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Déficit de vivienda en México exige construcciones seguras y duraderas
Especialistas advierten que ampliar el acceso habitacional también implica elevar la calidad de las construcciones
El rezago habitacional en México no sólo se mide por las viviendas que hacen falta, ya que también se refleja en la calidad de muchas de las casas que se construyen, particularmente aquellas levantadas mediante autoproducción, donde la elección de los materiales puede determinar su durabilidad y los costos de mantenimiento a largo plazo.
De acuerdo con la Comisión Nacional de Vivienda, el país mantiene un déficit habitacional de 8.8 millones de hogares y 21.9% del parque habitacional presenta algún tipo de rezago, una condición que afecta a más de 30 millones de personas.
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Buena parte de ese rezago se concentra en la vivienda autoconstruida. Datos oficiales retomados por Novaceramic indican que la autoproducción genera 55.6% del Producto Interno Bruto de la vivienda y que 89.7% de las viviendas autoconstruidas en rezago fueron edificadas con recursos propios, un escenario que, de acuerdo con la empresa, hace necesario privilegiar materiales y sistemas constructivos que contribuyan a una mayor durabilidad de los hogares.
Para Gilberto Méndez, director comercial de Novaceramic, construir con materiales de mayor desempeño representa una decisión que trasciende el costo inicial de una obra, pues influye directamente en la vida útil de la vivienda y en los gastos que las familias deberán asumir con el paso de los años.
"El verdadero ahorro nunca está en comprar el material más barato, sino en construir una vivienda que permanezca segura, estable y funcional durante toda su vida útil. Cuando una familia invierte en materiales de calidad, está invirtiendo en tranquilidad y en patrimonio", afirmó el directivo.
La calidad también protege el patrimonio
Un análisis difundido por la empresa identifica que problemas como filtraciones, humedad, grietas o deformaciones pueden originarse por el uso de materiales de bajo desempeño o por procesos constructivos inadecuados, factores que incrementan los costos de mantenimiento y reducen la vida útil de las viviendas.
El mismo análisis destaca que el ladrillo cerámico ofrece resistencia estructural, aislamiento térmico, comportamiento ante el fuego y mayor durabilidad, atributos que contribuyen a preservar el desempeño de la vivienda y conservar su valor patrimonial a largo plazo.
La calidad de las construcciones también forma parte de la discusión sobre vivienda resiliente. Un estudio de Hábitat para la Humanidad América Latina y el Caribe, documentado recientemente por este medio, señala que México registra un índice de exposición a amenazas naturales de 31% y una incorporación de 53% de medidas de resiliencia y sostenibilidad en sus códigos de construcción, en una región donde la regulación aún no refleja plenamente el nivel de riesgo.
De acuerdo con ese diagnóstico, una vivienda resiliente está diseñada para enfrentar condiciones adversas como el cambio climático o los desastres naturales, proteger la vida y el patrimonio de las familias y facilitar su recuperación después de una emergencia.
El estudio también plantea que este tipo de vivienda incorpora criterios de diseño, materiales adecuados, planeación territorial y estrategias de adaptación para reducir la vulnerabilidad de las comunidades.
Para Méndez, la seguridad de una vivienda comienza desde la selección de los materiales y no cuando aparecen los primeros daños derivados del desgaste.
"El ladrillo ofrece mucho más que resistencia. Aporta estabilidad, confort térmico, eficiencia energética y una vida útil que puede superar varias generaciones cuando forma parte de un sistema constructivo correctamente diseñado. No es únicamente un material; es una inversión en seguridad", añadió.
El planteamiento coincide con las recomendaciones del estudio de Hábitat para la Humanidad, que propone fortalecer los códigos de construcción, ampliar la asistencia técnica para la autoconstrucción e incorporar criterios de resiliencia como parte de las políticas de vivienda frente al aumento de los fenómenos asociados al cambio climático.