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Reformas y salario mínimo duplican costo del empleo formal en México
Las reformas en salario mínimo, pensiones y vacaciones elevaron el costo laboral en México a 21.4% del PIB por trabajador, el doble que hace una década. Pese a ello, sigue por debajo del promedio de América Latina.
Las reformas en salario mínimo, pensiones y vacaciones elevaron el costo laboral en México a 21.4% del PIB por trabajador, el doble que hace una década.
El costo del empleo formal se ha duplicado en la última década en México debido a las reformas laborales y los aumentos al salario mínimo, revela una investigación del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). A pesar de este aumento, el país sólo es superado por Trinidad y Tobago como los más económicos para las empresas en América Latina en este ámbito.
De acuerdo con el estudio “Costos del trabajo asalariado en América Latina y el Caribe: Una actualización de diez años”, el costo mínimo de la mano de obra (MCSL, por su sigla en inglés) en México pasó de 10.7 a 21.4% del PIB por trabajador entre 2013 y 2023, con un incremento estimado de cuatro puntos porcentuales adicionales en 2025.
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El promedio del MCSL en América Latina fue de 43.1% del PIB por trabajador en 2023, con una proyección preliminar de 45.6% en 2025.
“En el caso de México, el costo mínimo de la mano de obra asalariada se duplicó con respecto a nuestras estimaciones de 2013 (del 10.7% al 21.4%), pero sigue siendo el segundo costo más bajo como porcentaje del PIB por trabajador de la región", señala la investigación realizada por Verónica Alaimo, Álvaro Altamirano y Auri Minaya.
Por su parte, el costo no salarial del trabajo (NWC, por si sigla en inglés), que mide el porcentaje adicional sobre el salario base que debe pagar un empleador por prestaciones y seguridad social, se ubica en la actualidad en México en un nivel de 46%, mientras que el promedio regional es de 51.6 por ciento.
Este indicador sirve para medir el impacto del empleo formal frente a la productividad. Por ejemplo, en países donde el MCSL supera el 100% (como Honduras), el costo de contratar a alguien es mayor que lo que ese trabajador promedio produce, lo que genera un impacto en la formalización.
Las reformas detrás del aumento de costos laborales en México
El análisis del BID identifica tres grandes factores que han incidido en el aumento de los costos laborales en los últimos años: el aumento de doble dígito en el salario mínimo iniciado en 2019 y las reformas de pensiones de 2020 y de los días de vacaciones de 2022.
En el caso del salario mínimo, la administración del presidente Andrés Manuel López Obrador puso en marcha en 2019 una política para la recuperación del poder adquisitivo de este referente, la cual se ha mantenido en el gobierno de Claudia Sheinbaum.
Bajo estas medidas, el referente mínimo pasó de 88.40 pesos diarios en 2018 a 315.04 pesos por día en 2026, lo que implica un crecimiento en términos reales de 154 por ciento. La meta del actual gobierno es que éste sea de 440 pesos diarios en 2030, lo que implica aumentos de 12% en los siguientes años, en promedio.
Según las estimaciones del BID, los incrementos sustanciales en el salario mínimo han elevado el “piso” del costo de la contratación formal en relación con la productividad en el país. La relación entre este referente y el PIB por trabajador aumentó 7 puntos porcentuales entre 2013 y 2023, con un aumento de otros 4 puntos porcentuales adicionales en el último año.
En el caso de la reforma de pensiones, con ésta se aumentó el monto de las contribuciones patronales a la Afore de los trabajadores, para pasarlas gradualmente de 6.5 a 15% del salario de los empleados entre 2023 y 2030.
Con este paquete de cambios legales, se espera que el costo laboral no salarial que actualmente equivale a 46% del sueldo promedio, aumente a 51% en 2030.
En tanto, la reforma laboral de vacaciones duplicó de seis a 12 días el mínimo al que tiene derecho el trabajador después de su primer año en un empleo. Este periodo aumenta en dos días por cada año trabajado hasta llegar a 20 días al quinto año; posteriormente, se suman dos días por cada cinco años de antigüedad.
México fue el único país de la muestra de 19 naciones de América Latina analizadas por el BID que modificó su legislación para aumentar este beneficio de manera significativa en los últimos años.