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No hay brote de lepra en México, asegura especialista en dermatología
La lepra disminuyó 97% entre 1989 y 2017, desde 1994 se logró abatir como problema de salud pública, al alcanzar la meta establecida por la OMS, dice la doctora Susana Canalizo.
Durante el mes de octubre el Boletín Epidemiológico de la Secretaría de Salud informó que había 90 casos de lepra en México, el último registro que va del 18 al 24 de octubre indica 93 casos, esta información fue sacada de contexto por algunos medios y redes sociales pues se hablaba de una alerta por el brote de esta enfermedad, pero la cifra es menor que la de 2019, cuando se registraron 141 casos.
La realidad es que “siempre ha habido lepra en México, incluso se dice que fue prehispánica, hoy ya es una enfermedad poco común, que se presenta en zonas marginadas a excepción de Yucatán, donde la lepra se presenta en nivel socioeconómico alto, pero son pacientes que se pueden atender muy bien en los centros dermatológicos”, asegura la doctora Susana Canalizo Almeida, vicepresidenta de la Fundación Mexicana para la Dermatología.
En entrevista, la especialista asegura que la enfermedad de Hansen, mejor conocida como lepra es una enfermedad llena de mitos, estigmas y que aparece hasta en la Biblia, “a las personas con lepra se les describe como gente que presenta mal olor, pierde dedos, que se cae la piel, que deben vivir aislados, todo esto no es cierto, incluso personas con psoriasis también eran confundidos y los aislaban junto con estos otros enfermos”.
Para lograr poner en contexto el problema, la especialista explica que la lepra es muy poco contagiosa, tendría que ser una convivencia íntima y prolongada; además se presenta de manera diferente en todas las personas, se clasifica en dos tipos polares: lepromatosa (que es la más severa) y tuberculoide, así como dos grupos de casos (indeterminados y dimorfos). Hay pacientes con propensión a la lepra y también depende de la inmunidad del paciente que la padezca para manifestarla, esta afecta la piel y los nervios.
Los casos más parecidos a los que se hace alusión en películas o historias es la lepra lepromatosa “es el extremo más grave porque el organismo del paciente no se defiende y quedan grandes cantidades de bacterias”, si además es difusa, es aún más serio, por ejemplo, en el Fenómeno de Lucio, observado en la lepra, debido a daños a los vasos se mueren pedacitos de piel y se hacen costras, no es que se caiga la piel, lo que sucede es que se afecta la circulación; también se reabsorben los huesos y se hunde la nariz, esto pasa en los pacientes de larga evolución porque se deshace el tabique óseo; en otra variante, que es la nodular, se llenan de bolas y se ven hinchados.
“Esta es la lepra que entre comillas podría contagiar, normalmente se hace un estudio a toda la familia para identificar si hubiera un caso más. Aunque estos pacientes se tardan más en volverse negativos si llega la cura, este es un punto por el que dejaron de existir los leprosarios, pues ya no existía ninguna razón para aislar a estos pacientes por su enfermedad”, dice.
Leprosarios hoy son obsoletos
Hasta hace no mucho existían los leprosarios, estos lugares donde eran depositados los pacientes con esta enfermedad, la especialista cuenta que prueba del bajo contagio eran precisamente estos lugares donde también los familiares iban a vivir y no eran contagiados. “En nuestros días ya no tienen mucho sentido habitarlos, pues el avance de la medicina ha permitido su atención por otras vías”, es una enfermedad de incubación lenta, cuyos síntomas pueden tardar 20 años en aparecer y las combinaciones de fármacos incluso la hicieron curable, esto más la atención a los afectados redujo drásticamente su transmisión.
El bacilo de la lepra es la única bacteria que no se ha podido reproducir en el laboratorio, donde se ha reproducido la enfermedad es inyectando armadillos y de ahí se saca la reacción llamada Lepromina, esta es la reacción que determina a qué tipo de lepra se enfrenta un paciente. De ahí la combinación de fármacos permite una atención integral. La especialista asegura que hoy el reto para la lepra es eliminar el estigma y su diagnóstico, ya que por su baja prevalencia incluso los médicos generales no saben identificarla, de ahí la importancia de acudir a un dermatólogo, concluye.