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Desde la inclusión
La inclusión laboral requiere una estrategia permanente que vaya más allá de las acciones simbólicas. Conocer a las personas que integran la organización, crear espacios de participación y aprovechar recursos disponibles permite construir entornos de trabajo más diversos, seguros y productivos.
La inclusión laboral requiere una estrategia permanente que vaya más allá de las acciones simbólicas.
¿Te has preguntado si las acciones para fomentar la inclusión laboral realmente cubren las necesidades de todos tus colaboradores o si solo cumples con el estándar de lo que crees que debes cubrir?
Esta pregunta me la hice hace un par de años cuando planeaba las actividades del mes del orgullo, buscando incrementar la participación en general. Si bien en la organización llevamos cuatro años consecutivos obteniendo la certificación “HRC Equidad MX” de Human Rights Campaign —que nos reconoce como uno de los mejores lugares para trabajar para la comunidad LGBTQ+—, el reto sigue siendo el mismo: impactar al mayor número de personas posible.
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Entonces, ¿por dónde empezamos? El primer paso es conocer a detalle a nuestro talento. ¿Sabes cuántas personas en tu compañía pertenecen a la comunidad LGBTQ+ en sus diferentes colores? ¿Cuántas mujeres lesbianas, hombres gais, personas trans, queer o no binarias colaboran contigo? Pero más allá de eso: ¿cuántos papás, mamás, hermanos, tías o primos de personas diversas forman parte de tu equipo?
La diversidad es inmensa. Por ello, debemos poner manos a la obra y diseñar actividades que nos permitan reconocer, apoyar, capacitar, escuchar y compartir con cada una de estas realidades. No es magia y el tiempo suele ser escaso; sabemos que el objetivo de cualquier empresa es ser rentable y generar valor.
Sin embargo, el secreto está en planear una estrategia que viva durante todo el año y no solo en junio. ¿Qué ganamos? Colaboradores comprometidos, mayor productividad, confianza en el liderazgo, entornos psicológicamente seguros y un clima organizacional verdaderamente sano.
Siempre surge la duda de si se necesita un gran presupuesto para lograrlo. Desde mi experiencia, creo que no necesariamente. En México existen organizaciones maravillosas que nos acercan información, investigaciones y materiales gratuitos de uso inmediato. Claro que hay que invertir tiempo para estudiarlos, pero siempre habrá una herramienta que nos ayude a estar listos.
Si en tu empresa aún no existe un Comité de Diversidad, Equidad e Inclusión, este es el momento ideal para lanzar una convocatoria e invitar a tus colaboradores a formarlo. Una vez constituido, ellos mismos se convertirán en embajadores voluntarios que organizarán actividades alineadas a las necesidades específicas de la organización. Aunque junio se pinta de orgullo LGBTQ+, este Comité puede abrazar todo tipo de diversidades.
Para dar el primer paso, es recomendable acercarse a las siguientes organizaciones mexicanas:
La inclusión no es una meta de un solo mes, es un viaje diario que transforma vidas y culturas corporativas. ¡Te invito a ser parte de una cultura del orgullo diferente!