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Día de la salud mental: Sofía, Ricardo o Luis, ¿quién eres según tu nivel de burnout?
El burnout afecta a trabajadores con distintas dinámicas laborales: sobrecarga, hiperconexión, desvinculación, impulso y pragmatismo. Un estudio de MetLife identifica cinco perfiles y advierte que 80% de las personas en México ha experimentado algún trastorno mental relacionado con el trabajo.
El burnout afecta a trabajadores con distintas dinámicas laborales: sobrecarga, hiperconexión, desvinculación, impulso y pragmatismo.
El burnout no se desencadena por los mismos detonantes, la forma en la que nos relacionamos con el trabajo, las cargas de trabajo o el nivel de compromiso, son factores que inciden en el agotamiento mental, pero que pueden variar entre una persona y otra.
MetLife en su estudio Salud Mental en la era de la IA realizó una clasificación de cinco perfiles que conviven en las empresas, son trabajadores con sobrecarga, hiperconexión, desvinculación, impulso o una relación más pragmática con el trabajo.
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Este 10 de octubre se conmemora el Día Mundial de la Salud Mental, una fecha para generar conciencia sobre los problemas mentales en el mundo, el contexto laboral no es ajeno y las cifras indican que aún hay retos: el reporte de MetLife señala que 80% de las personas en México ha experimento al menos un trastorno mental por el trabajo, el estrés laboral es el más común.
Los perfiles que verás a continuación tienen algo en común: en todos los casos hay una proporción que reporta burnout, pero los factores que han provocado que se quemen son distintos:
Alex, la sobrecargada
Alex es el talento que se quema en silencio. Vive en una presión constante y se encuentra en roles administrativo u operativos en la primera línea, cuatro de cada 10 personas de este arquetipo pertenecen a la generación Z.
A menudo siente que la alta exigencia laboral se combina con una ausencia de canales de apoyo. El 46% de quienes son como Alex vive en estrés constante por cargas que rebasan sus capacidades.
Luis, el hiperconectado
Luis tiene a la tecnología como parte central de su trabajo, pero la hiperconectividad suele marcar su dinámica de trabajo. Los perfiles como él, tienden a ser millennials en mandos medios. Por esa razón, el 37% reporta tecnoestrés.
“Siempre está disponible, gestiona múltiples urgencias y está especialmente expuesto a ansiedad y fatiga digital especialmente en posiciones con responsabilidad de coordinación”, describe el informe.
María, la desvinculada
María suele ser una mujer de la generación X en roles de operación y servicio. Cumple con su trabajo, pero se siente invisible, evita el conflicto y su estrés se expresa en malestares físicos.
Los trabajadores como María tienen un alto nivel de agotamiento, el 46% reporta estrés constante.
Sofía, la impulsora
Sofía es la colaboradora que busca crecer, ganar visibilidad y encontrar oportunidades dentro de la organización. Casi cuatro de cada 10 de estas personalidades son centennials y se concentran en roles de liderazgo y administración.
Aunque los empleados como Sofía presentan una mejor salud mental y baja incidencia de burnout, no significa que estén libres de agotamiento, el 16% tiene estrés laboral.
“Su perfil recuerda que una posición de influencia no elimina la exposición al desgaste, aunque cambie su forma de expresarse”, indica MetLife en su estudio.
Ricardo, el pragmático
Ricardo suele ser un colaborador maduro, especialista experimentado o administrativo u operativo sin personal a cargo.
Pero su madurez no es sinónimo de workaholic. Los empleados como Ricardo cumplen, entregan y se desconectan, esto influye en bajos niveles de burnout, aunque igual que Sofía, no están exentos. El 12% de las personas con este perfil tiene estrés laboral.
Estos perfiles no son un diagnóstico y tampoco una etiqueta. El objetivo es mostrar las señales que suelen aparecer antes de que el estrés laboral se manifieste y comprender que las necesidades de atención también varían.
El riesgo está presente en toda la estructura
Otro hallazgo de la investigación, es que, sin importar la jerarquía, las personas están expuestas a distintos riesgos que afectan su salud mental.
Por ejemplo, en puestos de liderazgo la presión puede verse como “hiperconexión: más decisiones, más mensajes, más disponibilidad y menos espacios de desconexión”, pero a nivel operativo, “la presión por los resultados puede convertirse en estrés sostenido”.
En la primera línea, los riesgos suelen asociarse con “menor autonomía, menor visibilidad de recursos y una desconexión emocional que no siempre se traduce en intención de salida”.
“La jerarquía no solo cambia el nivel de presión: también cambia la forma en que el desgaste se hace visible y el lugar donde puede impactar al negocio”, destaca MetLife en su reporte.