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A 216 años del grito de Dolores

Opinión
La conmemoración del grito de 1810, efectuado por Miguel Hidalgo, no sólo debe ser un acto cívico, es necesario reflexionar sobre lo que aún tiene sometidos a los mexicanos.
Aún prevalecen algunos motivos por los cuales inició la lucha independentista, no se han podido erradicar los problemas originales y nuevos fenómenos y retos limitan a México.
Los Sentimientos de la Nación de José María Morelos, la Constitución de Apatzingán y el Acta de Independencia del Imperio Mexicano, nos ayudan a entender nuestra historia, ahí se reflejan las aspiraciones por las cuales se ha venido luchando en estos 216 años.
Dichos documentos, contienen conceptos de relevancia:
Igualdad ante la ley, rechazar privilegios derivados del origen o condición social; libertad y derechos fundamentales, que debían ser protegidos por el Estado; división de poderes, una sola persona o corporación no podía tener concentrado el poder; declarar la independencia de México respecto de España y de cualquier otra potencia.
Esos anhelos no pudieron aplicarse plenamente por la guerra misma de independencia y el control territorial que mantenían las fuerzas realistas. Pero fueron el ideario por el cual México siguió luchando en los posteriores años.
Enorgullecidos de nuestra historia debemos preguntarnos ¿Qué tiene atado a México hoy en día?
Los grilletes que atan a nuestro país y le restan independencia y libertad son los deficientes servicios de salud, el abandono a la educación pública, la corrupción gubernamental y la falta de respeto a la ley, entre otros.
Los servicios de salud fueron abandonados mientras se jugaba con declaraciones rimbombantes “vamos a tener un mejor servicio de salud que en Dinamarca”, “ningún niño enfermo de cáncer dejará de recibir medicinas”, “se construirá una mega farmacia que surta los medicamentos gratuitos”, de tanto repetir esas promesas se han convertido en burla para las personas que requieren de servicios médicos; mientras, nos enteramos cómo los proveedores se enriquecen sin entregar los medicamentos, sin concluir los hospitales, sin equipar los mismos.
Abandono de la educación pública, el futuro de niños y jóvenes no es halagador cuando vemos cómo la educación ha sido abandonada, los responsables de la misma no tenían idea sobre qué hacer en el tema; mientrasdicen trabajar y estar preocupados por la educación pública tienen a sus hijos en colegios privados o los matricularon en el extranjero.
Corrupción gubernamental insultante, mientras los datos sobre la actividad económica predicen nulo crecimiento, el país está generando nuevos ricos que, coludidos con personajes en altas esferas gubernamentales saquean las arcas del país incumpliendo contratos, desviando recursos o extorsionando a mexicanos que realizan alguna actividad productiva. Cada mañana nos enteramos de viajes de placer al extranjero por parte de funcionarios federales, estatales y hasta municipales, realizados en aviones privados propiedad de contratistas, de departamentos comprados al contado y terrenos de enorme plusvalía que adquirieron a precios ínfimos.
A los grilletes anteriores se suma: la falta de respeto y el desprecio a la ley, la actuación gubernamental ajena al derecho; ha sido insultante escuchar a la titular del Ejecutivo regañar a funcionario público por apegarse a la norma. Hemos visto cómo las autoridades responsables de la procuración de justicia no cumplen su función de perseguir presuntos delincuentes cuando comparten cobija partidista o ideológica, pero sin pruebas amedrentan a ciudadanos libres, como en el caso del exgobernador de Baja California, procesado como el más peligroso traficante de “huachicol”.
Ese desprecio a la ley lo vemos diario, cuando el INE que fue órgano electoral imparcial ahora permanece callado ante el derroche de recursos de precandidatos a diversos cargos por todo el país; nadie es investigado, amonestado y mucho menos sancionado aún cuando cometa delitos electorales en flagrancia.
Son estos grilletes modernos los que debemos romper y evitar si queremos que realmente México sea soberano, libre e independiente; de nada sirve que países poderosos nos respeten y dentro de nuestro territorio no podamos ejercer nuestras libertades y derechos a plenitud.
