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Edulcorantes “light” bajo la lupa: estudio de la UNAM advierte posible vínculo con cáncer de colon
A nivel global, el cáncer de colon es el tercer tipo de cáncer más frecuente y la segunda causa de muerte por esta enfermedad. En nuestro país, datos recientes lo colocan como el más incidente en hombres de entre 30 y 59 años.
El consumo de productos “light”, “zero” o sin azúcar —cada vez más comunes en la dieta diaria— podría no ser tan inofensivo como se pensaba. Investigaciones recientes han comenzado a explorar una posible relación entre algunos edulcorantes artificiales, en particular la sucralosa, y el desarrollo de cáncer de colon, según una publicacion de Gaceta UNAM.
De acuerdo con un estudio realizado por científicos de la Facultad de Estudios Superiores (FES) Iztacala de la UNAM, este aditivo sintético, ampliamente utilizado en bebidas y alimentos procesados, podría estar asociado con una mayor incidencia de este tipo de cáncer en la población mexicana, especialmente en adultos jóvenes.
Consumo en aumento y cambio en diagnósticos
Los edulcorantes no calóricos —como la sucralosa, el aspartame y la sacarina— se caracterizan por endulzar hasta cientos de veces más que el azúcar, sin aportar calorías ni elevar la glucosa en sangre. Por ello, la industria los ha incorporado de forma masiva en productos dirigidos a personas con diabetes o que buscan controlar su peso.
Sin embargo, este patrón de consumo coincide con un cambio preocupante: el cáncer de colon, que antes se diagnosticaba principalmente en personas mayores de 60 años, ahora registra un aumento en hombres de entre 30 y 59 años en México. El país, además, ocupa el primer lugar mundial en consumo de refrescos, muchos de ellos endulzados con estos aditivos.
¿Qué encontró la investigación?
El equipo encabezado por la investigadora Sonia León Cabrera se enfocó en analizar los efectos de la sucralosa durante la etapa perinatal, es decir, desde el embarazo hasta los primeros días de vida del recién nacido.
Entre los hallazgos destacan:
Estos factores, explican los especialistas, pueden incrementar la susceptibilidad a desarrollar enfermedades crónicas, incluido el cáncer.
Más tumores en modelos experimentales
Uno de los resultados más relevantes provino de experimentos en laboratorio, ya que al inducir cáncer de colon en crías de ratonas, aquellas cuyas madres consumieron sucralosa durante el embarazo y la lactancia desarrollaron un mayor número de tumores en comparación con las que no estuvieron expuestas.
La explicación apunta a una alteración en la respuesta del sistema inmunitario, que pierde eficacia para controlar el crecimiento tumoral.
¿Cuánto es demasiado?
Actualmente, organismos como la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) consideran seguro un consumo de hasta 5 miligramos de sucralosa por kilogramo de peso corporal al día. En el caso de un adulto de 70 kilos, esto equivale a unos 350 miligramos diarios.
No obstante, los especialistas advierten que estos límites se establecieron hace más de dos décadas y no contemplan el consumo acumulado de múltiples productos que contienen este edulcorante, desde refrescos hasta medicamentos.
Por ejemplo, una sola lata de refresco light puede contener hasta 60 miligramos de sucralosa, a lo que se suman otros alimentos procesados en la dieta diaria.
Un llamado a la precaución
Aunque los resultados aún requieren mayor investigación para confirmar los mecanismos en humanos, los científicos consideran que hay suficientes indicios para alertar sobre el consumo excesivo, especialmente en etapas sensibles como el embarazo y la lactancia.
En México, además, persiste la idea de que los productos “light” son una alternativa saludable para controlar el peso o prevenir la diabetes gestacional. Sin embargo, los expertos advierten que estos podrían tener efectos adversos tanto en la madre como en el desarrollo del bebé. Un problema de salud pública
A nivel global, el cáncer de colon es el tercer tipo de cáncer más frecuente y la segunda causa de muerte por esta enfermedad. En nuestro país, datos recientes lo colocan como el más incidente en hombres de entre 30 y 59 años.
En este contexto, los investigadores subrayan la importancia de revisar los hábitos de consumo y fomentar una mayor información sobre los posibles efectos de los edulcorantes artificiales.