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Inglaterra deberá enfrentar su miedo a la altitud cuando se enfrente a México en el Mundial 2026
La selección mexicana tiene su base en Ciudad de México y ha disputado tres de sus cuatro partidos del Mundial en el Estadio Azteca.
Toma aérea del Estadio Ciudad de México.
La selección de fútbol de Inglaterra puede empezar a sufrir los efectos de la altitud desde el momento en que llegue a la Ciudad de México para enfrentar al equipo local en los octavos de final del Mundial.
Inglaterra se medirá el domingo con México en el Estadio Azteca, ubicado a 2,200 metros sobre el nivel del mar. Reportes de prensa indican que la selección europea llegará el viernes.
El equipo de Thomas Tuchel tendrá un rival diferente en el partido del domingo: el aire menos denso que, según Tim Meyer, médico de la selección alemana en seis Mundiales y uno de los principales expertos en medicina deportiva, supone "una ventaja bastante decisiva" para México.
La altitud de la Ciudad de México merma la capacidad aeróbica, ya que se disuelve menos oxígeno en la sangre, lo que dificulta que el cuerpo transporte oxígeno a las células y retrasa la recuperación.
En un artículo publicado en marzo en la revista Sports Medicine, el autor principal, Chris Esh, de la Universidad de Loughborough, y sus colegas, entre los que se encuentra Meyer, simularon la peor situación posible durante un torneo.
"Es exactamente esta. Se puede hacer mucho en la preparación, pero lo que es casi imposible es aclimatarse, o incluso adaptarse lo suficiente a la altitud antes de estar en ella", dijo Meyer a Reuters.
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Tuchel ha reconocido el problema. "Tengo entendido que no podemos adaptarnos a la altitud", dijo tras la victoria 2-1 el miércoles en los dieciseisavos de final contra la República Democrática del Congo.
"Esa es una ventaja enorme que tendrá México. Simplemente lleva demasiado tiempo, solo tenemos tres días entre este partido y el siguiente. Físicamente es imposible adaptarse a la altitud, que es bastante elevada", señaló.
El impacto de la altitud en el deporte está ampliamente demostrado. Meyer señaló los Juegos Olímpicos de 1968 en Ciudad de México como el ejemplo más claro, donde se batieron 30 récords mundiales y olímpicos en las pruebas de potencia de atletismo: carreras de velocidad, saltos y lanzamientos.
"En cambio, las pruebas de larga distancia se corrieron hasta 10% más lentas que el récord mundial de la época", señaló.
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La razón es sencilla. En las pruebas de potencia, la menor densidad del aire reduce la resistencia aerodinámica, mientras que el sistema energético anaeróbico del cuerpo no se ve afectado.
Las pruebas de resistencia se basan en la producción de energía aeróbica. Los futbolistas pasan 90 minutos acelerando, recuperándose y moviéndose constantemente por el campo, y esos esfuerzos dependen de que los glóbulos rojos transporten el oxígeno de manera eficiente.
El reto se ve agravado por el calendario del torneo. Meyer calculó que Inglaterra habrá tenido 102 horas entre el partido del miércoles en Atlanta y su salida a la cancha en Ciudad de México. Aproximadamente la mitad de ese tiempo lo habrá pasado en su campamento base de Kansas City.
Según Meyer, es muy poco tiempo para lograr una aclimatación significativa, ya que el cuerpo se adapta a la altitud produciendo más glóbulos rojos, lo que aumenta la capacidad de la sangre para transportar oxígeno.
"Pero la producción de glóbulos rojos lleva entre días y semanas. La aclimatación completa es imposible en un plazo tan breve", afirmó Meyer, presidente de los comités médicos tanto de la UEFA como de la Federación Alemana de Fútbol.
Base en México
La selección mexicana, por el contrario, tiene su base en Ciudad de México y ha disputado tres de sus cuatro partidos del Mundial en el Estadio Azteca.
La altitud también puede afectar a los jugadores de formas menos evidentes. La falta de oxígeno activa inmediatamente el sistema nervioso simpático.
"Se nota porque el corazón late más rápido y la respiración se vuelve más rápida y profunda. No es bueno para dormir. Si llegas a Ciudad de México y tu frecuencia cardíaca aumenta en 20 o 30 latidos (por minuto), esto puede impedir que duermas", explicó Meyer.
También está la cuestión del balón. El aire menos denso implica menos resistencia, lo que altera la velocidad y la trayectoria de los pases y los disparos.
"El balón vuela con mayor facilidad, más lejos y más rápido. Los equipos sudamericanos, que están más acostumbrados a esta situación porque hay varios estadios en altitud, suelen utilizar balones más ligeros cuando se preparan para los partidos con el fin de simular la altitud", explicó Meyer.