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Jornadas nocturnas y especiales representan un riesgo para la salud
Las jornadas nocturnas y los turnos de 12, 24 o más horas pueden tener consecuencias que van más allá del cansancio, ya que la falta de sueño y recuperación aumenta los riesgos para la salud cardiovascular, metabólica y mental, además de elevar la posibilidad de accidentes laborales.
Las jornadas prolongadas de más de 10 horas se asocian con enfermedades cardiovasculares, fatiga crónica, agotamiento, trastornos de salud mental, lesiones y accidentes laborales.
Las jornadas de trabajo nocturnas y las especiales con turnos de 12x12, 24x24 o 14x14 horas, pueden representar riesgos para la salud de las personas trabajadoras, no solo por las alteraciones del sueño, sino también por la insuficiencia de los periodos de recuperación.
En industrias clave como seguridad privada, minería, servicios médicos y plataformas petroleras, las jornadas nocturnas o especiales representan un riesgo para la salud. Laborar más de 10 horas al día o más de 50 horas a la semana eleva el peligro de sufrir problemas de salud ocupacional, debido a que disminuye el tiempo de recuperación, sueño y descanso.
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Los modelos de trabajo que interrumpen el descanso natural afectan el metabolismo y la salud cardiovascular, incrementan la fatiga y el riesgo de accidentes laborales, por eso la Ley Federal del Trabajo (LFT) limita el tiempo máximo permitido para laborar, especialmente en la noche.
Según la investigación El efecto de las jornadas laborales prolongadas y las horas extraordinarias en la salud laboral, publicado en la revista Internacional de Investigación Ambiental y Salud Pública, las jornadas prolongadas de más de 10 horas se asocian con enfermedades cardiovasculares, fatiga crónica, agotamiento, trastornos de salud mental, lesiones y accidentes laborales.
Asimismo, el estudio Trabajo en horas extraordinarias, publicado en la revista Europea de Cardiología, indica que trabajar más de 11 horas diarias se asocia con un incremento de 60% en la probabilidad de sufrir enfermedades coronarias, en comparación con quienes trabajan una jornada estándar de siete a ocho horas.
Impacto en la salud de trabajar de noche
Someter al organismo a la privación sistemática de descanso nocturno genera alteraciones biológicas graves. A decir de Daniel García Sinco, médico especialista en medicina del trabajo del ISSSTE, la jornada nocturna habitual altera el ciclo circadiano, lo cual constituye un factor de riesgo determinante para el desarrollo de enfermedades crónicas y oncológicas.
Explica que el ciclo circadiano es un proceso biológico regulado por la luz y la oscuridad, diseñado para que el cuerpo descanse y ejecute mecanismos de reparación celular durante la noche, pero cuando este patrón se invierte, se suprimen regulaciones hormonales y procesos inmunitarios de control tumoral.
En esa línea, Erick Iván Pérez Nieto, especialista en medicina del trabajo, coincide en que el trabajo nocturno es un factor de riesgo para el desarrollo de cáncer debido a la falta de descanso reparador y a la pérdida de horas de sueño, lo cual impacta en la destreza mental, la memoria, los reflejos y el rendimiento, además de aumentar el riesgo de accidentes laborales.
Peligros de salud en jornadas especiales
La investigación El efecto de las jornadas laborales prolongadas y las horas extraordinarias resalta que laborar 12 o más horas al día incrementa significativamente la probabilidad de sufrir lesiones y accidentes en el entorno laboral. Asimismo, trabajar turnos de cinco a siete días consecutivos puede inducir niveles de somnolencia severa.
De hecho, el estudio subraya que sobrepasar las 10 horas diarias de trabajo es el principal detonante de la alteración del sueño y la duración corta del mismo. Al respecto, Erick Iván Pérez Nieto comparte que en sectores como medicina es común que las personas trabajen turnos prolongados de 12, 24 o hasta 30 horas.
Mientras que en esquemas como los de guardias de seguridad con turnos de 24 horas, o en las industrias minera y petrolera, con jornadas de 14x14 o 21x21 días, la exposición al riesgo es paulatina.
Sobre los turnos de más de 12 horas, los expertos en medicina reconocen que los horarios prolongados incrementan la presión y provocan cambios hormonales. “Cambian un poquito nuestra glucosa y ese estrés contribuye a un envejecimiento temprano; los estresados pueden tener más arrugas o un poco más de enfermedades”, refiere Pérez Nieto.
Además, explica que el impacto negativo ocurre por la acumulación constante de horas perdidas de sueño a lo largo de semanas o meses.
En el caso de las jornadas nocturnas y especiales que superan las 10 horas, es común que haya rotación de turnos. En ese sentido, García Sinco expone que los cambios de horario impiden que el organismo logre adaptarse, lo cual genera un daño progresivo a la salud de las personas trabajadoras.
“Aunque la susceptibilidad individual varía y el cuerpo manifiesta señales de alerta mediante desequilibrios metabólicos, como alteraciones en los niveles de glucosa, obligar al organismo a permanecer despierto por necesidad económica acelera el deterioro físico”, puntualiza
LFT reconoce trastornos del ciclo del sueño
A través de la Tabla de Enfermedades de Trabajo, la LFT reconoce los trastornos no orgánicos del ciclo de sueño-vigilia como un padecimiento derivado de la exposición a factores de riesgo psicosocial en el trabajo y establece la responsabilidad de los patrones en la prevención de riesgos, así como en la información a la plantilla sobre las consecuencias del desvelo estructural.
La norma contempla a personas del sector público y privado relacionadas con salud, educación, transporte, buceo industrial, atención a usuarios, seguridad pública y privada, fuerzas armadas, atención de desastres y urgencias, así como del sector comercio, industrial, bancario y financiero.