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BCE llama a zona euro a no relajar los colchones de la banca
FILE PHOTO: A symphony of light consisting of bars, lines and circles in blue and yellow, the colours of the European Union, illuminates the south facade of the European Central Bank (ECB) headquarters in Frankfurt, Germany, December 30, 2021. REUTERS/Wolfgang Rattay/File Photo-NARCH/NARCH30
El crecimiento económico de la zona euro continuará débil a corto plazo debido al debilitamiento de los servicios y del mercado laboral; no obstante, las naciones del bloque no deben liberar los colchones bancarios discrecionales para aliviar el dolor, dijo el vicepresidente del Banco Central Europeo (BCE), Luis de Guindos.
Algunos de los países más grandes de la zona euro han implantado el llamado colchón anticíclico, que obliga a los prestamistas a reservar más capital durante los tiempos mejores, para liberarlo cuando el ciclo económico cambie.
Las autoridades macroprudenciales deben preservar los colchones de capital liberables para garantizar que estén disponibles en caso de que se deterioren las condiciones en el sector bancario”, mencionó de Guindos en un discurso.
Tanto Alemania como Francia han puesto en marcha estos colchones este año y Francia tiene previsto aumentarlos a principios del 2024; los Países Bajos anunciaron planes para duplicar el colchón en mayo.
Un posible motivo de preocupación es que la economía de la eurozona se ha estancado en líneas generales durante todo el año y cualquier recuperación el año próximo será poco profunda, manteniendo el crecimiento por debajo de 1 por ciento.
“El debilitamiento de la actividad industrial se extiende a los servicios (...) Es probable que la economía de la zona euro siga siendo débil a corto plazo”, advirtió el funcionario europeo.
Incluso el mercado laboral, punto brillante de la economía del bloque, comienza a mostrar signos de debilitamiento, según de Guindos.
El dolor económico se produce en un momento en que el BCE ha elevado las tasas de interés a un nivel récord mediante 10 incrementos consecutivos, con la esperanza de frenar la demanda de los consumidores y empujar la inflación de nuevo hacia su objetivo de 2 por ciento.