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Arte e Ideas

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Las nuevas hegemonías siguen siendo violentadoras de mujeres: Vivian Abenshushan

Las escritoras Vivian Abenshushan, Laura Jauregui, Daniela Rea y Yásnaya A. Gil celebraron la diversidad de feminismos y la necesidad de seguir saliendo a las calles para combatir las distintas violencias de género, incluyendo las venidas del Estado.

Foto EE: Ricardo QuirogaFoto EE: Ricardo Quiroga

"Nada más importante que seguir organizándonos, que seguir en los espacios de resistencia, de otras formas de hacer mundo, justo en un momento muy complejo en el que se encuentra el país en este aparente cambio de régimen político, que, desde mi punto de vista es nada más un cambio de hegemonías en el poder, y esas hegemonías siguen siendo violentadoras de mujeres, siguen sin reconocer todavía una enorme cantidad de feminicidios que suceden sin parar en este país", declaró la escritora Vivian Abenshushan durante su participación en la conversación "Tsunami: feminismo en México", que sostuvo este sábado en el Hay Festival Querétaro 2019, junto con las también autoras Daniela Rea, Yásnaya Elena A. Gil y Gabriela Jauregui, a propósito del libro "Tsunami" (Sexto Piso, 2019), del que son autoras.

"También es bien importante seguir ocupado el espacio público porque la gran y compleja franja en la que estamos metidos ahora, con el gobierno de López Obrador, por el que muchas otras votamos, es que toda crítica está ya desligitimada de plano; es decir, criticar a López Obrador nos convierte automáticamente en comparsas de la derecha, en esquirolas, en fifí y creo que es bien importante volver a darle espacio a nuestra voz porque sino, se convierte en una forma de censura muy sutil y bien manipuladora, chantajista. Hay que seguir insistiendo sin pedir permiso, sin las necesidad de las buenas formas. Hay momentos de una crudeza que no se pueden tramitar de otras formas y que necesito la ser visible, inaudible y estridente, eso ha sucedido en las marchas", agregó.

Argumentó que pretender que el Estado sea el que se modifique a sí mismo es complicado, y que con estos movimientos se pretende detonar otras formas de hacer mundo. Hizo énfasis en la importancia de la horizontalidad: las nuevas economías que se forman con los feminismos, las nuevas formas de cotidianidad, las otras perspectivas sobre la maternidad, por ejemplo.

Por su parte, Gabriela Rea, editora del libro, celebró la diversidad de maneras de abordar el feminismo, los cuales, explicó, más allá de generar desencuentros, enriquecen la conversación.

"Mucha gente me ha preguntado si andamos muy desencontradas. Al contrario: más allá de todos esos desencuentros, diferencias o variedades en el jardín de los feminismos, recordamos que nos están matando y vivas nos queremos", pugnó.

"La diversidad nunca resta, siempre aporta (...) podemos disentir, pero ahorita lo esencial es que todas podemos acordar que eso tiene que parar, tiene que cambiar y que gracias a esas diferencias la discusión se hace mucho más rica y las acciones tienen más potencia", argumentó.

La escritora Yásnaya Elena A. Gil argumentó que, ante el inminente cambio climático y, con él, el recrudecimiento de los privilegios desde el Estado.

"Esos privilegios van a pasar por el cuerpo de las mujeres. Eso ya empieza a suceder. En las comunidades indígenas otra vez somos las mujeres las que estamos poniendo el cuerpo en la lucha por el agua (...) en ese contexto somos las mujeres las que somos secuestradas y violentadas (...) es indispensable tener esta red de resistencia, porque la catástrofe está ahí, a la vuelta de la esquina", argumentó.

Previamente, cada una de las interlocutoras compartió el proceso de su participación en el libro que, además reúne los textos de las autoras Brenda Lozano, Cristina Rivera Garza, Diana J. Torres, Jimena González, Margo Glantz, Sara Uribe, Verónica Gerber Bicecci y Yolanda Segura.

Gabriela Jauregui escribió el prólogo "Desde Nepantla hablamos", en el cual habla sobre los momentos de sororidad, de resistencia, a partir de la conformación de las redes de redes de mujeres en espacios distintos, incluyendo las redes sociales, donde, a pesar de ser espacios de violencia son espacios de oportunidad para la transformación desde dentro.

Vivian Abenshushan, con su ensayo "Disolutas (a ante cabe con contra) las pedagogías de la crueldad", explicó que las pedagogías de la crueldad, es decir, los rituales de paso del machismo, en los que un hombre es legitimado por otro hombre, también se ejecutan en el gremio literario, donde "a una escritora se le juzgaba por sus piernas y no por sus palabras, por su imaginación o por su lugar en el mundo. Este ensayo es una reflexión de todo eso pero a partir de una transformación radical".

Yásnaya A. Gil explicó, por su parte, que su texto "La sangre, la lengua y el apellido" muestra un panorama de cómo las mujeres indígenas son vistas como las "víctimas perfectas", dado la perversidad con la que el Estado condiciona su posición, tanto de indígenas como de mujeres, a través de requisitos limitadísimos como el apellido, el lenguaje y la propia herencia sanguínea.

Daniela Rea compartió que en "Las niñas duermen" trabajó un ejercicio sobre las dificultades, los temas tabúes de la maternidad, como las emociones negativas hacia los hijos, cuyos temas, dijo, se tienen que conversar.

ricardo.quiroga@eleconomista.mx

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