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Liderazgo estoico: las claves para fortalecer equipos y tomar mejores decisiones
El liderazgo estoico ayuda a tomar mejores decisiones, fortalecer equipos y actuar con criterio ante la incertidumbre a partir de la virtud, la integridad y la comunicación.
Compartir el protagonismo y dar voz a los colaboradores ayuda a construir equipos más fuertes y cohesionados.
El papel de un líder es ayudar a que la organización y las personas que la integran prosperen, pero para hacerlo necesita tomar decisiones incluso cuando enfrenta incertidumbre, presión o situaciones que no puede controlar. Aquí es donde cobra relevancia el liderazgo estoico, una forma de guiar a partir del razonamiento, el autocontrol y la capacidad de actuar con criterio.
El estoicismo es una filosofía con más de dos mil años de historia que puede aplicarse al liderazgo actual porque ayuda a distinguir qué está bajo nuestro control y cómo actuar frente a aquello que no podemos cambiar.
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Aprender a soltar el control
John Seller, autor de “El líder estoico: lecciones de la antigüedad para tener éxito en los negocios”, detalla que es natural que los líderes quieran tener el control; sin embargo, una de las lecciones de los estoicos es que en realidad no controlamos lo que nos rodea, pero eso no significa que te rindas.
De hecho, comprender los límites del control puede mejorar la gestión de los CEOs, porque pueden tomar mejores decisiones de acuerdo con las necesidades de la organización.
Tenía la idea equivocada de que un CEO podía resolver todos los problemas agitando su varita mágica de control ejecutivo. Con el tiempo aprendí que ejercer influencia a distancia es más eficaz que intentar controlar los resultados”, destacó Justin Stead, coautor del libro.
Comprender que no se puede tener el control de todo tiene un impacto favorable en la organización, puesto que los colaboradores se involucran más, se gestionan los riesgos de forma estratégica, mejora la comunicación con los empleados y accionistas.
Los autores señalan que cuando los lideres adoptan la dicotomía del control mejoran sus capacidades para tomar decisiones y aumenta la eficacia de la empresa, puesto que pueden enfocarse mejor, ser más resilientes y estratégicos.
“El verdadero liderazgo no surge de la microgestión, sino de empoderar a los equipos y fomentar la claridad en medio del caos”.
El carácter también dirige
Otra de las lecciones que podemos aprender de los estoicos es la importancia de la virtud y el carácter, que dan paso a la integridad como un principio que sustenta cada decisión trascendental del CEO, desde las discusiones en la sala de juntas hasta el rechazo de sobornos.
El carácter no se construye en momentos de comodidad, sino en los momentos difíciles.
El CEO estoico no se escuda tras la frase: ‘solo son negocios, no es personal’. Encarna las virtudes de sabiduría, justicia, valentía y templanza en cada decisión”, puntualiza Justin Stead.
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Liderar es construir equipo
En el liderazgo estoico, el trabajo en equipo es fundamental y establece la necesidad de pasar del “yo” al “nosotros”. De hecho, al compartir el protagonismo y fomentar una comunicación abierta, el CEO puede construir una cultura en la que los colaboradores se sientan valorados y todas las voces sean escuchadas.
“El líder estoico no es un visionario solitario, sino el corazón de un equipo armonioso guiado por valores. Las grandes empresas se construyen por equipos disciplinados y cohesionados que avanzan con unidad”.
Los autores comparten cinco lecciones de Marco Aurelio, el emperador romano y representante del estoicismo para que un líder estoico forme equipos exitosos:
1. Compartir el poder y el protagonismo ejecutivo, es decir, eliminar el protagonismo y fomentar la participación de los colaboradores, así como fomentar sus cualidades de liderazgo.
2. Tomar decisiones pragmáticas para fortalecer el equipo. Marco tuvo que “comprar” a la Guardia Pretoriana para asegurar su permanencia y en la organización a veces hay que invertir más en ciertas cosas, como un colaborador, que hará que el negocio crezca.
3. Saber cuándo y dónde te necesita más el equipo. Como CEO no necesitas estar en todos los lugares, sino donde más te necesite. La cuarta es fomentar la lealtad, pues se suele trabajar con personas con diversas convecciones y motivaciones, pero si los valores y objetivos son los mismos, la lealtad aumenta.
5. Comunicación: Los desacuerdos y los conflictos son inevitables, pero la forma en que se resuelven define la salud del equipo. “Los temas difíciles requieren una comunicación directa, honesta y respetuosa”.
Los autores detallan que construir un gran equipo bajo principios estoicos requiere reflexión, humildad, valentía y paciencia.