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Remates bancarios: ¿Cuándo son una buena inversión y cuándo no?

El crecimiento del mercado de estas opciones de compra de vivienda ha despertado el interés de inversionistas, pero también ha abierto espacio a fraudes y falsas expectativas

Foto: Especial

El mercado de los remates bancarios en México ha ganado atractivo porque permite acceder a inmuebles con descuentos importantes frente a una compraventa tradicional. Sin embargo, especialistas consideran que es importante conocer sus riesgos y saber si es un modelo que se adapta a las expectativas del comprador.

De acuerdo con Mike Ramírez, fundador y director de M2, un remate hipotecario inicia cuando una institución financiera pone a la venta un inmueble cuyo propietario dejó de pagar su crédito. En estos casos, el comprador adquiere los derechos de cobro de la deuda, no la propiedad de forma inmediata.

Según el avance del proceso legal, los remates pueden comercializarse entre 30 y 65% del valor del inmueble, lo que representa una oportunidad para inversionistas.

“Es clave identificar qué se busca: una casa o una inversión. Para los que quieran una casa, yo no se lo recomendaría, porque es muy variable el tiempo en el que se podrá poseer el inmueble”, afirmó Ramírez.

Tiempo, el principal factor

El especialista sostuvo que el mayor riesgo de un remate bancario no radica en la seguridad jurídica del proceso, sino en el tiempo necesario para concluirlo.

“Es un negocio sumamente seguro, pero el único riesgo es el tiempo. En 15 años no hemos perdido un solo juicio, pero es cierto que ha habido algunos que tardaron hasta tres o cinco años”, comentó.

Por ello, consideró que este esquema resulta más conveniente para personas que cuentan con recursos disponibles, no necesitan ocupar el inmueble en el corto plazo y buscan incrementar el valor de su inversión con el paso del tiempo.

“Quizá alguien que tiene 1.5 millones de pesos, al que no le alcanza para una vivienda en venta tradicional, pero tampoco le urge comprar, puede adquirir un remate con el que obtendrá un inmueble a menor precio y que además habrá ganado plusvalía”, explicó Ramírez.

Tipos de remate bancario

El director de M2 explicó que los remates hipotecarios litigiosos, es decir, aquellos que aún se encuentran en juicio, pueden conseguirse desde 30% del valor del inmueble, aunque también implican intereses y gastos extraordinarios.

En contraste, un remate adjudicado corresponde a un proceso en el que un juez ya determinó que el acreedor puede quedarse con la propiedad. Estos casos suelen venderse hasta en 65% del valor del inmueble porque el procedimiento legal se encuentra más avanzado.

Sin embargo, aclaró que todavía pueden existir pendientes, como la escrituración, la obtención de la posesión física del inmueble e incluso la presentación de amparos por parte del deudor original.

“Los casos adjudicados los venden no porque tengan menos riesgo que los litigiosos, sino porque son menos complicados y más fáciles de entender para las personas”, compartió.

¿Cómo reducir riesgos?

El fundador de M2 destacó que la revisión del expediente legal es el paso más importante antes de invertir en un remate bancario. Dar este paso de la mano de un experto es la clave para protegerse de fraudes.

“Es indispensable verificar que el deudor haya comparecido ante la autoridad y que conozca el proceso, porque eso ayuda a reducir la posibilidad de que un amparo retrase la operación”, dijo Ramírez.

Además, apuntó que cualquier comprador debe asumir que la obtención de la posesión del inmueble puede tardar entre dos y cinco años, por lo que los remates bancarios representan una alternativa más adecuada para quienes buscan una inversión inmobiliaria de largo plazo que para quienes necesitan una vivienda inmediata.

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