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Códigos de vestimenta en el trabajo: ¿pasados de moda o necesarios en los entornos laborales?
Los códigos de vestimenta, más frecuentes en entornos corporativos y de atención a clientes, son guías sobre cómo vestir en el trabajo y qué es preferible evitar, sin ser una camisa de fuerza y con flexibilidad.
Los códigos de vestimenta en el trabajo son una guía, pero no una camisa de fuerza.
Los códigos de vestimenta para el trabajo no han pasado de moda sino que se han adaptado a las nuevas tendencias del mundo laboral sin olvidar su propósito: ser una guía sobre qué vestir y qué no y una herramienta para fortalecer la identidad de la empresa, de acuerdo con especialistas.
“Está vigente todavía, forma todavía parte de las políticas que las empresas tienen, Recursos Humanos lo toma mucho en cuenta dentro de las políticas, aunque actualmente es de las que están más relajadas”, explica Erika Chafino, directora general de Código 111.
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Los códigos de vestimenta, más frecuentes en entornos corporativos y de atención a clientes, son guías sobre cómo vestir en el trabajo y qué es preferible evitar, sin ser una camisa de fuerza y dejar espacio a la flexibilidad.
Una de sus características es que se adaptan a la cultura laboral de la empresa e incluso al entorno de la ciudad o país donde se ubica la organización.
“Debe ser un código de acuerdo a tu cultura laboral. No es lo mismo una cultura asiática, estadounidense o mexicana (...) No debe ser tan rígido, pero sí tener estándares que representen tu cultura”, sugiere Alexis Ibarra, headhunter y fundadora de Workxis.
¿Qué contiene un código de vestimenta en el trabajo?
Un código de vestimenta contiene también asesoría sobre qué usar en situaciones específicas, por ejemplo, si es una reunión presencial con clientes o un evento público.
“Abarca los básicos del día a día y, cuando las organizaciones lo permiten, los viernes casuales. Explican cuál es la vestimenta para cada situación”, agrega Erika Chafino.
De acuerdo con las especialistas, esta política tiene esencialmente dos partes: una referente a qué usar en ambientes formales y otra cuándo relajarse y qué ponerse en un entorno casual.
Con el regreso a la presencialidad, los códigos de vestimenta son una herramienta que ha vuelto dentro de las organizaciones.
“Hoy en día aplican más para las organizaciones que van a laborar físicamente a una oficina. Ahí es más visible, donde aún se sigue reforzando y donde los colaboradores lo tienen muy presente”, menciona Erika Chafino.
Códigos de vestimenta se adaptan a los nuevos modelos de trabajo
Parte de las adaptaciones a las tendencias del mundo laboral es el modelo híbrido de trabajo. Las políticas de vestimenta ahora incluyen también una guía para los trabajadores a distancia. Por ejemplo, para las reuniones a distancia con clientes, por alguna plataforma de comunicación a distancia, el manual señala recomendaciones para estas situaciones.
“Las organizaciones sí están especificando a los colaboradores cómo deben vestirse aunque estén conectados en su casa cuando tratan con clientes, cuando son reuniones internas con sus pares ahí las organizaciones suelen no intervenir”, destaca Erika Chafino.
Cuidar la presentación ante los clientes se debe a que los colaboradores son una extensión de la imagen de la compañía. “Al final, el colaborador también representa a la empresa”, asegura Alexis Ibarra.
¿Cómo usar la ropa con el logo de una empresa?
Los códigos de vestimenta también orientan a los colaboradores sobre cómo usar las prendas que llevan el nombre o marca de la empresa. En este caso, la ropa “brandeada” representa a la organización y ésta establece las sugerencias de cómo usarla, portarla y combinarla.
“En Recursos Humanos las organizaciones implementan el branding en la vestimenta para resaltar que los colaboradores son embajadores de la marca”, indica Erika Chafino.
Para lograr este propósito, que los trabajadores sean embajadores de la marca a través de la vestimenta en distintas situaciones, las áreas de Recursos Humanos requieren reforzar el compromiso de los colaboradores.
Es importante que no sea una imposición y se adapte tanto a las necesidades operativas del puesto del colaborador, como ajustarse a su presupuesto y que no implique un gasto elevado que impacte su bolsillo.
“Muchas organizaciones quieren imponer estos temas y tienen pocos resultados porque no hay un compromiso de la gente en donde verdaderamente entienda que son una extensión de la marca, pero más allá de entenderlo, pues que se sientan verdaderamente comprometidos con la marca y la aporten con orgullo”, de acuerdo con Erika Chafino.
Generación Z, código de vestimenta con propósito
Actualmente las plantillas de personal son multigeneracionales y los boomers, millennial y gen Z tienen distinta relación con la ropa en el trabajo. Un código de vestimenta flexible y claro puede ayudar a que las tres generaciones tengan un mismo estándar sin sacrificar su individualidad ni aspectos generacionales sobre el uso de la vestimenta.
“Las generaciones van cambiando. Se trata de no imponer colores, estilos, sino que la vestimenta refleje la imagen que quiere proyectar la empresa y esto hay que introyectar en los profesionales. No desde una cultura del juicio o de control”, sugiere Alexis Ibarra.
Sobre la generación Z, existe el mito de que este tipo de reglas son cuestionables, sin embargo, de acuerdo con las especialistas si la organización es clara sobre la importancia de seguir el código de vestimenta, las personas, sin importar la generación, lo adoptarán.
“Cada generación va cambiando y se va adaptando a un estilo. Depende mucho del estilo y del giro de la organización, creo que se van adaptando a ciertos modelos y a su propio ambiente”, menciona Erika Chafino.
El código de vestimenta es un elemento esencial en el momento del onboarding de los colaboradores. Sin embargo, las especialistas recomiendan que cada cierto tiempo recuerden a los colaboradores de su existencia y si hay algún ajuste es necesario comunicarlo a toda la organización.
Flexibilidad, un básico en el código de vestimenta de una empresa
Parte de la flexibilidad del código de vestimenta es escuchar a los colaboradores, no sólo un ejercicio vertical. Por ejemplo, en fechas especiales como el próximo Mundial de Futbol permitir el uso de camisetas deportivas del equipo favorito de los trabajadores.
“En estas festividades van a ser un poco más adaptables a que los colaboradores puedan usar playeras deportivas. Esto favorece el ambiente dentro de la organización”, dice Erika Chafino.
ABC del código de vestimenta
Entre las características de un código de vestimenta las especialistas mencionan las siguientes:
- Es una guía que incluye lo que sí y lo que no se puede usar durante la jornada laboral.
- Incluye especificaciones para situaciones formales e informales.
- En el trato al cliente, especificar cuáles son las sugerencias de presentación.
- Si está implementado el modelo híbrido de trabajo, considerar qué aplica en esos contextos, tanto para reuniones internas como con clientes.
- Cuando existe una estrategia de branding con ropa con el logo de la empresa, explicar cuál es el uso correcto de estas prendas.
- Explicar a los colaboradores el para qué es importante un código de vestimenta y la importancia de su compromiso en seguirlo.
- Escuchar las necesidades de los colaboradores.
- Cuidar que el cumplir con un código de vestimenta esté acorde a los ingresos de los colaboradores y no sea un gasto extra.