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Los 10 deportivos más deseados en México durante los años 80
En plena era de los decretos automotrices, estos fueron los 10 autos que hicieron soñar a los jóvenes mexicanos, cuando el mercado automotriz del país todavía era un mundo cerrado.

Los 10 deportivos más deseados en México durante los años 80
Durante la década de 1980, la industria automotriz en México vivió una transformación profunda, marcada por crisis económicas internas y un giro radical en la política comercial del país. Al arrancar la década, el mercado operaba bajo un modelo cerrado en el que apenas un puñado de marcas ensamblaba vehículos casi exclusivamente para el consumo interno. El llamado Decreto Automotriz -vigente desde 1962- prohibía la importación de autos nuevos armados en el extranjero y obligaba a que todo lo que se vendiera en el país se produjera localmente, con un alto porcentaje de piezas nacionales.
En ese entonces, el mercado estaba dominado por las llamadas "Tres Grandes" estadounidenses —General Motors, Ford y Chrysler—, además de Volkswagen y Nissan, que a inicios de la década todavía operaba comercialmente bajo el nombre Datsun. A la lista se sumaba, aunque de forma cada vez más limitada, Vehículos Automotores Mexicanos (VAM), que ensamblaba modelos bajo licencia de American Motors Corporation (AMC). El punto de inflexión llegó en septiembre de 1983, cuando el gobierno de Miguel de la Madrid emitió el Decreto para la Racionalización de la Industria Automotriz, que prohibió la producción de motores de ocho cilindros y acabó con los grandes "muscle cars" mexicanos, obligando a las armadoras a apostar por la eficiencia y la modernización de sus líneas de producción. El decreto se mantendría vigente hasta 1989, cuando finalmente se levantó la prohibición para importar autos nuevos y usar más autopartes extranjeras.
Fue una década movida para la industria, que sentó las bases del mercado automotriz que conocemos hoy. Pero antes de eso, pongámonos nostálgicos en Código VIN y recordemos, los que para nosotros fueron los autos deportivos que hacían soñar a los jóvenes mexicanos en la época en que sonaban Timbiriche, Flans y Caifanes. Estos son 10 de los deportivos más deseados que se vendieron en México durante los años 80.
Ford Mustang (1979-1984)
Si bien, la tercera generación del Mustang llegó a México en noviembre de 1978 sobre la plataforma Fox, vivió sus mejores momentos en la primera mitad de la década de 1980. Resultando más grande que su antecesor y con mayor espacio interior, se ofreció en carrocería hardtop de dos puertas y fastback de tres, ambas con un único motor disponible y transmisión manual de cuatro velocidades o automática de tres. A lo largo de los años el Mustang mexicano fue tomando prestados elementos del Mercury Capri estadounidense, como calaveras, parrillas y hasta la carrocería completa del fastback, lo que le valió el apodo de "Mustang burbuja". En 1984, ante la inminente prohibición de los motores de ocho cilindros, Ford presentó el Mustang SVO mexicano, con un motor V8 de 5.0 litros muy distinto al SVO turbo estadounidense. Ese mismo año se dejó de fabricar en México, cerrando 19 años de historia como "el deportivo de casa" para el automovilista mexicano. Regresó ya como auto importado a mediados de los 90.

Ford Mustang
VAM Rally (1980-1983)
El VAM Rally fue el modelo de alto desempeño de Vehículos Automotores Mexicanos durante los primeros años de la década. En su debut de 1980 llegó en dos versiones: el Rally AMX, con motor de seis cilindros en línea de 4.6 litros y 134 HP, y el American GT, con una versión más potente que elevaba el poder hasta los 172 caballos de fuerza. Ambos incluían de fábrica transmisión manual Tremec de cuatro velocidades, dirección hidráulica, volante deportivo forrado en piel y tacómetro. En 1981 se sumó el Rally SST como versión tope, con transmisión automática, mientras que la crisis económica de 1982 y la posterior venta de VAM a Renault en 1983 marcaron el principio del fin para esta línea deportiva.

VAM Rally
Chevrolet Monte Carlo SS (1984)
El Chevrolet Monte Carlo llegó a México en 1981 como el coupé personal de lujo de la marca, fabricado en la planta de Ramos Arizpe, Coahuila, y basado en la plataforma del Chevelle/Malibu, aunque con interiores tomados del Pontiac Grand Prix para diferenciarlo. Se vendió únicamente con un motor V8 de 5.7 litros y transmisión automática de tres velocidades, hasta que en 1984, su último año en el país, General Motors de México lanzó una tanda limitada del Monte Carlo SS con transmisión manual de cuatro velocidades y palanca Hurst. Su motor V8 de 5.7 litros se elevó hasta los 265 caballos de fuerza gracias a un carburador Rochester Quadrajet de cuatro gargantas, combinado con un diferencial Dana 44, lo que lo convirtió en una versión bastante más temperamental que su contraparte estadounidense.

Chevrolet Monte Carlo SS
Dodge Magnum / Dodge Magnum Turbo (1981-1988)
El Dodge Magnum llegó a México en 1981 como reemplazo del Valiant Super Bee, heredando un motor V8 de 5.9 litros y 211 caballos de fuerza con transmisión manual de cuatro velocidades o automática de tres. Su vida fue corta pero intensa: apenas dos años después, en 1983, dio paso al Magnum 400, ya sobre la plataforma K, con un cambio radical de motor a un cuatro cilindros de 2.2 litros. A partir de 1984 apareció la versión Turbo, una de las primeras con motor turbocargado fabricada en México, que llegó a entregar 140 caballos de fuerza y una aceleración de 0 a 100 km/h en 10.4 segundos. Para 1988, ya con un Turbo Fase II e intercooler, la potencia subió a 150 caballos de fuerza antes de que el modelo desapareciera del mercado en 1989.

Dodge Magnum Turbo
Volkswagen Caribe GT / Atlantic GLS (1984-1987)
El Caribe GT y el Atlantic GLS fueron dos de los mayores íconos de Volkswagen en México durante los 80, representando la cúspide deportiva y de lujo de la plataforma A1, la misma del Golf y el Jetta de primera generación a nivel mundial. Lanzado en 1984, el Caribe GT se convirtió en el "hot hatch" favorito de los jóvenes mexicanos gracias a su carrocería de tres puertas, spoilers deportivos, rines de aluminio y un motor de 1.8 litros con carburador de doble garganta y 85 caballos de fuerza, acoplado a una manual de cinco velocidades. El Atlantic GLS, con el mismo motor, apostó en cambio por el lujo y el estatus, con carrocería sedán, interiores de felpa y acabados cromados. Ambos compartían suspensión y frenos, y juntos cerraron una era dorada para la planta de Puebla antes de la llegada de la segunda generación del Golf y el Jetta -primeras en México-.

Volkswagen Caribe GT
Ford Thunderbird / Cougar (1985-1988)
Cuando el decreto de 1985 prohibió la fabricación y venta de autos con motores de ocho cilindros en México, Ford tuvo que reinventar por completo su gama, hasta entonces dominada por el V8. La respuesta fue traer al mercado mexicano el Ford Thunderbird de novena generación y su hermano, el Ford Cougar, ambos sobre la plataforma Fox y equipados con un único motor V6 de 3.8 litros con carburador. El Thunderbird se ofrecía en dos niveles de equipo y con transmisión manual de cuatro velocidades o automática de tres, consolidándose como un coupé personal de lujo con toques deportivos. El Cougar, pensado para reemplazar al Grand Marquis, sorprendió a los mexicanos con su tablero digital y un nivel de equipamiento que lo colocó como el modelo tope de gama de Ford en el país.

Ford Thunderbird
Chrysler Phantom (1987-1994)
Para reemplazar al LeBaron en México, Chrysler presentó en 1987 el Phantom, un coupé personal que causó revuelo por su tecnología: faros retráctiles, asientos eléctricos, tablero completamente digital y una computadora que "hablaba" con la voz del primer actor mexicano Claudio Brook para recordarle el cinturón de seguridad o avisarle si una puerta estaba mal cerrada. Mecánicamente, el Phantom arrancó con un motor 2.2 litros turbocargado de 150 caballos de fuerza, que con los años evolucionó a un 2.5 litros turbo e intercooler de 175 caballos de fuerza, hasta llegar a la codiciada versión R/T con el bloque DOHC de 16 válvulas y 2.2 litros Turbo III, desarrollado con apoyo de Lotus, capaz de entregar 224 caballos de fuerza. Se ofrecía en versiones Deportivo y de Lujo, y se fabricó en la planta de Chrysler en Toluca, desde donde también se exportó a Estados Unidos, Canadá y Europa.

Chrysler Phantom
GM Cutlass Eurosport (1987-1996)
Como respuesta al decreto de 1985 que prohibió los motores de ocho cilindros, General Motors presentó en México el Cutlass Eurosport, fabricado también en Ramos Arizpe y basado en el Oldsmobile Cutlass Ciera estadounidense. Se convirtió rápidamente en símbolo de estatus, con carrocerías sedán y coupé, rines deportivos, asientos individuales y vestiduras de piel opcionales. En sus primeros años (1987-1989) usó un motor V6 de 2.8 litros con inyección electrónica, asociado principalmente a una manual de cinco velocidades; a partir de 1990 evolucionó a un V6 de 3.1 litros con inyección multipunto y alrededor de 140 caballos de fuerza, acoplado a automáticas de tres o cuatro velocidades con sobremarcha. Se mantuvo en el mercado casi una década, hasta que la apertura a las importaciones terminó por sacarlo de circulación en 1996.

GM Cutlass Eurosport
Nissan Hikari Coupé (1988-1991)
Dentro de la generación B12 del Tsuru, Nissan decidió venderle a México una línea aparte: el Hikari Coupé, cuyo nombre significa "brillante" o "soleado" en japonés. A diferencia del Tsuru II, de líneas más cuadradas, el Hikari tenía una estética angular, parrilla inclinada y una escotilla trasera tipo burbuja que le daban personalidad propia. Se vendió con un motor 1.6 litros disponible en tres variantes: la atmosférica con carburador y 88 caballos de fuerza, la turbo carburada con 93 caballos de fuerza, y al final de su producción una versión con inyección electrónica multipunto que llegó a 96 caballos de fuerza. Todas se acoplaban a una transmisión manual de cinco velocidades hacia el eje delantero, con suspensión independiente McPherson en las cuatro ruedas que le daba un manejo más ágil que el de un sedán promedio de la época.

Nissan Hikari Coupé
Volkswagen Golf GTI / Jetta GLI (1989-1992)
Tras la salida del Caribe GT en 1987, durante el último año de la década Volkswagen presentó como su reemplazo al Golf GTI fabricado en la planta de Puebla principalmente para exportación, aunque también se vendió en México con algunas diferencias respecto a las versiones de Estados Unidos y Europa. El motor 1.8 litros finalmente llegó con inyección electrónica de combustible Digifant, entregando 100 caballos de fuerza, siempre con transmisión manual de cinco velocidades. Al interior sumaba asientos deportivos con vestiduras de velour, cabeceras perforadas y aire acondicionado, mientras que por fuera se distinguía por sus faros dobles, emblemas GTI exclusivos para Norteamérica y escape doble. En 1989 llegó también el Jetta GLI Carat, que compartía el mismo motor 1.8 litros con inyección Digifant, completando el dúo deportivo de la marca alemana en México durante el cierre de la década.

Volkswagen Jetta Carat GLI
