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Arte e Ideas

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La insurgenta, el placer de la discusión

La ganadora del Premio Grijalbo Bicentenario de Novela Histórica, La insurgenta, es muy peculiar.

La ganadora del Premio Grijalbo Bicentenario de Novela Histórica, La insurgenta, es muy peculiar.

En primer lugar, por su forma. No tiene una narrativa novelística normal, sino que está formada única y exclusivamente por diálogos, lo que no es de extrañar dado que su autor, Carlos Pascual, es dramaturgo.

La historia se sitúa en los tres días posteriores a la muerte de Leona Vicario, cuando se realiza una serie de audiencias para decidir, de manera democrática en nuestra entonces incipiente república, si se nombra a la difunta madre de la patria y si se le concede un funeral de estado.

Así, la parte narrativa corre a cargo de un adorable personaje colectivo llamado La Audiencia, que es el registro que hace un escribano inteligente, acucioso y con gran sentido del humor de las acotaciones con que un grupo de notables dirige la presentación de los testimonios y votos que distintas personas acuden a presentar.

Por esas audiencias pasan diversas personas, familiares, amigos y enemigos de la Vicario, la cual, según nos comunica La Audiencia, ya empieza a apestar…

Ya Sabemos en qué acaba, pero igual seguimos leyendo

Pero lo más peculiar de esta novela es que no tiene un gancho al final que nos invite a seguir leyendo. Es decir, basta leer la contraportada para identificarse con la gran mayoría de los mexicanos que no saben, o han olvidado, que Leona Vicario es la madre de la patria (como Miguel Hidalgo es el padre). Y claro, de inmediato pasamos a formar parte del reducido grupo que sí tiene ese dato, pero también sabemos cuál es el final de la novela: las discusiones terminarán con el nombramiento de Leona Vicario como madre de la patria.

Lo bueno es que saber el final no impide en lo más mínimo el gusto de leer la novela.

Nos mantienen pegados a las páginas las anécdotas que se cuentan, los argumentos e insultos que se dirigen quienes conocieron a doña Leona y, claro, las revelaciones que hacen cada uno de ellos de la fascinante historia de la insurgente, que no, no es sólo la aventura de tener a su hija en una caverna, mientras escapaba de las tropas realistas.

Y lo mejor es que, cuando llegamos al final, éste aún tiene la capacidad de sorprendernos y emocionarnos.

mlino@eleconomista.com.mx

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