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¿Cómo lograr la desconexión digital sin afectar la operación?
Las desconexión digital y la operación de las empresas pueden coexistir si en las organizaciones se incluyen acuerdos, se asignan responsabilidades y se replantea la productividad, sostienen especialistas.
Las desconexión digital y la operación de las empresas pueden coexistir si en las organizaciones se incluyen acuerdos, se asignan responsabilidades y se replantea la productividad.
La desconexión digital no está peleada con la continuidad de las operaciones de una organización si en su implementación se construyen acuerdos, se capacita a los liderazgos y se distribuyen responsabilidades, de acuerdo con especialistas.
“(En las empresas) hay muchas situaciones que requieren estar atentos, que haya alguien disponible para resolver un problema, incluso fuera del horario, esa realidad existe. La clave está en cómo cubrirla sin que las personas estén disponibles siempre todo el tiempo porque eso provoca desgaste”, menciona Guillermo Melin, asesor en liderazgo y transformación en The Apex Manifesto CG.
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En México, 50% de las personas recibe mensajes, llamadas o correos de trabajo de forma recurrente durante su tiempo libre, según una encuesta de OCC.
Ante esa realidad, en el Senado avanza una reforma sobre desconexión digital que busca establecer como nuevo derecho para las personas trabajadoras la protección de su tiempo de descanso fuera de la jornada laboral, de modo que se limite el contacto de los empleadores a través de mensajes, correos y llamadas.
Sin embargo, qué hacer en caso de una urgencia o en ocupaciones donde se requiere estar conectado como los médicos, plantas de operación continúa o seguridad.
La respuesta, dicen los especialistas, es establecer acuerdos y criterios, cambios de mentalidad y tomarse en serio la productividad para cumplir con los objetivos sin necesidad de interrumpir la desconexión ni atender pendientes fuera de la jornada de trabajo.
Acuerdos, la base para que la desconexión digital sea real
Los acuerdos entre la empresa, líderes y colaboradores son necesarios para que la desconexión digital funcione y la empresa también.
“Al final, sobre todo, es un tema de acuerdos. Es un tema principal que no se toca mucho, no se asume que va implícito con la responsabilidad del trabajo, pero la realidad es que no y las personas no tienen estas conversaciones y no hace acuerdos, a veces son tácitos, pero es importante que se hablen”, recomienda Guillermo Melin.
Estos acuerdos requieren incluir con claridad qué es una urgencia, cuándo es necesario llamar a alguien fuera de su horario laboral, qué vías de comunicación se utilizarán y para qué casos, hacerlos por escrito y darlos a conocer a todos los trabajadores desde el día uno de su llegada a la organización, precisa Melin.
También se sugiere incluir la figura de “guardias rotativas” con los nombres de los responsables, datos de contacto y calendarizarlas.
“Esto permite llevar un control y ayuda a repartir esa responsabilidad y evitar que todos se desgasten por estar pendientes”, agrega el especialista.
Ser productivos, cambios de mentalidad y liderazgos
La desconexión digital plantea el reto de redefinir la productividad y luego cumplir con ella, de acuerdo con Blanya Correal, especialista en el desarrollo de modelos de transformación laboral y organizacional.
“Tenemos que prepararnos para que el trabajo se pueda hacer en el tiempo productivo que deba hacerse”, asegura la especialista.
Un cambio de mentalidad es otra de las claves necesarias para transitar con éxitos y recibir los beneficios de estas medidas tanto para las organizaciones como para los trabajadores.
“Un primer desafío es cambiar la mentalidad de los líderes para que realmente el compromiso sea medido como lo que es. Como las ganas de dar un buen resultado. Independientemente del tiempo u horas trabajadas”, explica.
Y a esto se suma el capacitar a los liderazgos o mandos medios ya que ellos son los que se enfrentarán al reto de conciliar la desconexión y la operación.
“Lo más valioso de todo este proceso es habilitar al mando medio a un supervisor, a un coordinador”, destaca Blanya Correal.
Parte de esa capacitación y sensibilización de los liderazgos requiere que el criterio para definir qué es urgente y qué puede esperar.
“Los líderes tienen que aprender a priorizar y distinguir una urgencia de algo que simplemente se me ocurrió fuera del horario”, agrega Guillermo Melin.