una goma.
Debido a que la transición a hule ocurre a una temperatura más elevada que la promedio, la bolsa tiende a ser "un poco crujiente", apunta Rodgers. La empresa busca eliminar el ruido. "Mi labor como ingeniero es mejorar constantemente nuestras envolturas", acota.
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